“Terrorismo manufacturado por Occidente: creando falsas banderas para el Nuevo Desorden Mundial (y 3)·

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NOTA DE AVENIR89:   La publicación del informe  titulado “Terrorismo manufacturado por Occidente: creando falsan banderas para el Nuevo Desorden Mundial (y3)”  no implica que   AVENIR89 comparta la ideologia subyacente ni todos y cada uno de los datos  aportados. Sin embargo, este documento  merece ser conocido en la medida que refleja la complejidad   de los hechos  reportados. En resumen, AVENIR89 no  se responsabiliza del contenido de esta información …ó desinformación… o lo que sea.  

Con la última (o penúltima) e inacabable charlotada criminal de Gladio B acaecida en Nueva York, donde el enésimo tonto útil de los estrategas terroristas de Occidente ha hecho otra demostración de terror manufacturado, retomamos el mapa de ese terror sponsorizado por Washington-Israel-OTAN de la mano convincente del ex oficial del ejército de EEUU, Joachim Hagopian. Esta vez de la que fue la mayor masacre terrorista cometida en territorio español en toda su historia: la ocurrida el día 11 de marzo de 2004, ya expuesta aquí en varias entradas. No es muy extenso, la verdad, pero  Hagopian traza firmemente las líneas básicas de lo que fue, con todas las de la ley, una falsa bandera, aunque hace algunas apreciaciones discutibles a la hora de describir la motivación sustantiva del atentado. Comienza Hagopian diciendo que exactamente 911 días después del 11 de septiembre llegó el turno para España con su 11-s paticular cuando diez bombas colocadas en trenes de Madrid desgarraron cuatro vagones de pasajeros que iban ocupados principalmente por población trabajadora e inmigrante, matando a 191 personas e hiriendo a más de 2.000, en el peor terrorista de la historia española.

La interpretación que se hizo en España del atentado de Madrid descansó en la conocida disyuntiva falaz y mentirosa de, o bien era ETA la que había perpetrado el atentado (con ayuda de las cloacas del PSOE, según la derecha) o bien había sido Al-Qaeda, acorde con la versión oficial. Hagopian hace, de partida, un discurso más bien desde la óptica de un pueblo que es y será desconocedor de los entresijos del terror de Estado. Dice Hagopian que con los ataques que se produjeron apenas tres días antes de las elecciones nacionales de España, parece que daba la sensación de que la ciudadanía española iba a decantarse por las políticas de guerra de Aznar, como venganza contra los terroristas islámicos de Al Qaeda. Pero en vez de eso la gente interpretó astutamente los ataques como un revés para la participación pro-guerra y el socialista José Luis Zapatero ganó dos días más tarde con una victoria aplastante. En la semana siguiente declaró la retirada de tropas españolas de Irak.

Pero hay que decir que la guerra de Irak y sus antecedentes terroristas participaban de la misma causa común forjada por los globalistas. Formaban parte de la estrategia de un mismo engaño masivo que llevó a los dos partidos españoles, PP-PSOE, a implementar una manipulación para no conocer el verdadero alcance del atentado. Entre otras cosas, porque no se “podía” conocer si procedía de las cloacas del Estado Profundo. La gente seguirá sin entenderlo o, simplemente, es que no quiere saber de ello porque le es más confortable seguir en un nirvana informativo donde las verdades las firman los gobiernos.

Hagopian deja bien claro quién pudo haber estado detrás del 11-m, aunque con un fallo analítico de fondo que comentaré a continuación Esta operación atroz tuvo todos los signos de haber sido un trabajo profesional ejecutado por el Mossad israelí. Pero su propósito le salió por la culata. La prensa fue persuadida, con las primeras detenciones de varios norteafricanos, para descartar la percepción inicial de que el atentado fue obra de los separatistas vascos. A medida que la investigación se prolongaba con errores y revisiones fallidas, versiones cambiantes y conflictivas, la prensa se fue dividiendo gradualmente sobre quiénes eran los verdaderos culpables aunque finalmente se hizo evidente que ningún vínculo real con Al Qaeda se estableció a pesar de todas las pruebas falsas plantadas que el Mossad había dejado a propósito.

Hagopian se centra en que el objetivo del Mossad no fue el deseado debido a la cadena de fallos y a la supuesta reacción del pueblo español votando “contra la guerra” de Aznar. Sin duda, fueron dos factores a tener en cuenta pero la motivación real del atentado (además de demonizar a los islamistas) tenía más que ver con la política exterior del emperador global, EEUU, que con una pugna entre el belicista Aznar y el menos (aparentemente) belicista Zapatero. La decisiva reelección del presidente norteamericano Bush, necesaria para continuar los planes de conquista global fue, creo yo, el eje central del 11-m. A los orquestadores del atentado por supuesto que les interesaba que Aznar volviese a La Moncloa y revertir el sentimiento de una opinión pública contraria a los planes de guerra eterna del imperio y sus secuaces, pero tampoco Zapatero iba a cuestionar, en sus líneas básicas, la política exterior estadounidense. La retirada del ejército español de Irak fue una operación cosmética que no afectó a los intereses estratégicos de EEUU.

Hagopian tiene claro, y así lo expone, que en el 11-m español Desde el principio hasta el veredicto judicial, la policía y la fiscalía se involucraron en conductas delictivas criminales que dieron lugar a una creciente sospecha pública de evidencias plantadas, compra de testigos, manipulación de pruebas, falsificación de registros e incompetencia grave. Al igual que en el 11 de septiembre, una decisión de arriba a abajo fue tomada para eliminar de inmediato las pruebas críticas de la escena del crimen garantizando que los cuatro vagones de tren fueran destruidos dentro de dos días siguientes a las explosiones. Esto marca un patrón histórico del Estado profundo que voluntariamente comete un crimen flagrante para destruir pruebas cruciales y, por tanto, elude de este modo la posibilidad de que la verdad completa nunca sea descubierta. Recordemos que los escombros del 11-S se enviaron rápidamente a China para evitar la investigación forense. Que los que están en los niveles más altos del poder gobernante en las naciones occidentales oculten de manera tan flagrante y repetida la verdad más oscura de su propia criminalidad, dice mucho.

Una mecánica que se ha repetido en todas las falsas banderas es la de eliminar a testigos implicados directamente en el crimen. Testigos a los que normalmente se imputa la “autoría” de esos atentados Dice Hagopian que Otra constante en las operaciones de falsa bandera es asegurar que los sospechosos no puedan hablar, simplemente matándolos a todos. Así ocurrió con la banda de siete sospechosos principales de la autoría del 11-m, quienes después de haber “cometido” el atentado de los trenes fueron localizados en un apartamento de un suburbio de Madrid (Leganés) tres semanas más tarde, donde se iban a inmolar suicidándose cuando entrase la policía en la vivienda. La policía afirmó que el grupo hizo llamadas a familiares justo poco antes de la explosión, pero no se pidió otra prueba que no fuera la de un supuesto hermano de uno de los sospechosos muertos, quien precisamente no creyó nunca que fuese familiar suyo el que le había llamado.

Finaliza Hagopian diciendo que Debido a que la investigación fue tan mal manejada, diseñada para esconder intencionalmente la verdad, el juicio se retrasó tres años y al final solo se produjo una condena. Lo que parece más evidente es que varios musulmanes fueron utilizados como patsies (tontos útiles) en un intento fallido de vincular el atentado terrorista directamente a Al Qaeda. Pero aquellos, en realidad, fueron unos aficionados utilizados como engaño para facilitar el “trabajo” a los verdaderos profesionales del terrorismo, el Mossad.

 

7 DE JULIO DE 2005: ATAQUES TERRORISTAS EN LONDRES

 

El 7 de julio de 2005 llegó el siguiente serial de atentados terroristas de Gladio B y Londres se convirtió en el nuevo objetivo mortal de los globalistas. También, de esta charada terrorista, se hizo una oportuna reseña en este blog.

Una de las marcas distintivas de una falsa bandera, repetida por expertos y decenas de artículos, suele ser la realización de un ejercicio previo de simulación anti-terrorista como camuflaje para “adornar” el atentado real posterior. Sucedió con el 11-s, donde varios ejercicios militares fueron programados para ese día (Global Guardian, Vigilant Guardian, etc..) y en el 11-m sucedió exactamente lo mismo con el llamado Ejercicio de gestión de crisis CMX-04 de la OTAN, de carácter antiterrorista, en el cual participaban varias capitales europeas. En el guión del programa-simulacro de la OTAN se hiló bien fino: el ejercicio  consistía en ataques terroristas que, suponían los planificadores, iban a “provocar” un resultado de 200 muertos. ¿Recuerdan? 191 muertos se produjeron el día 11 de marzo en Madrid. Trágica coincidencia, dijeron en la OTAN. Ni tan “coincidencia”…

Madrid, que formaba parte de ese ejercicio, estaba tomada los días previos por la policía. Y no sólo por el ensayo en sí, sino porque en época electoral siempre hay un despliegue policial mayor de lo habitual. Pero, vaya, a unos drogotas juerguistas musulmanes de Lavapiés, que no conocían el Corán ni por correspondencia, les dio un subidón de adrenalina islámica wahabista y, en coalición con la banda del moco asturiana, atentaron con “mochilas” en los trenes sin despertar sospecha alguna…¡Y eso que casi todos eran confidentes policiales! La prueba del delito para imputar a gente como Jamal Zougam fue que algunos testigos….le vieron repetidamente en TV y otros, unas rumanas, compradas previamente por las cloacas españolas a golpe de fondos reservados para hacer de actrices de crisis, le avistaron en el tren. Tal basura era inconcebible, pero resultó efectiva tanto para la infame y repugnante resolución judicial del 11-m como para el narcotizado borrego español medio.

En Londres, en cambio, el modus operandi tuvo dos fases diferentes o ejercicios previos al ataque terrorista. En concreto, un año antes y como parte de una operación de guerra psicológica (psyop), Hagopian describe que el 16 de mayo de 2004 la BBC, cadena controlada por el gobierno, emitió en su BBC ONE Panorama un guión “what if” (expresión con la cual se suelen formular las premisas de una historia contrafáctica) imaginando un ataque terrorista en Londres que golpearía a tres estaciones subterráneas de Metro y un autobús simultáneamente. Los panelistas estaban discutiendo  sobre la necesidad de que el gobierno pudiera controlar cómo los medios presentarían este “hipotético” ataque terrorista.

Poco más de un año después, el 7 de julio de 2005, tres bombas explotaron en el Metro de Londres seguida, menos de una hora después, por una explosión en un autobús de dos pisos matando a un total de 52 personas e hiriendo a cientos de ellas. Inmediatamente después  de producirse el atentado el secretario de Relaciones Exteriores del Reino Unido, Jack Straw, repitió la misma narrativa que en anteriores atentados de falsa bandera atribuyendo explícitamente los ataques de Londres a extremistas musulmanes. Straw dijo que el atentado tenía ” todos los rasgos distintivos de haber sido cometido por Al Qaeda”.

Esta asombrosa coincidencia, donde la BBC marcó las líneas previas de un futuro ataque “false-flag” no era otra cosa que confirmar una narrativa que ya era conocida en anteriores episodios terroristas. La segunda fase previa, o conjunta con la falsa bandera, fue la que ocurrió el mismo día de los ataques: el 7 de julio de 2005. Fue otra operación preautorizada de falsa bandera, al igual que el 11-m y el 11-s, fechas donde se desarrollaron igualmente y con carácter previo ejercicios de crisis programados en el mismo momento y lugares exactos donde ocurrieron los eventos terroristas reales. El antiguo experto en contraterrorismo de Scotland Yard, Peter Power, actuando como director gerente de Visor Consultants, una firma de seguridad privada contratada por la Policía Metropolitana de Londres, estaba realizando un ejercicio “simulado” de terrorismo en vivo en las mismas estaciones de metro donde las bombas explotaron y nada más ocurrir los atentados fue, rápidamente, el primero que proporcionó una entrevista en directo a la BBC para explicar lo sucedido.  

Los paralelismos entre lo acontecido en Londres y los anteriores atentados de Madrid y el 11-s eran más que evidentes. Es conocido que el 11 de septiembre todos los sistemas de defensa aérea de la costa este de EEUU se apagaron deliberadamente (al igual que los del Pentágono) para facilitar la operación terrorista, mientras en Madrid, sorpresivamente, no hubo cámaras de seguridad que pudieran grabar las explosiones en las distintas estaciones de trenes salvo una que estaba en Atocha situada en una escalera mecánica pero con una visión muy limitada. ¿Cómo es posible que no existieran cámaras de vigilancia situadas en las estaciones de tren que hubieran sido prueba decisiva para identificar a unos “supuestos” terroristas que….jamás aparecieron por los trenes madrileños?. En Londres fueron todavía más descarados y desvergonzados. Vean.

Dice Hagopian que en Londres: cientos de cámaras de vigilancia situadas dentro de las estaciones de Metro de Londres estuvieron extrañamente apagadas o fuera de servicio el 7 de julio del 2015. Una compañía de seguridad israelí llamada Verint Systems estaba a cargo de todas las cámaras de vigilancia que no funcionaron ese día en el Metro. Basados en testimonios de testigos y pruebas físicas, al menos algunas de las bombas no fueron llevadas en mochilas por los presuntos terroristas suicidas sino que fueron plantadas debajo del tren. La explosión de las bombas hizo que el suelo de los trenes empujara el metal contiguo hacia arriba lo que indica que la explosión vino desde abajo. 

En Londres había sucedido exactamente lo mismo que en los atentados de Madrid. Testigos del 11-m dijeron que la explosión de las bombas se produjo “en las vías”, mientras que en los trenes madrileños (en las pocas imágenes y videos que se han podido ver) se pudo advertir claramente boquetes en la plataforma de los mismos, algo que contradecía la versión oficial. Creerse la farsa grotesca de las mochilas era tener la fe del carbonero, en particular, por la imposibilidad de que el explosivo que dijeron fue utilizado (goma2 Eco) era incapaz de romper las fuertes vigas de acero longitudinales que conforman el chasis de los trenes. En Madrid, como señaló en su momento el investigador Joe Vialls, se colocó explosivo militar C4 en los bajos de los trenes la noche anterior a los atentados, siendo activado en la mañana del 11-m por medio de un temporizador para que explotara a la hora señalada. De ahí la premura que tuvieron por borrar rápidamente las huellas del crimen con la destrucción de la mayoría de las unidades ferroviarias.

El pudridero terrorista del 7-j en Londres fue calcado al de Madrid. Con sus chivos expiatorios y sus pistas falsas. Fíjense en las analogías que rozan la perfección con la masacre madrileña y que Hagopian resalta con precisión: Se ha determinado que los cuatro sospechosos “suicidados” que las autoridades sostienen fueron los responsables del 7-J fueron contratados-engañados como actores para probar la seguridad del Metro londinense y no tenían ni idea de que su controlador del MI5 (la inteligencia inglesa para el Interior) les estaba preparando una encerrona para ser víctimas sacrificadas en un complot terrorista patrocinado por el Estado. Por otra parte, según Charles Shoebridge, ex detective de la policía metropolitana de Londres y experto en terrorismo, el supuesto cabecilla del grupo “terrorista” era un informante a sueldo que trabajaba en ese momento para el MI5. Los cuatro jóvenes de entre 18 y 30 años aparentemente fueron engañados por la inteligencia británica para convertirse en los patsies (tontos útiles) musulmanes del 11-S “inglés”. 

De las mentiras de Estado, en el 7-J, se encargaron también otros denunciantes de dejarlas al descubierto, como nos relata Hagopian: Otro experto en temas de terrorismo y ex fiscal del Departamento de Justicia, John Loftus, dijo a Fox News que el “cerebro” de los atentados terroristas del 7-J, Haroon Rashid Aswat era un activo agente del MI6 (servicio de inteligencia exterior del Reino Unido) que había sido protegido por la seguridad británica antes de los ataques terroristas. Otra evidencia apunta a un terrorista convicto estadounidense, Mohammed Junaid Babar, que al tratarse de un informante fue liberado de prisión después de sólo cuatro años y medio de una condena de 70 años.

Junaid Babar fue el que entrenó al principal atacante de Londres. Un juez de Nueva York describió el servicio del terrorista Mohammed Junaid Babar como “cooperación excepcional”. El probable rol de Babar como informante estadounidense, mientras hacía de instructor de uno de los “terroristas” del 7-j y su trato extremadamente indulgente por parte de los Estados Unidos, sólo añade más peso de que los atentados de Londres fueron totalmente protagonizados por el terrorismo patrocinado por el Estado. Y al igual que en los atentados del WTC en Nueva York y el de Madrid, el 11-m, los cómplices de los crímenes están en libertad.

En Londres se produjo, igualmente, un hecho que no escapa a su relevancia. Es sabido que el día del atentado, el 7-j, se encontraba en la capital inglesa el que era entonces Ministro de Finanzas judío, el criminal de guerra Benjamin Netanyahu. Hagopian, a este respecto, añade más indicios y complicidades Que el 7-j fue un evento preestablecido lo prueba el hecho de que Scotland Yard contactó con la Embajada de Israel en Londres advirtiendo de un inminente ataque con bombas. El ministro de Finanzas de Israel, Benjamin Netanyahu, fue aconsejado a no asistir a una conferencia económica organizada por la Embajada, la Bolsa de Tel Aviv y el Deutsche Bank. La conferencia fue programada en el Great Eastern Hotel situado muy cerca de la estación de metro de Liverpool Street, una de las tres estaciones de metro afectadas por los ataques.

Hagopian retoma, finalmente, el argumento llamémosle localista para justificar el atentado de falsa bandera de Londres, que tiene enormes similitudes con lo que Hagopian señaló a propósito del de Madrid  y que tuvo su peso específico a la hora de ejecutar, por los globalistas, una “false-flag”. Dice Hagopian que Tres semanas antes del 7-j el diario The Telegraph anunció un plan británico por el que a finales de 2005 batallones de soldados británicos empezarían a regresar de Irak. Con la mayoría de los británicos a favor de la retirada de sus tropas de Irak, el apoyo a la guerra estaba flaqueando. Así que la cábala criminal representada por EEUU-Israel-Reino Unido se dio cuenta de que su guerra contra el terrorismo podía verse perdida, por lo que un “nuevo 11-s, de estilo británico, tuvo que ser rápidamente inyectado. Y puesto que los preparativos del 7-j se habían ideado durante todo el año anterior, la élite diabólica dio luz verde para que el ejercicio ya programado fuese plasmado “en vivo”. Así, Estados Unidos, España y Gran Bretaña tuvieron que soportar su propio “Pearl Harbor” para asegurar que la interminable guerra contra el terror de la élite gobernante continuase sin fin. 

Hagopian finaliza el recorrido por el terror manufacturado por Occidente hablando del atentado contra la revista satírica francesa Charlie Hebdo. Pero dado que ya se ha hablado aquí largo y tendido sobre aquel episodio, vamos a omitirlo. Tan sólo unos apuntes que señala Hagopian a propósito del gran circo terrorista euro-americano-sionista y que fundamenta lo que es la multinacional del crimen de EEUU y sus vasallos: Cuando usted enloquece a los grandesimperialistas del mundo, el corazón de la bestia gobernante – la cábala del crimen internacional – encabezada por Estados Unidos y sus amos sionistas, pone en marcha el uso de ataques de falsa bandera y otras estrategias destructivas. Es una forma habitual de castigo. Los mayores matones mundiales han estado utilizando cada vez más esas armas siniestras para intimidar, presionar y amenazar a otras naciones menos poderosas durante un cuarto de siglo.

Yo diría que esas amenazas, materializadas casi siempre en invasiones, golpes de Estado y asesinatos de opositores políticos, han ido más allá del medio siglo. Ni más ni menos que desde el fin de la II Guerra Mundial, cuando Occidente, liquidado su competidor nazi para la conquista del poder global, decidió utilizar los escombros del nazismo, sus prácticas y métodos de exterminio, para proyectar lo que debía ser el Nuevo Orden imperial.


FUENTE:

Terrorismo manufacturado por Occidente: creando falsas banderas para el Nuevo Desorden Mundial (y 3)

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“Operación Gladio B en Barcelona: Vuelve el terror globalista”

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NOTA DE AVENIR89: La reproducción del siguiente post, cuyo autor es “Berlinconfidencial”, no significa que

coincidamos con su opinión, pero lo publicamos por su interés.

FUENTE del artículo titulado “Operación Gladio B en Barcelona: Vuelve el terror globalista”

https://berlinconfidencial.com/2017/08/18/operacion-gladio-b-en-barcelona-vuelve-el-terror-globalista/

 

A CONTINUACIÓN, el texto  de BerlinConfidencial:

Operación Gladio B en Barcelona: Vuelve el terror globalista

 

No tenía la menor intención de volver a escribir en el blog, al menos de forma regular (ya que mi motivación es casi nula por diversas causas…). Pero la nueva hazaña de los gestores del terrorismo de falsa bandera (esta vez nos ha “tocado” a nosotros, después del lejano 11-M) hace que las tripas y la indignación se me hayan revuelto hasta el infinito.

Ya tardaban ya…en hacer el “tour” terrorista-islamista por España y eligieron, casualidad, la región donde mayor comunidad musulmana existe en este país, sin duda, el sitio ideal para fabricar caladeros de “integristas”. La misma mecánica de anteriores atentados de falsa bandera es perceptible: usar un camión en lugar de las típicas bombas o ametrallamientos, la liquidación inmediata de los “terroristas” para silenciar la más que probable verdad, y, cómo no….han vuelto a aparecer pasaportes o documentos de identidad “perdidos” de los “yihadistas” (recordando Nueva York, París, Niza, Manchester…). El teatro continúa…y las huellas dactilares de una falsa bandera u Operación Gladio B vuelven a ser evidentes.

La secuencia de hechos relatados por Falsimedia muestra a las claras las debilidades de esta nueva farsa yihadista, salvo que se ha introducido la “novedad” (ahora desmentida) de que los “terroristas abatidos” en Cambrils decían (que ya era mucho decir) que llevaban cinturones de explosivos adosados a la cintura, un poco como en aquel timo que se ejecutó en Leganés el 11-M. El recurrir a esta última narrativa grotesca de la inmolación yihadista no era nada más que una pantomima del juego del terror globalista, pero sirve como espectáculo. La versión oficial es sólo eso, consumo de crédulos.

Porque ¿cómo es que sabían que los “terroristas” iban a cometer un “segundo atentado” si, como se dice, los explosivos eran falsos y a los que señalan autores del mismo (que ya no pueden hablar) les liquidaron sin dar opción a detenerles y obtener de ellos información? “Qué misterio! Oye!” Más simulacros: se habla, como cortina de humo, de que la CIA había advertido de que algo gordo se estaba preparando en Barcelona y no le hicieron “ni puto caso” por estos pagos. Ja..ja..si lo sabrían al detalle los de la agencia del crimen americana (así como los del Mossad y otros de las putrefactas cloacas)…tanto como lo que ocurrió el 11-S, 11-M, 7-J, Bruselas, Berlín, París…Otro globo-sonda para hacer más realista el atentado. Y la gente se traga toda esta “mierda” sin rechistar porque es más sencillo hablar de “teorías de la conspiración” que contrastar, analizar críticamente, refutar o informarse al margen de las patrañas oficiales. Creer a todo un aparato gigantesco de manipulación mediática es lo más fácil del mundo ya que no exige esfuerzo mental alguno.

Por supuesto, han aparecido las imprescindibles “construcciones” anexas o pistas falsas para dar forma al cuerpo oficial del atentado:  una de ellos es el “suceso” de Alcanar (Tarragona), donde una “explosión” en un piso, inicialmente atribuida al gas, ahora dicen que fue obra de “explosivos” que estaban fabricando los terroristas (sic) el cual habría servido como “almacén”, mientras que el patsy o tonto útil aparecía inmediatamente en escena con el señalamiento (a los mass-mierda les viene de perlas) de un ciudadano marroquí al que atribuyen complicidad en el atentado. Se llama Driss Oukabir y es “identificado” rápidamente como futurible camionero del ISIS, aunque según el propio marroquí (“detenido”) fue a denunciar a la policía que le habían “robado” la cartera los malos del circo yihadista. Oukabir representa el típico chivo expiatorio “de libro” al que no han tardado en imputar el tremendo delito de publicar en Facebook vídeoclips de música rap en una lengua que podría ser árabe, y también una publicación de una página llamada Mesh heek en la que se denuncia, con varias fotos y un vídeo, la “colonización” a los árabes, en referencia al conflicto entre Israel y Palestina.

 

DRISS OUKABIR ¿EL TONTO ÚTIL O INÚTIL?

Esto último sería la ominosa prueba demostrativa de su radicalización al ISIS, según la “chusma-prensa”. Árabe y pro-palestino, buff.…! requisito para ser terrorista, odiar a Israel y a Occidente y…vale ya, que dijo aquella infecta fiscal del 11-M. Así se trafica y se sesga la “información” en unos medios controlados que sólo buscan la inmediatez de titulares acusatorios, intimidatorios, aunque sean falsos, con tal de servir a los propósitos de la desinformación masiva y el adoctrinamiento general. Lo de Oukabir apesta, vamos a decirlo claro, a encerrona.

De otra parte, un oscuro episodio a anotar sería la muerte de un ciudadano español (sin “antecedentes”) a manos de la policía. Supuestamente, esa persona habría atropellado a un Mosso en un control de carretera…noticia que ha pasado totalmente de puntillas en los media, hecho que no se han molestado en clarificar (cuando pase la inoculación islamista colectiva…veremos), consensuando todos en la dirección deseada, no sea que una víctima colateral arme demasiado ruido y enturbie la payasada “yihadista”.

Seamos claros y concisos: lo ocurrido en Barcelona tiene todas las trazas de ser una operación terrorista de inteligencia similar a otras que han ocurrido en Europa en los últimos veinte años. Se llama Operación Gladio B, engendro muy bien explicado (Parte 1 y Parte 2) por la ex informante del FBI, Sibel Edmonds y otros denunciantes como James CorbettRichard Cottrell ( Gladio, una Daga de la OTAN en el corazón de Europa), el historiador suizo Daniele Ganser (entrevista), Paul L. Williams (Ver Operación Gladio 1 y siguientes) o el ex de la NSA, Wayne Madsen (artículo). Las demás motivaciones sobre el atentado de Barcelona que puedan dar lugar a múltiples y variopintos análisis, según he podido leer en algunos medios alternativos extranjeros (que si el referéndum catalán, que si Israel no es bien vista en muchos municipios catalanes y cosas similares) no dejan de ser un arma de distracción masiva.

De la prensa española mejor no leer demasiado porque huele de antemano a vasallaje y sumisión hacia la versión oficial, tanto por parte de medios “progres” como de ultraconservadores. Es una apisonadora hegemónica donde la mentira es su modus operandi. Y ya no hablemos de la mayor parte de los comentarios que lees por el esclerotizado y narcotizado ciudadano medio: acrítico, borrego y manejable para lo que quieren los globalistas, esto es, cierre de filas ante la versión oficial, apoyo a las tesis imperialistas e islamofobia gratis.

El nexo explicativo común de Barcelona y anteriores atentados de falsa bandera ejecutados en Europa sigue siendo incuestionable: se trata de seguir postrándose a los intereses geopolíticos de EEUU, la OTAN e Israel, lo que supone en la práctica incentivar la continuación de las guerras de agresión en Oriente Medio (Siria), inventarse países u organizaciones enemigas y reforzar la dictadura global de seguridad (en España lo vamos a ver pronto). Occidente ha creado, financiado y apoyado militarmente al terrorismo islámico en TODO el mundo (con el silencio cómplice de los grupos de poder mediáticos y la “progre-fachadumbre” política) para la consecución de sus objetivos imperiales.

Retomando un artículo publicado en el site digital Wideshut, la esencia del Gladio B sería la de reforzar “los objetivos y estrategias del nuevo modelo de la OTAN contra el terrorismo que sigue siendo, en gran medida, el mismo que el anterior Gladio (el A), es decir, utilizar el terrorismo para amedrentar, intimidar y asustar a la población civil, alejándose de cualquier política constructiva y de entendimiento, con el objetivo de consolidar el totalitario Estado de seguridad, deformar la imagen del enemigo y crear, en su caso, grupos armados terroristas o de propaganda para hostigar a Rusia y China o para ayudar en el derrocamiento de los gobiernos de turno. Gladio está bien vivo, sólo que ha cambiado de estrategia.
Se podría decir que Occidente es el gran gestor del terrorismo durante la segunda mitad del siglo XX y lo que llevamos de siglo XXI. Lo hizo, tras la II Guerra Mundial, con la trama Gladio en Europa (utilizando a la mafia, a los nazis, al Vaticano, a elementos fascistas y a miembros de “extrema izquierda”, ejemplo), en el Sudeste asiático con Pol Pot o en Sudamérica con los escuadrones de la muerte. Y lo sigue haciendo, a día de hoy (una vez certificado el fin del bloque soviético), con sus monigotes islamistas, el nuevo enemigo común fabricado a conveniencia.

En definitiva, no hace falta ir a la historia del Gladio anticomunista de la guerra fría o recordar las fechas de los atentados de falsa bandera de todos conocidos para saber que estamos en manos de una élite política mundial criminal, el eje euro-americano-sionista, que es capaz de matar a sus propios ciudadanos y también a los de otros países en aras de la conquista del poder global. Es tan sencillo y cruel como esto.

 

 

FUENTE:

https://berlinconfidencial.com/2017/08/18/operacion-gladio-b-en-barcelona-vuelve-el-terror-globalista/

COMENTARIOS:

  1. 19 AGOSTO, 2017 – 12:37 PM Juan R. Medina

¿Qué se pretendía con todo esto? Pensemos: El Borbón ahora puede estar en la Plaza de Catalunya rodeado de multitudes sin ser abucheado. ¿Qué se puede pensar sin forzar mucho la imaginación?
Un saludo sincero y ánimo.

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  1.  Francisco Cordero
  2. Me alegro que hayas vuelto a publicar tus escritos. Sigue en la brecha. Siento lo de tu madre, pero la vida sigue. Me entristecieron mucho los aplausos de ayer a los verdugos del pueblo español, y por extensión a los de la población mundial. Esta gente es muy poderosa, no sé cómo vamos a romper el muro de su impunidad, pero mientras haya gente como tú todavía hay un rayo de esperanza. A seguir denunciando a los asesinos del pueblo. Muchos ánimos.

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Hola Francisco
Estoy intentando resetear y ordenar un poco las ideas. De Barcelona había que hablar, sí o sí…aunque fueran cuatro líneas
Aplausos, escenificación, la gente entregada a sus “líderes”…todo muy mediático y acorde como quieren los que bombardean civiles en Afganistán y Siria…Para estas últimas víctimas el silencio cómplice…o titulares asépticos.

Gracias por tu comentario
Un cordial saludo

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Muchas gracias. Era la primera vez que escribía. A seguir bien.

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  1. 19 AGOSTO, 2017 – 12:00 AM El cojonero

Reblogueó esto en El cojonero.

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  1. 18 AGOSTO, 2017 – 11:43 PM Joselito Jarama

buenisismo el articulo,como siempre…se te echaba de menos y es comprensible…MUCHO ANIMO ¡¡¡

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Muchas Gracias Joselito, intentaremos seguir en la brecha aunque todavía estamos bastante flojeras..

Saludos

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ya te volverá “el nervio” fijate con esto,no has podido remediarlo y tuviste que publicar… aunque sea por una pesima causa,,,es un buen síntoma  saludos

La Iglesia Ortodoxa Rusa pide que se equipare legalmente el aborto al asesinato

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La Iglesia Ortodoxa Rusa pide que se equipare legalmente el aborto al asesinato

UN ARCHIMANDRITA INTERVIENE EN UNA COMISIÓN DE LA DUMA

La Iglesia Ortodoxa Rusa pide que se equipare legalmente el aborto al asesinato

La Iglesia Ortodoxa Rusa ha vuelto a hacer un llamamiento al parlamento y el gobierno de la nación para que conviertan en delito el aborto.

23/05/17 9:28 AM

(LSN/InfoCatólica) El Archimandrita Theothilactes se dirigió a la Comisión del Parlamento para la Protección de los Valores Cristianos en su primera sesión en la nueva Duma del Estado. El prelado aconsejó a la comisión que considere como prioridad legislativa la prohibición del aborto.

«El aborto debe ser igual que el asesinato», instó el representante del Patriarca. «Hay que prestar atención a este proyecto de ley y, llegado el momento, debe ser aprobado».

La Comisión para la Protección de los Valores Cristianos es una coalición de 46 miembros del Parlamento que se reúne para asegurarse de que las leyes rusas se ajusten a las normas bíblicas de moralidad y decencia. Se proponen nuevas leyes y se evalúan las ya existentes para determinar su impacto en la sociedad rusa en términos de valores cristianos.

En el discurso de Archimandrita Theothilactes a la comisión, también criticó una ley rusa que prohíbe a los padres disciplinar físicamente a sus hijos. Dijo que la ley debe ser eliminada porque contradice la Sagrada Escritura.

«No debemos permitir ninguna prohibición de la educación tradicional en una familia cristiana, ni cualquier intento de hacer que los niños sean iguales en autoridad a los padres», dijeron Theothilactes. «Necesitamos introducir enmiendas a esta ley».

No es la primera vez que la Iglesia Ortodoxa rusa intentan convencer a las autoridades del país para que ilegalicen el aborto. En enero del 2015, el Patriarca de Moscú intervino ante la Duma en ese sentido.

FUENTE:

http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=29452

144) La salida

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MIÉRCOLES, 21 DE DICIEMBRE DE 2016

144) La salida

La salida.

Manu Rodríguez. Desde Europa (21/12/16).

*

*Las ideologías humanas, demasiado humanas, del neolítico nos tienen atrapados; los antropocentrismos del neolítico –los religiosos, los políticos, los filosóficos…

El laberinto del neolítico. Los mundos del neolítico. Las ideologías se han revelado como instrumentos de alienación y de dominio de las masas sociales, y como fuentes de auto-legitimación de las castas dominantes (de las oligarquías dominantes). No les bastaba con tener el poder, tenían que fundamentarlo y legitimarlo a los ojos de las masas desposeídas mediante textos religiosos revelados (por algún dios), o textos jurídico-políticos (laicos). Las castas dominantes tenían (y tienen) que hacerle creer a las masas dominadas lo fundado y legítimo de su poder. Forma parte de la farsa.

Todo ‘sistema’ de poder cuenta con dispositivos ideológicos, y dispositivos policiaco-militares. Con unos se convence, se persuade, con otros se reprime… El engaño y la violencia han sido, y son, las armas de las clases dominantes.

Ya desde principios del neolítico histórico (desde hace unos seis mil años) los astutos y los violentos acabaron aliándose con vistas al poder. Y este estado de cosas se continúa en nuestros días.

Las masas no se rebelan; a las masas se las manipula, se las moviliza, y se las lanza como arma contra unos o contra otros –según quien las use y según el caso.

La conciencia de las masas desposeídas en nuestros días está polarizada por los mundos del neolítico (religiosos, políticos, económicos, filosóficos…). Las ideologías del período limitan su visión –la antropomorfizan–, y facilitan su instrumentalización por las clases dominantes. Las ideologías son las banderas, los estandartes que ondean en los enfrentamientos entre los diversos sistemas de explotación, y de poder. Es un conflicto permanentemente abierto, no entre pueblos o naciones, sino entre élites codiciosas que compiten entre sí por el poder. Las masas sociales son, aquí y allá, ahora como entonces, la fuerza de trabajo, la carne de cañón…

La revolución iniciada por Darwin tiene una relevancia meramente anecdótica en nuestras sociedades. Carece de peso cultural. No marca rumbo, no hace reflexionar. La mirada que sobre este nuevo mundo post-darwiniano se hace es demasiado humana (darwinismo social, etología humana, psicología evolutiva, sociobiología…). No va más allá de las criaturas, de los fenotipos, no va al ‘centro’ –a la causa última. Prevalece la mirada superficial, relativa, interesada… de los diversos grupos humanos (étnicos, culturales, ideológicos, económicos, sociales…); la perspectiva antropocéntrica. La perspectiva no alude sólo al lugar desde el cual se mira, sino también a ‘quién’ ocupa ese lugar.

El mundo de lo viviente tal y como nos lo revelan las ciencias de la vida desde el descubrimiento del ADN apenas si ha tenido influencia en nuestra vida cotidiana (nada ha cambiado desde entonces). Hay mucho ecologismo, y corrientes ‘animalistas’ y demás, pero todo se hace desde el ‘hombre’. El ‘hombre’ del neolítico sigue siendo el sujeto de la actividad, sigue siendo el protagonista de la acción –lo de extender los derechos ‘humanos’ a los animales, por ejemplo (adviértase la ridícula arrogancia antropocéntrica). Se trata, en cualquier caso, de los derechos humanos que emanan de la Rev. Francesa, o de la ‘Declaración de los derechos humanos’ (ONU)… Obviando el caso de que bajo otro ‘sistema’ de poder tendríamos otro ‘mundo’, otro ‘hombre’, otros ‘derechos’… en ningún caso se mira desde la vida, como vida.

El descubrimiento del ADN nos ha revelado nuestra esencia única; nuestro ser único. Por más que hables como ser humano, la vida habla en ti. El sujeto ha cambiado. Ya no habla la criatura (el fenotipo), sino el creador (el genotipo).

Ésta es la revolución que viene. La revolución biocéntrica, genocéntrica. Ahora hemos descubierto el centro de la vida, y resulta que el centro somos nosotros (los genes, la sustancia genética). Nosotros somos la vida. No hay otro sujeto que la sustancia genética, la sustancia viviente única. Y esto es lo que nosotros somos.

Más allá de mi ser específicamente humano (que responde al cariotipo humano), y más allá de mi pertenencia a un grupo étnico determinado (que responde a un subtipo del cariotipo humano), soy vida, sustancia genética…

El ser genético es el ser que anima todo organismo. Es el ánima, el alma de las criaturas. Más aún, es lo único vivo en la criatura.

Los fenotipos nos distraen –lo  que aparece. La sustancia genética es el ser de lo que aparece. El ‘noúmeno’ del ‘fenómeno’ (biológico).

Los fenotipos son cuerpos, somas, que la sustancia genética se proporciona. Son funcionales –como vehículos, armas, escudos… Los diversos ‘somas’ protegen el delicado y frágil ser que somos. El ‘cuerpo’ protege, transporta… a la sustancia genética. La sustancia genética es en todo momento el piloto único de su ‘soma’.

Las conclusiones y derivaciones que se siguen del descubrimiento del ADN no pueden ser otras que estas que digo. Nosotros no podemos ser sino la misma vida, la sustancia viviente única.

El movimiento del soma, es el movimiento del genoma –del ‘genouma’ o ‘genoúmeno’, podríamos decir.  Los pensamientos y las palabras del soma son los pensamientos y las palabras del ‘genouma’.

Esta conciencia de nuestro ser único es la que cambiará la faz del planeta. El verdadero ecologismo está por venir, y el conservacionismo…  La perspectiva genocéntrica. Desde la sustancia viviente única, desde los genes; desde Nos, como Nos.

Esto que digo es el indudable futuro. No hay otro. No habrá otro. La ‘humanidad’  sobrepasada, dejada atrás. Sus discursos, sus pretensiones, sus querellas…

Ese futuro es la salida única del pasado humano; de nuestro pasado como humanos (como criaturas). Es el único camino para llegar a ser lo que somos –sustancia genética, sustancia viviente única.

La vida ha llegado a su cumbre. La autognosis de la misma vida en el cariotipo específico humano. La especie elegida, como dicen. Elegida como lugar de la revelación, de la autognosis. El específico soma humano; nuestra morfología y fisiología (nuestro sistema nervioso…) –obra de los genes, no se olvide.

El antropocentrismo del neolítico es el gran obstáculo para tal revelación. La confusión del ‘hombre’, del fenotipo, de la criatura. Si bien no es la criatura sino el mismo creador el alienado en su criatura, en su obra. Digamos que el sujeto cultural  sojuzga o se impone al sujeto natural. O mejor, el sujeto natural se sojuzga a sí mismo (no hay otro ‘sujeto’) en nombre del ‘hombre’ (la idea que de éste se tenga).

No saberse o no reconocerse como vida. Creerse ‘hombre’. El olvido, o la ignorancia, del ser propio. El ser que somos ha de distanciarse de su soma, de su fenotipo, de su aparecer específico. Abstraerse, concentrarse en sí. Librarse, despojarse de los ‘yoes’ culturales,  de las ficciones (antropocéntricas) acerca del propio ser.

*Hemos descubierto algo que ya sabíamos. Nosotros somos la vida. Ahora la vida se sabe a sí misma; sabe de sí. Esta revelación, este conocimiento, ha sido también un recordar, un rememorar.

La vida siempre ha sabido de sí. El saber de sí es intrínseco a la misma vida. El entorno lingüístico-cultural (relativo, histórico… antropocéntrico) en el que se viene a nacer es la causa primordial del olvido de sí. El parloteo sobre el ‘hombre’.

Las almas, las configuraciones de genes que conforman el genotipo (la cifra genética de cada uno de nosotros), no renacen, no vuelven a la vida cuando vienen a ser engendrados (tras la cariogamia) –los genotipos son únicos e irrepetibles. Lo que sucede es que esa ‘alma’, esa esencia genética, la recibe de sus padres, y por sus padres, de remotos antepasados. La vida nueva hereda inscrita en su propio ser la sabiduría acumulada en millones de años; la sabiduría de la propia vida. Nuestro ser, que es uno y el mismo en todas las criaturas, es virtualmente imperecedero. La nueva vida es la vieja vida también –la vida se sucede a sí misma. La unidad intemporal de la vida, de Nos.

Hay un vía purificativa nueva que conduce a la revelación del ser que somos (a la recuperación del saber esencial). Ahora se trata de desprenderse de todo lo humano (en pensamientos, palabras, y obras); de abandonar la perspectiva antropocéntrica (de decirle adiós al ‘hombre’). La iluminación mística puede ser interpretada como el instante de la auto-gnosis de la misma vida. Finalmente la vida se alcanza a sí misma, se tiene, sabe de sí. La alegría misteriosa deviene de ese alcanzarse, tenerse, saberse.

Hay que decir que el instante misterioso nos sobreviene de manera indeliberada e involuntaria. Ni pensado, ni imaginado, ni supuesto, ni buscado, ni querido…  Pero es, tal vez, inevitable si uno se mantiene en la vía purificativa (las ‘noches’).

No es el ‘yo’ cultural, social… el que alcanza conciencia de sí en la iluminación. El sujeto (el ‘yo’) cultural es un ente social, histórico, relativo; es una suerte de complemento circunstancial del sujeto natural (éste sí intemporal). El sujeto cultural  es justamente el que se desvanece para dar lugar al sujeto natural, de base; al único sujeto, en verdad. El sujeto natural recupera su lugar central. Es el sujeto natural (el genouma) el que ‘renace’. La vida re-cobra conciencia y saber de sí; alcanza lo propio, lo olvidado. Se reencuentra. Se recupera. Rememora, se reconoce. La súbita anamnesis.

Habrá observado el cuidadoso lector la similitud de esta interpretación de la ‘iluminación’ con la teoría platónica del conocimiento. También aquí hay olvido y recuerdo. En Platón el ‘alma’ (inmaterial, en su caso), en su ‘descenso’ a la tierra, olvida las ‘ideas’ eternas, no se trata en ningún caso del olvido de sí (del saber de sí). En nuestra interpretación es la culturización, la socialización, la humanización… del genotipo aquello que le aleja o desvía de ese saber –accedería a él si viniera a nacer en un entorno ‘humano’ consciente de sí como sustancia viviente única (un entorno que transmitiese ese saber).

El sujeto, para Platón, como para el mundo clásico en general, es el hombre en cuanto animal ‘racional’ (dotado de alma inmaterial y racional), esto es, el sujeto consciente, parlante, dialogante, cultural, social, moral…  Este sujeto, a su vez, debe tener como meta, en su formación (paideia), el dominar el ámbito pulsional, instintivo, deseante… (la carne, o el cuerpo). El cuerpo es lo animal, el alma es lo super-animal, lo cuasi-divino. Ésta es la visión que se sostiene en todas las tradiciones espirituales del neolítico (hinduismo, budismo, judaísmo, cristianismo, islamismo…). El hombre, el sujeto cultural, social…, ha de luchar contra sus apetitos y deseos (interpretados como naturales, como animales; como causas de infelicidad…). Este viejo y torpe dualismo (que desencamina) ha sido actualizado en tiempos recientes por el muy afamado biólogo R. Dawkins en su obra ‘El gen egoísta’ –ahora el sujeto consciente, racional, moral… debe controlar, dominar… las pulsiones y demandas que le vienen de sus genes.

Se trata en todos los casos del ser meramente simbólico, el producido por su medio lingüístico-cultual; el ser histórico, relativo… Éste es el que quiere liberarse, salvarse, renacer… el que desea la vida eterna. Ese ‘yo’. El ser más evanescente, el más contingente, el más circunstancial, el más relativo… el más superfluo.

El ser simbólico es el ser genético instruido, culturizado, humanizado… (según el lugar, la época, el medio lingüístico-cultural… en el que viene a nacer). Es este ‘ente de razón’ cultural, histórico, relativo… el que oculta, sepulta, pugna, soterra, acalla… suplanta, usurpa… el ser único que somos –el ser genético. Ocupa el lugar que nos corresponde. Es un mundo al revés, como se puede observar.

Es el ser genético que somos el único que olvida y recuerda. El único que se ignora, se desconoce, y el único que se recuerda, se recupera; el único que alcanza –que ‘vive’, que experimenta– el conocimiento, el saber de sí. No hay sino un sólo sujeto, una única sustancia viviente. No hay otro/otra de la sustancia viviente única a no ser ella misma –para ella misma, su insondable profundidad…

El tiempo de los ‘hombres’ y de sus ‘mundos’ pasó; el periodo antropocéntrico en su conjunto. Han devenido (unos y otros) lejanos, remotos, extraños, ajenos…

Profunda insatisfacción en los ‘renacidos’ produce el legado cultural del pasado humano. Por más que busquen, no se encuentran en ese legado. Nada en ese pasado les dice; nada, cabalmente, les vale. Desde la sustancia viviente única, desde sí mismos, tendrán que crearlo todo de nuevo –rehacer el ‘mundo’, reconfigurarlo; crear un mundo nuevo a la altura del nuestro ser único –a  nuestra medida; un mundo genocéntrico.

La soledad de los renacidos; la soledad de los primeros. La soledad de las primicias. La soledad de la vida.

*El futuro será genocéntrico (ecologista, biocéntrico…), o no será. El deterioro medioambiental, el deterioro social y cultural, el deterioro de nuestras naciones hasta ayer mismo étnica y culturalmente homogéneas… El futuro negro, negro, negro… que nos viene en todos los sentidos (étnico, cultural, económico, medioambiental…).

La codicia de oro y de poder de la sempiterna y versátil oligarquía dominante (económica-ideológica-militar) acabará con el planeta. La insaciable oligarquía dominante; su ciega voluntad de poder. Vivimos inmersos en catástrofes no sólo medioambientales, biológicas, sino humanas, sociales, bioculturales también. El futuro de la vida (de toda vida) está en peligro. Estamos en peligro.

Si hay una sola sustancia viviente (la sustancia genética) y, por consiguiente, un único sujeto, no podemos atribuirle a la criatura (a los fenotipos) ningún hecho. No es, entonces, la criatura (el ‘hombre’, en nuestro caso) contra la vida, sino la vida contra la vida. Movida por una ciega voluntad de poder cierta vida destruye la vida otra, y las condiciones medioambientales que ella misma requiere para poder seguir siendo.

Nuestro momento actual es más que complicado. Se requieren cambios, transformaciones, en prácticamente todas nuestras actividades. Un cambio de ruta, de camino… Nosotros los identitarios somos los más cercanos a dar ese paso. Nuestro ideario estuvo desde un principio ligado a la etnia, esto es, a la biología, a la naturaleza viviente. Las etnias son ramas del árbol de la vida. Nuestro biologismo de partida nos hubiera hecho reparar en la importancia del ADN, en la trascendencia de este conocimiento, de esta ‘revelación’. Nos hubiera conducido a otro futuro, de esto estoy completamente seguro. Un futuro más favorable a la tierra, a la vida, a los diferentes grupos humanos… Un futuro (genocéntrico) que todavía es posible construir.

(Es preferible el término ‘genocentrismo’ a términos como ‘biologismo’ o ‘vitalismo’. El término ‘genocentrismo’ hace alusión a la sustancia genética, a la sustancia viviente misma. Los términos ‘biologismo’ y ‘vitalismo’ se centran en la vida en general, en los seres vivos, en las formas vivas (en los fenotipos)… Revela una mirada fenocéntrica, previa al período genocéntrico que hoy vivimos. Es una mirada arcaica, neolítica; ‘ptolemaica’, descentrada, podríamos decir.)

Un cambio de mirada, de discurso, de cultura; un cambio profundo que haga otro, absolutamente otro, nuestro comportamiento para con el resto de la naturaleza (viviente y no viviente), y el resto de los grupos humanos. Una revolución radical que afecte a todas nuestras actividades.

La salida del neolítico (ideológico, cultural, antropocéntrico…) es esencial. La mirada nueva ha de ser la mirada de la vida. La vida ha de ocupar el lugar que aún ocupa el ‘hombre’. La vida debe hablar. El hombre debe callar; debe desaparecer.

La vida ha de dejar de comportarse como hombre (criatura) y comenzar a comportarse como vida (como creador) –a mirar, a contemplar, a escuchar, a ver, a sentir, a pensar, a hablar, a actuar… desde Nos; como Nos.

Que el único sujeto comience a actuar… Que no escuchemos sino la palabra de la vida.

Es un nuevo periodo lo que necesitamos, post-neolítico, post-antropocéntrico, post-humano… Iniciar un nuevo ciclo en nuestro devenir. Proseguir nuestro camino sobre la tierra como vida, no como un cariotipo específico (el humano).

La revolución que viene. La nueva era que se inicia. El período genocéntrico.

La magnitud de esta revolución que digo no tiene comparación con las del pasado (antropocéntrico). Es infinitamente más radical. Es un vuelco sin precedentes. Es la vida la que ‘manda’ ahora. Es la vida la que cuida ahora de la vida. Es la vida ahora lo primero y lo último. La vida es el sujeto único en toda actividad biológica; Nos, la sustancia viviente única.

Los identitarios han que tener un papel determinante en el genocentrismo que viene. Han de ser, en principio, los primeros transformados, los primeros futuros; los nuncios, los mensajeros del nuevo ciclo. Han de ser también sus configuradores.

Varias son las fidelidades y devociones que guiarán la conducta de los futuros. El referente primordial será en toda ocasión la vida. No el hombre, no la criatura –su futuro, su bienestar…–, sino la vida. La vida es lo primero por lo que hay que mirar. Vienen nuevos deberes, nuevas obligaciones… La vida es ahora la medida.

La ética que viene, la bioética. Lo que es bueno y lo que es malo para la vida. Para Nos. Lo que nos beneficia y lo que nos perjudica… Ésta es la correcta perspectiva.

El genocentrismo no podía surgir más que en nuestra época (después del descubrimiento de los ácidos nucléicos, de la sustancia viviente única). Y el previo biologismo de los identitarios era el más cercano al nuevo período, y el más proclive a reconocerlo, incluso a ‘engendrarlo’.

El genocentrismo es la revolución de la revolución; la corona de la revolución étnica. Del biologismo (o vitalismo) identitario surge, necesariamente, una conciencia no fenocéntrica (no centrada en las criaturas), y no antropocéntrica (no inspirada ni centrada en alguna idea acerca de la ‘humanidad’), sino genocéntrica (centrada en los genes, en la sustancia genética); una conciencia no sólo trans-étnica, sino trans-específica también (más allá de la especie). Ahora nos identificamos como vida, como sustancia viviente única –ni como tal etnia, ni como tal especie. Los genotipos (los sujetos naturales, genéticos) que se reconozcan en dicha sustancia  vivirán un retorno a la fuente, al origen, a la vida, al ser viviente único; ‘saborearán’ su co-pertenencia al Uno. Nosotros somos la vida –no esta o aquella vida, sino la misma vida.

Vivirán los futuros el cambio más radical y más integral de toda nuestra historia, de todo nuestro devenir (como vida). Nunca hubo un antes y un después como el que ahora vivimos –ni lo habrá. Es una transformación, una mutación biosimbólica que dividirá en dos nuestro devenir sobre este planeta. Es un nuevo comienzo absoluto; un comenzar desde cero.

Todo lo que conlleva la autoconciencia de la sustancia viviente única; la conciencia de sí del ser único que somos –los corolarios, las consecuencias de este saber de sí. Lo que vendrá inexorablemente. Nada ni nadie podrá detener este futuro.

El saber acerca de la sustancia genética, y el reconocernos en ella –la conciencia de sí como sustancia viviente única–, nos convierten de hecho en seres biosimbólicos nuevos, y nos sitúan ya en el futuro. Ya damos los primeros pasos. Ya estamos; ya vivimos, ya somos el futuro.

Las nuevas criaturas: Genousse & Genoussin.

El futuro genocéntrico ya ha comenzado. Este séptimo milenio (de la escritura) es también el primer milenio de Xenus/Nexus.

*

Saludos,

Manu

PUBLICADO POR

MANU RODRÍGUEZ EN 6:48

FUENTE:

http://larespuestadeeuropa.blogspot.com.es/2016/12/144-la-salida.html

143) Los sistemas de poder y sus beneficiarios

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MARTES, 6 DE DICIEMBRE DE 2016

143) Los sistemas de poder y sus beneficiarios

Los diversos sistemas de poder y sus beneficiarios.

 

Manu Rodríguez. Desde Europa (06/12/16).

 

*

 

*El ‘sistema’ dominante. El ‘imperio’ nuevo. Su codicia de tierras, de riquezas, de cuerpos y de almas… Las consecuencias devastadoras en la naturaleza y en la cultura.

*El ‘sistema’. Los beneficiarios. En nuestro ‘sistema’ (capitalista, demoliberal) los beneficiarios son principalmente la clase económicamente fuerte (el poder financiero, industrial, mercantil…), la clase política en su conjunto (partidos, sindicatos…), el ejército (y la industria armamentística), las instituciones del Estado en general y quienes de ellas se benefician…

En el capitalismo de Estado (URSS, China, Cuba…) es la clase político-militar, principalmente, la que establece y administra el ‘sistema’ de poder (el dispositivo político-militar-policial de poder). La ‘inteligencia’ político-militar, y los intelectuales orgánicos, los portavoces y defensores del régimen de dominio, del sistema de poder (desde la cátedra, desde los medios de comunicación…), son sus creadores y sus únicos beneficiarios.

Hay que preguntar, en todos los casos, por quién se beneficia, a quién le interesa que el estado de cosas político y demás continúe; por todos los que viven del ‘sistema’, por todos los beneficiarios y privilegiados (directos e indirectos) del régimen de dominio. Las ‘clases privilegiadas’. El resto de la población está excluida por completo de los círculos de poder.

La mayor parte del pueblo no se beneficia del ‘sistema’ de poder (cualquiera fuese éste), más bien lo padece, o lo sobrelleva, cuando no incluso lo sufraga. En nuestro caso: Trabajadores de todo tipo (por cuenta ajena –Estado o empresa privada); pequeños empresarios y autónomos (en los que podemos incluir a escritores y artistas independientes –no subvencionados), amas de casa, desempleados… Los que viven fuera de los dispositivos de poder (bajo cualquier ‘sistema’ global). Hablamos del ochenta o noventa por ciento de la población.

Los beneficiarios directos son los que no quieren que el ‘sistema’ cambie, claro está. Según los casos: la clase política, la clase militar, la clase político-militar, la clase económicamente fuerte, la clase ‘intelectual’ (que provee al régimen de dominio de fundamento, de legitimación –filosófica, política, ética, jurídica…)… Las élites del poder. Los creadores o cocreadores del ‘sistema’. Las clases dominantes.

Conocemos Estados, naciones, o imperios teocráticos, militares, políticos, económicos… Son las clases dominantes las que en cualquier caso detentan el poder. Allí donde dominan exclusivamente el clero, o los monarcas-guerreros, o la clase política, o los militares, o la clase económica, el resto de las clases o grupos dominantes le están subordinados. Lo normal son las alianzas entre las élites poderosas.

Cuando los cambios (de ‘régimen’) se avecinan los beneficiarios (las clases dominantes) se las arreglan para seguir teniendo poder, para seguir teniendo un papel en el nuevo ‘sistema’ de poder. No perder ‘status’. Mutaciones, transformaciones… (ahora comunistas, ahora demócratas y liberales –y viceversa; ahora cristianos, ahora musulmanes…).

Desde el punto de vista étnico –como pueblo, y no como masa social– todo esto resulta aberrante. El nulo valor de las ‘identidades’ religiosas o políticas transétnicas o transculturales comparadas con las identidades étnicas ancestrales. Se puede dejar de ser comunista o cristiano, pero no se puede dejar de ser chino ‘han’, japonés, europeo, o masai. Por lo demás, los pueblos carecen de ideología (religiosa, filosófica, o política), lo que tienen son culturas ancestrales (sabiduría ancestral).

El ‘sistema’ capitalista y el comunista (el capitalismo de Estado) son ambos universalistas, internacionalistas, trans-nacionales… Comparten el universalismo con las llamadas religiones universales (judeo-mesianismo, islamismo, budismo…). Las ideologías universalistas, religiosas, filosóficas, o políticas, compiten entre sí por el dominio de los pueblos y naciones. Las ideologías universales son, por definición, enemigas de los pueblos (son el ‘mal’ para los pueblos).

Los ‘sistemas’ de poder no son comparables entre sí, naturalmente, ni siquiera aquellos emparentados –los ‘comunistas’, por ejemplo. El capitalismo de Estado, el Estado político-militar, no es el mismo en la URSS, en China, o en Cuba.

De un lado: Las clases dominantes con sus beneficiarios,  sus gratificados, sus favorecidos… y ‘su’ masa social manipulada e instrumentalizada (su mano de obra, sus consumidores, sus votantes…) –los ‘sudras’. Del otro lado: La opción oprimida o reprimida; los prohibidos, los perseguidos, los calumniados…

Todo ‘sistema’ de poder tiene su bien y su mal, lo que le beneficia y lo que le perjudica… Lo que es bueno para el ‘sistema’ global resulta  malo para los pueblos, y viceversa, simplemente.

El ‘sistema’ étnico también tiene su bien y su mal…

Los ‘sistemas’ universalistas, los ‘globales’, se enfrentan a los étnicos, o locales. En este enfrentamiento van perdiendo los étnicos, los locales. Son los ‘sistemas’ universalistas o internacionalistas (religiosos, políticos, filosóficos…) los que dominan, vencen, y se imponen. El planeta está dividido en áreas de dominio de los diferentes ‘sistemas’ universales, a veces solapados entre sí (areas mixtas donde coexisten dos o más ‘sistemas’ universales, si bien uno de ellos es el dominante).

En esta guerra de dominio (globalismo multiétnico y multicultural versus localismo o etnicismo) la justicia no está de un lado o de otro. La justicia no existe –no  hay justicia o derecho trascendente al que apelar (más allá de unos y de otros). Quien vence impone su ‘ley’, su ‘orden’, su discurso, su ‘mundo’. No hay más.

Hay que decir que en el ‘sistema’ étnico los usufructuarios o beneficiarios son los miembros pertenecientes al grupo étnico de que se trate. Estos serán los beneficiados, los gratificados, los premiados… Los Estados étnicos son Estados necesariamente sociales. Al menos en el único ejemplo que conocemos (la Alemania nacional-socialista). Los perseguidos o fuera de la ‘ley’ (el ‘mal, lo ‘malo’) serán, por consiguiente, todos aquellos que pongan en peligro el Estado étnico.

El ‘sistema’ étnico es un auto-poder, ejerce el poder sobre sí mismo; es autónomo, cuenta con una ‘ley’ antigua, heredada, que tiene poder sobre los miembros del grupo (no sobre otros). Aquí los términos son auto-poiesis, auto-organización, auto-poder; autonomía, autarquía, autogobierno…  Los ‘sistemas’ universales privan a los pueblos de independencia, de soberanía, de autonomía… de identidad (cultural). Los ‘sistemas’ universales son hostiles a los pueblos.

El ‘sistema’ global, trans-étnico y trans-nacional, que hoy impera en nuestras tierras europeas es el demo-liberal. Como para el resto de los ‘sistemas’ universales, las naciones o grupos étnicos son el obstáculo, la resistencia, el adversario o enemigo, el ‘mal’ a combatir, a erradicar. Tanto más perseguidos y calumniados cuanto más resistentes al ‘sistema’ global, al nuevo orden.

No queda otro remedio que luchar. Pero no se trata de luchar en el nombre de ningún derecho o de ‘la justicia’, sino por el dominio, por el ser (el seguir siendo). Tenemos que conquistar o reconquistar, no ‘la’ independencia, o ‘la’ libertad, sin más, sino nuestra independencia, nuestra soberanía, nuestra libertad…

Sólo desde nuestro punto de vista étnico o identitario es ‘malo’ lo que nos está sucediendo (la pérdida de nuestros territorios, de nuestras culturas; la pérdida de soberanía, de autonomía…). Desde la perspectiva del ‘sistema’ dominante somos los enemigos de la ‘ley’ y del ‘orden’ nuevo.

El ‘sistema’ global actual usa su ‘ley’ para perseguirnos, para anularnos. En su ‘ley’, los nacionalistas étnicos, los identitarios, los resistentes, son contrarios a los derechos humanos universales, a la democracia universal… al ‘jus solis’… al Estado multiétnico y multicultural… son ‘nazis’, son ‘fascistas’… son horribles, son el ‘mal’… Hoy se sataniza y se persigue a los nacionalistas étnicos (los ‘nazis’) como ayer se satanizaba y se perseguía a los ‘paganos’ (los resistentes a la cristianización).

Con este nuevo ‘sistema’ de poder las naciones ancestrales (europeas o no) pierden independencia y soberanía (una vez más). El área de dominio del ‘sistema’ actual (del imperio nuevo) ocupa casi todo el planeta –salvo China, Corea del Norte… y poco más. Este ‘sistema’ cuenta además con instituciones internacionales (trans-nacionales) de carácter político, económico, jurídico,  militar… mediante las cuales impone (por las buenas o por las malas) su ‘ley’ –su perspectiva, su discurso, su palabra, su ‘historia’, sus argumentos, sus razones… sus enemigos… su bien y su mal. No podemos apelar a la ley, pues, porque la ley que impera es la que impone el ‘sistema’. En cuanto a la oposición, el ‘sistema’ no tiene más que señalar públicamente (con los medios de comunicación a su alcance) a tal o cual grupo o nación acusándole de no reconocer los ‘derechos humanos universales’ o la ‘democracia universal’ (los ‘principios’ del nuevo orden). A tal grupo o nación se le sitúa entonces fuera de la ley y se le persigue, o se le hace la guerra (económica, militar, de propaganda…). Los poderes del nuevo orden, del imperio nuevo, son innumerables y absolutos.

Así pues, en esta lucha contra el ‘sistema’ los pueblos no contamos sino con nosotros mismos. Nosotros somos nuestras fuerzas. No tenemos otras. Los identitarios europeos, por ejemplo. Que cada pueblo contemple su caso –su grado de independencia, de autonomía, de soberanía… Los pueblos sojuzgados podríamos unirnos contra el ‘sistema’. No queremos un ‘sistema’ global transnacional, transétnico, transcultural… Queremos un sistema de pueblos, no un ‘sistema’ de naciones multiétnicas y multiculturales, de naciones que devendrán, tarde o temprano, indistinguibles. Será el fin, nuestro fin. Y el ‘sistema’ actual verá cumplido sus sueños: Un mundo desnacionalizado, sin fronteras; una población desnacionalizada, desarraigada, apátrida; una nueva ‘humanidad’ sin pasado, sin historia; una masa de ‘iguales’, de entes sociales indiscernibles. ¿Qué pueblos quedarán en el futuro? El pueblo judío, sin duda. El pueblo judío forma parte del ‘sistema’ de dominio imperante. Es uno de los ‘aliados’.  Es un pueblo contra todos los demás; un pueblo que persigue a los otros pueblos, que busca su extinción; que persigue los fines del ‘sistema’. De esta manera se garantizan su supervivencia. Los miembros de los pueblos supervivientes de esta catástrofe biocultural a la que nos conduce el ‘sistema’ serán los únicos que contarán con historia, con pasado, y los únicos que tendrán futuro.

Todos los ‘sistemas’ universales, transétnicos y transculturales, del pasado y del presente (cristianismo, islamismo, democracia universal, internacionalismo proletario…), han resultado nefastos para los pueblos. Se han destruido cientos de pueblos y culturas en nombre de Cristo, de Mahoma, de los principios democráticos universales, o de la dictadura del proletariado. Ha sido un crimen étnico y cultural a escala planetaria el cometido por estos universalismos a lo largo de los últimos milenios. Hemos padecido una historia demencial, absurda, criminal…

Los pueblos debemos resistirnos y combatir a esta nueva globalización (a la globalización en curso) si queremos tener un futuro.

El futuro será, tal vez, de los pueblos con vocación de futuro. Superar estos tiempos adversos, dominar, vencer en esta ‘guerra’ de dominio que el ‘sistema’ global sostiene contra los pueblos. Ser más fuertes que este nuevo diluvio, esta nueva oleada, este nuevo ‘invierno supremo’.

El nacionalismo étnico tiene que habérselas con todas las corrientes ideológicas universales, del pasado y del presente –las religiosas y las políticas o económico-políticas. Cristianismo, islamismo, democracia, comunismo…

La democracia y el comunismo fueron fuerzas aliadas contra el nacionalismo étnico en Europa durante la IIGM. Son universalismos, globalismos… imperialismos rivales. Ambos se oponen entre sí porque concurren, compiten por lo mismo –por el dominio total. Pero ambos se aliaron contra el nacionalismo étnico. Esto debería hacernos pensar.

El nacionalismo étnico se opone a todo universalismo. Los universalismos (religiosos o políticos) son enemigos mortales de los pueblos (son el ‘mal’ para los pueblos, insisto).

El ‘sistema’ actual goza de las simpatías de todos los universalismos (dejadas atrás las querellas entre comunistas y demócratas tras la caída de la URSS). Todos están embarcados en esta nueva empresa de dominio global. Han devenido fuerzas aliadas del ‘sistema’; ahora son los ‘aliados’. La oligarquía dominante (económica, política, militar…); los judíos, los cristianos, los comunistas… Salvo el islam (los países musulmanes, y los musulmanes en general), que es otro globalismo, otro imperialismo. Es lucha entre ‘imperialismos’.

El islam se resigna a tirar la toalla, a darse por vencido. Pienso que serán finalmente absorbidos por el ‘sistema’ actual (como otros universalismos), tarde o temprano advertirán que este globalismo no les perjudica. Piénsese que  el ‘sistema’ les permite difundirse por todo el planeta. Son ya millones los musulmanes asiáticos y africanos establecidos en nuestras tierras europeas en virtud de los fundamentos jurídicos y políticos del ‘sistema’. El ‘sistema’ les abre las puertas. Son ya uno de sus beneficiarios. Tal vez sean astutos y esperan que su número y su poder aumente de tal manera que llegado el momento puedan hacerse con nuestras naciones. La vocación totalitaria, imperial, universal (el califato universal), no ha desaparecido de las mentes de los musulmanes. Volver a ser poderosos, a tener el poder.

Los nacionalismos étnicos tenemos enemigos por doquier. Nos rodean. Todos los universalismos que han circulado y circulan por el planeta. Todos los codiciosos universalismos. Todos los regímenes de dominio, todos los ‘sistemas’ de poder transnacionales. La vocación transnacional, más allá… el mundo entero. Siempre hambrientos de pueblos y naciones; de cuerpos y de almas. Lo quieren todo. Transformarlo todo a su medida, a su imagen. Tierras y hombres. Para mejor esquilmar, para mejor explotar… Un mundo sin obstáculos, sin fronteras… Un mundo cristiano, musulmán, demócrata, comunista… El sueño de todos y de cada uno de estos universalismos. Un mundo homologado, único (ya musulmán, ya demócrata…). Estos universalismos son los verdaderos enemigos de la pluralidad, de la diversidad, de los pueblos. Son los únicos etnocidas, los únicos genocidas. Tienen a su cargo la destrucción de cientos, de miles de pueblos y culturas. Han atentado (y atentan) contra el árbol de los pueblos y culturas del mundo, contra el árbol de la vida.

Los diversos universalismos y los diversos fundamentos. Hablo de los fundamentos que legitiman el régimen de poder. Los fundamentos del poder sacerdotal, militar, económico-político… Los fundamentos religiosos (textos ‘sagrados’) o políticos (constituciones, leyes…) que legitiman el poder de sacerdotes, guerreros, monarcas, políticos, político-militares, capitalistas…

Se podría hacer una tabla cartesiana con estos tipos. Potentados, sacerdotes/políticos, guerreros/militares… Sistemas puros y sistemas mixtos. Nueve pares (seis mixtos). En los mixtos, quien va primero es el que tiene la preeminencia (el grupo dominante, el que lleva la iniciativa). Aquí no opera la propiedad conmutativa (‘AB’ no es igual a ‘BA’). Lo normal son las ‘triples alianzas’ de potentados económicos, sacerdotes/políticos, y monarcas-guerreros/militares. Oligarquías con tres cabezas –la económica, la ideológica (religiosa, política, jurídica), la militar.

El poder ideológico, el poder económico, el poder militar… Políticos/sacerdotes, potentados, guerreros… Las instituciones internacionales del ‘sistema’ –políticas, económicas, jurídicas, militares… (ONU, OTAN, FMI, CPI…). El ‘sistema’ dominante actual. Las armas, y las fuerzas con las que cuenta este ‘sistema’. Las fuerzas aliadas.

China es una oligarquía político-económico-militar. Se diferencia de nuestro ‘sistema’ en que no es democrática. China es un capitalismo de Estado (como lo fue la antigua URSS). Nuestro ‘sistema’ es un ‘super-Estado’ (imperio) capitalista y democrático (demoliberal); es una alianza de fuerzas o de poderes relativamente independientes (económicos, políticos, militares…). Es, también, una oligarquía.

El ‘sistema’ de poder (religioso o político, democrático o comunista) es siempre oligárquico. Son siempre unos pocos los creadores y los beneficiarios directos del ‘sistema’. Las castas, las élites dominantes. Los sacerdotes, los guerreros, los ‘ricos’… Éste es el panorama desde hace milenios –todo el neolítico histórico, los últimos seis mil años, hasta nuestros días.

Las antiguas monarquías son también oligarquías, sistemas de poder. Porque el monarca, por muy absoluto que fuese, requiere del ejército, de la administración de su reino, del ‘capital’ del reino… Soldados, escribas (sacerdotes, funcionarios, juristas, legistas…), ricos comerciantes o propietarios de minas… acaban conformando los usufructuarios o beneficiarios directos del sistema ‘monárquico’. E igual sucede en el caso de ser los sacerdotes el grupo dominante (la clero-cracia o teocracia), o el poder puramente económico… Se necesitan mutuamente (los poderes económicos, los ideológicos, los militares-policiales…) –los  astutos y los violentos.

Los nacionalistas étnicos o identitarios, los nuevos ‘patricios’ (los que contamos con ancestros, con ‘padres’), los arraigados, estamos lejos de todas las ideologías universales del neolítico, tan antropocéntricas; de sus fundamentaciones divinas o humanas. Los soles que orientan a los universalistas ha tiempo que perdieron su luz. Les mueven consignas del neolítico, antropocéntricas, pre-genocéntricas, arcaicas. Los identitarios estamos fuera del neolítico. Estamos con el nuevo período biocéntrico, genocéntrico. Nosotros somos la vida. Los diferentes subtipos del cariotipo humano, y sus lenguas y culturas, han de ser conservados. Esto es lo sagrado ahora. Debemos no sólo conservar y preservar este árbol de ramas copiosas que somos (el árbol de los pueblos y culturas), sino incrementarlo, enriquecerlo.

Hoy día coexisten en nuestro ‘sistema’ sacerdotes y políticos. Estos se reparten la masa social. De ahí sacan sus réditos, sus ‘donaciones’, sus ‘votos’… Políticos y sacerdotes son los explotadores de las miserias y penalidades de la masa social, de su vida incierta (en la tierra y en el cielo). La clase política y la clase sacerdotal son sus cuadros dirigentes. Los partidos políticos y las ‘ecclesias’ son estructuras jerárquicas, sistemas de poder (sobre creyentes, sobre donantes, sobre militantes, sobre votantes…). Son un timo.

Últimamente vemos a los partidos de izquierda prometerle poder a sus seguidores, una cota de poder. Véase toda la parafernalia izquierdista al respecto (asambleas, círculos…); el montaje. No censuran el sistema de poder imperante, sino que pretenden hacer partícipes a todos de ese poder. Todos ‘podemos’ tener poder. No sólo los poderosos, los políticos profesionales o los diputados y senadores. Ofrecen poder a los sin-poder a cambio de votos (y ‘donaciones’). La golosina del poder. La ilusión del poder. Hacerles creer que tienen poder; poder de decisión. Como en la antigua URSS –hacerle creer al pueblo que gobernaba. Malditos embaucadores.

La masa social nunca tendrá poder, siempre estará en manos de las castas dominantes. La masa social son los ‘sudras’ –los servidores, los siervos, los esclavos, los trabajadores… los consumidores… los votantes… la masa salarial disponible (los ciudadanos plenos de  ‘derechos’ y ‘libertades’).

Los diversos ‘sistemas’ universales (los religiosos y los políticos) han convertido a los pueblos dominados en masas sociales explotadas –en  mano de obra, en soldados, en funcionarios… Absolutamente excluidos del poder. Comenzando por los antiguos imperios (acadios, egipcios, asirios, persas…), el periodo alejandrino, el romano, el cristiano, el musulmán…

La discusión política, económica, social y demás que se plantea desde el ‘sistema’ actual de poder (el demoliberal) deja al lado la cuestión de los pueblos. Desde el ‘sistema’ no hay sino problemas económicos, salariales, de trabajo, de la acumulación de riquezas de unos y de la pobreza en otros… En toda esta discusión entre los intereses de ‘clase’ (patronal y sindicatos…) los pueblos son los grandes olvidados. No cuentan para nada. Las poblaciones han sido convertidas en ‘masas salariales’. No hay reivindicaciones étnicas o culturales, sino laborales o salariales. Trabajo y salario parece ser lo único que mueve a las masas desnacionalizadas y proletarizadas que pululan por nuestras ciudades. Masas cuya heterogeneidad étnica y cultural aumenta cada día. Masas fragmentadas, atomizadas –únicamente  su condición de mano de obra, de fuerza de trabajo, les une–  que se reparten los diferentes partidos políticos y sindicatos.

Las primeras aniquilaciones de pueblos y culturas fueron las llevadas a cabo por los antiguos imperios más arriba citados, y otros. Los primeros imperialismos, los primeros globalismos. Y los primeros etnocidios.

Una cadena de globalismos, de universalismos, de imperialismos, de ‘imperios’… ha sido nuestra historia, la historia de los pueblos. Los pueblos hemos sido siempre víctimas de los sucesivos ‘sistemas’, de los sucesivos ‘imperios’, desde su aparición. Los europeos hemos sido romanos, cristianos, musulmanes (en algunas zonas)… y en nuestros días demócratas o comunistas. En ningún caso se contó con los pueblos. Sucesivamente se les hizo romanos, cristianos, demócratas o comunistas.

El primer pueblo que alzó la voz en Europa fue el alemán. El primero que se rebeló contra el ‘sistema’ nuevo. Y fue militarmente derrotado, como se sabe, por demócratas y comunistas. El nacionalismo étnico germano era un quebradero de cabeza para unos y para otros, ponía en peligro a ambos. Y ambos se aliaron para derrotarlo. Las fuerzas democráticas y las comunistas eran ‘sistemas’ globales enfrentados, pero tenían un enemigo común. La Alemania nazi tenía que ser derrotada. Eso fue todo.

Hoy, que los Estados comunistas han desaparecido de Europa, la ideología comunista sigue circulando en los diversos partidos de ‘izquierda’ (filo-marxistas o filo-comunistas) que concurren a las elecciones democráticas. Las organizaciones políticas o sindicales de ‘izquierda’ (sus cuadros dirigentes) son beneficiarias también del ‘sistema’.

Ahora son los políticos –las distintas ficciones políticas (las ‘izquierdas’ y las ‘derechas’) que conforman la clase política–  los que dictan la ‘ley’, los que crean la fundamentación jurídico-política de los Estados democráticos contemporáneos. El poder en estos Estados lo tiene la clase política: El poder administrativo, el legislativo… Nuestras constituciones, nuestro derecho constitucional… La clase que establece  los fundamentos jurídico-políticos del Estado se reserva el gobierno del mismo (porque así lo dice ‘la constitución’). Los modernos textos constitucionales funcionan igual que los textos sacerdotales cuando estos promocionan al sacerdote como cabeza del grupo (porque así lo dice ‘el dios’). La clase política comparte el poder con el poder económico, al igual que los sacerdotes compartían el poder con los monarcas guerreros.

Estamos ante el sistema de poder dominante en los últimos seis mil años. No encontramos sino variaciones.

Todos los ‘sistemas’ universales  rebasan, van más allá de sus límites de origen (territoriales), ejercen el dominio sobre pueblos diversos, otros –sean los diferentes imperios multiétnicos y multiculturales del pasado,  los liderados por un pueblo en particular (el egipcio, el asirio, el persa, el griego, el romano…);  sean los imperios unificados por una sola ‘fe’ (el cristianismo, el islam, la democracia universal, el internacionalismo proletario) y cuyo universalismo hace perder de vista sus orígenes étnicos (judío, árabe, judeo-cristiano, ‘occidental’…). En estos universalismos agresivos hay también un componente étnico. Por lo general es un pueblo el que prevalece sobre otros (culturalmente, militarmente, económicamente) imponiéndoles su discurso, su ‘ley’. Se trata, en cualquier caso, de un imperialismo protagonizado por determinados pueblos (por sus oligarquías, por sus clases dominantes).

Las clases dominantes, las clases privilegiadas, las clases beneficiadas…, en unos casos o en otros, vienen a ser las mismas. Mutaciones, transformaciones… alianzas, mezclas, híbridos… Los rostros del ‘sistema’. Siempre la oligarquía dominante (sacerdotal, económica, militar (monarcas o aristocracias guerreras), política…). El poder y el gobierno, desde antiguo, en manos de los astutos y los violentos.

Los ‘sistemas’ universales de poder ‘políticos’ recuerdan a los imperios multiétnicos y multiculturales del pasado (persa, griego, romano…). Son imperios que aglutinan a pueblos que no tienen nada en común (ni étnica, ni lingüístico-culturalmente). No son duraderos. Pese a lo que pudiera parecer. Los imperios unificados en una determinada creencia o fe, aunque multiétnicos, son más duraderos. La ‘democracia universal’ o la ‘dictadura del proletariado’ de los políticos no alcanzan el status sagrado, divino,  trascendente, que logran las consignas o slogans sacerdotales.

Las ideologías, las consignas políticas, o religiosas, usadas para arengar a las masas, para airarlas… para lanzarlas contra el otro; contra el enemigo de turno. La formación de individuos capaces de matar y morir por Cristo, por Mahoma, por la democracia, por el comunismo… Los estrategas; la oligarquía dominante y sus medios de manipulación de masas. La ingeniería social del ‘sistema’. El arte de gobernar sobre masas heterogéneas.

Los pueblos nos encontramos inmersos en una contienda milenaria entre imperios universales (entre ‘voluntades de poder’). Padeciendo, siendo víctimas de unos y de otros –de los ‘grandes’, de los gigantes, de los ‘polifemos’.

Los múltiples enemigos del nacionalismo étnico.  Los pueblos no pueden seguir siendo. Están sentenciados. Se diría que pertenecen al pasado.

Los pueblos (sus miembros) hemos sido sucesivamente desarraigados (ya una ‘ley’, ya otra), estamos cada vez más lejos de nuestras ancestrales señas de identidad (étnicas, culturales, territoriales). Las poblaciones hemos sido fragmentadas, segmentadas, atomizadas, individualizadas… Hemos devenido finalmente ‘ciudadanos’,  ‘entes sociales’, masa social –en el ‘sistema’ actual.

El ‘sistema’ de dominio actual, el imperio nuevo. Hacia dónde vamos. Se culminará la ansiada, la proyectada ‘proletarización’ de las masas. Devendremos, unos con otros (autóctonos y alóctonos), masas salariales desnacionalizadas, apátridas. Un futuro horrible, un futuro de pesadilla.

Se acabarán los buenos tiempos del ‘sistema’. Vendrán hambrunas, miserias, guerras, discordias… en nuestras tierras europeas. Se luchará por las materias primas, por el agua… Gente extraña, venida de fuera, se disputarán nuestras tierras. Mañana dejarán de ser nuestras. Lo perderemos todo. La Europa europea, la Europa nuestra, desaparecerá. ¿Qué será de nuestros descendientes?

Los pueblos hemos pasado de las manos de unos a las manos de otros. Se ‘sistema’ en ‘sistema’. De ‘amo’ en ‘amo’. Desde hace milenios. En esta permanente guerra contra los pueblos muchos han desaparecido. Ahora mismo desaparecen pueblos en Asia, en África, en las Américas… en todos los continentes. Individuos sin pasado y sin futuro, los desarraigados de todos los rincones del planeta, vagan por nuestros campos y nuestras ciudades sin rumbo, desorientados, perdidos… lejos de su hogar ancestral. Es una catástrofe biocultural sin precedentes. Va a más cada día.

Nada detiene a este ‘sistema’ nuevo en su afán de posesión, en su codicia de oro y de poder. Los creadores, los fundadores, los usufructuarios, los beneficiarios, los privilegiados… Las fuerzas aliadas; los ‘aliados’. La oligarquía dominante. La destructora, la expoliadora…

Luchar contra el ‘sistema’ es luchar contra la oligarquía dominante, contra sus beneficiarios… Contra el poder político y contra el poder económico; contra los señores indiscutibles del ‘sistema’ nuevo (los demás poderes les están subordinados).

Estos tiempos que vivimos son decisivos para los pueblos que quieran seguir siendo, para los pueblos con vocación de futuro (con voluntad de poder, con voluntad de futuro). La unión de los pueblos contra el ‘sistema’ es lo que tiene que venir.

La finalidad es conseguir un ‘sistema’ étnico global. Una comunidad de naciones o Estados étnicos ancestrales (los que hayan sobrevivido). Étnicamente diferenciados. Independientes. Soberanos. Autónomos.

Nosotros proporcionamos una salida del ‘sistema’ (al laberinto de los ‘sistemas’ universales del neolítico). Hay una salida. Y no es precisamente una ‘nueva Sión’ multiétnica y multicultural (más de lo mismo). Quédese la ‘nueva Sión’  para los judíos, sus creadores. Un futuro otro queremos los nacionalistas étnicos; una salida otra. Lejos de la locura antropocéntrica, lejos del neolítico.

Nosotros, los ecologistas étnicos; los conservacionistas étnicos.

Queremos recuperar a los pueblos. Un renacimiento para todos los pueblos ancestrales. Que el árbol de los pueblos y culturas del planeta vuelva a florecer. Éste árbol forma parte del árbol de la vida. Es obra de la vida. Es nuestro deber, como vida, el conservarlo, preservarlo, y enriquecerlo. Para los futuros.

Quizás algún día sea considerado un crimen contra la vida el pretender convertir a un miembro de una comunidad etno-cultural (biosimbólica) en cristiano, musulmán, budista, demócrata, o comunista; en creyente de cualquier ‘fe’ trans-étnica, universal (religiosa o política). Pretender alterarlo, hacerlo otro; alejarlo, separarlo de los suyos; apropiárselo… sumarlo a la causa propia (privando así a su pueblo de uno de los suyos). Siguiendo los ideales de una fe universal el converso desatiende lo que concierne a su propio pueblo (su propia gente, su propia cultura, su propio futuro). La difusión de ideologías universales acaba siempre dividiendo y enfrentado a la población. Son un cáncer, una patología social. Podría ser calificado como un acto de conspiración o sedición (con el ánimo de destruir las bases ancestrales de convivencia de un pueblo)… como un ‘casus belli’. Se trata, en cualquier caso, de una agresión, de un acto de agresión contra el pueblo anfitrión; contra su unidad cultural, contra su homogeneidad espiritual; contra su pureza y su integridad. Contra sus señas de identidad –contra su ser ancestral. Es un crimen, en verdad.

Para que ese virtual día se convierta en actual los pueblos no tenemos otra salida que retomar, recuperar, rehabilitar, restablecer el nacionalismo étnico en nuestras comunidades. ¿Cómo lo hacemos?

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Hasta la próxima,

Manu

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FUENTE:

http://larespuestadeeuropa.blogspot.com.es/2016/12/143-los-sistemas-de-poder-y-sus.html

142) Sobre el suicidio inducido de los pueblos blancos

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SÁBADO, 26 DE NOVIEMBRE DE 2016

142) Sobre el suicidio inducido de los pueblos blancos

Sobre el suicidio inducido de los pueblos blancos.

 

Manu Rodríguez. Desde Europa (26/11/16).

 

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*Testigos del final de nuestros pueblos europeos, de nuestras culturas, de nuestras naciones… Esto somos.

Pueblos blancos decadentes. Pueblos ya sin destino, sin futuro. Pueblos que caminan hacia la extinción. Como quieras que lo veas, es absurdo, y es trágico también, todo lo que nos está sucediendo.

No veo futuro para nuestros pueblos. Han conseguido deslegitimarnos, privarnos de razones, de fuerza, de coraje moral, de derecho… Pueblos desnortados, confundidos, como hechizados… Nuestros pueblos no quieren seguir siendo. Voluntariamente, parece, han escogido el camino de la extinción. Pero es un suicidio inducido: Los discursos dominantes, éticos y políticos principalmente, que censuran (castigan) todo instinto de supervivencia, de defensa del territorio, de amor por los hermanos, y que elogian (premian), por contra, el altruismo, las fronteras abiertas, el multiculturalismo y demás, han conseguido modificar la conducta de nuestras poblaciones. Nuestra gente son ya ‘gentes’ del ‘sistema’; son los ‘individuos-tipo’ que éste requiere y produce. La actitud general de nuestras poblaciones es un logro de la ingeniería social del ‘sistema’ –de su poder conformador de opiniones, de ‘conciencias’, de ‘personalidades’…

Valga esta analogía con la técnica de los trasplantes de órganos: Se debilita la defensa de nuestras claves étnicas y culturales  con la intención de evitar el rechazo del injerto de población extranjera. Los discursos y slogans, trans-étnicos y trans-culturales, que difunde el ‘sistema’ operan como inmunodepresores.

No sólo se consigue con estas estrategias la indiferencia ciudadana ante la ingente entrada de población extranjera. Hay jóvenes que pertenecen a diversas ONG europeas  que colaboran con las flotillas de pateras que salen de África o Asia y que avisan a las guardias costeras española, italiana, o griega de las salidas hacia Europa de éstas. Y las guardias costeras se limitan a recoger a estos intrusos y llevarlos a tierras europeas. Todos los días, todas las semanas… Un flujo incesante, y masivo.

Estas actitudes se premian, se incentivan, se ‘pagan’. Los jóvenes implicados en estas ‘gestas’ alardean de ello, y reciben su galardón (en medios de comunicación…). Estos vanos, insensatos, necios, inconscientes traidores a su gente… son elogiados.

El ‘sistema’ somete a nuestra población a un ‘condicionamiento operante’ del que apenas nadie escapa.  Comienza en nuestras escuelas infantiles, en la educación que recibe nuestra gente desde que nace. Se prolonga en toda ‘nuestra’ cultura de masas (cine, televisión, internet, prensa, literatura…). Y es eficaz –logra sus fines.

Nuestra situación es lamentable; terminal, diría yo. Y nuestra gente no puede estar más desviada, más despistada; más lejos de sí y de sus reales circunstancias.

Los movimientos sociales trans-nacionales, trans-étnicos, trans-culturales (tipo ‘mundo sin fronteras’), a cual más ‘revolucionarios’, y que pululan, resultan ser la vanguardia de la globalización que requiere el ‘sistema’. Fijate hasta que punto estamos confundidos. Militamos en las filas de quien procura nuestro mal.

Nuestros ‘rebeldes’ anti-sistemas y anti-fascistas son las fuerzas intimidatorias, los dóberman del ‘sistema’; los nuevos ‘dominicos’, los nuevos ‘perros del señor’. Sus víctimas preferidas son los nacionalistas, los indigenistas, los identitarios… –las partes sanas del organismo biocultural; los lúcidos; los ‘puros’.

Ya sabemos, es malo ser nacionalista, identitario… No puedes defender tu tierra y tu gente. Si lo haces te señalan. Un miembro de nuestra comunidad señalado de nacionalista o identitario puede ser insultado, molestado, agredido… “es un fascista, o un nazi”. No se trata tan sólo de que esté mal visto, socialmente, ser identitario. Hay carta blanca para tratarle como a un perro. La muchedumbre, la bestia ‘anti-fascista’.

La ciega, la manipulada, la instrumentalizada masa anti-identitaria  –la suicida, la enemiga de sí. Usada como arma contra los suyos.

Este comportamiento autolesivo, suicida,  es el resultado de años de propaganda antinacionalista y anti-identitaria en Europa (y en países con ascendencia europea). Es malo, es vergonzoso, es ridículo… ser nacionalista e identitario. Éstas son las consignas que constantemente se repiten desde los medios de manipulación de masas del ‘sistema’ (prensa, radio, televisión, literatura, cine, internet…). Y desde hace decenios.

Se acaba con los pequeños focos de resistencia identitaria tildándolos públicamente de neo-fascistas, grupos de extrema derecha, xenófobos… Estos términos están siendo usados para deshonrar, para denigrar. Nadie quiere ser acusado públicamente de nacionalista o identitario, ser señalado de esa manera. Es lo peor.

Esta propaganda –constante, omnipresente, y agresiva–, que es contraria a nuestros intereses más vitales (existenciales incluso, está en juego nuestro ‘ser’), está resultando letal para nuestra gente. Promueve la auto-extinción de los pueblos blancos.  Es un suicidio inducido, como digo.

Es una propaganda inspirada, como se sabe, en las historias que nos cuenta el ‘sistema’ acerca de la IIGM (sobre el nazismo y el periodo nazi fundamentalmente). Pero estas historias que difunde el ‘sistema’ han resultado ser manifiestamente falsas. Se requiere, pues, una revisión y una reescritura de todo ese período (que en parte ya han sido realizadas). Téngase en cuenta que, sin la satanización del nacionalismo étnico o identitarismo (tras los Juicios de Núremberg), esta insidiosa y nociva propaganda, que impregna toda nuestra vida cotidiana, carecería de sentido y de legitimidad.

Es propaganda de guerra lo que padecemos. Es una guerra de aniquilación contra nuestro ser étnico y cultural.

Cambiar la actitud y el sentir de las poblaciones agredidas o invadidas, hacerlas favorables al invasor o al agresor, éste es el principal cometido de la propaganda de guerra –de las ‘operaciones psicológicas’, como ahora se las llama. La ingeniería social. Las técnicas de modificación de la conducta. Los ‘medios’, los poderes del ‘sistema’.

Toda esta incesante, y costosa, ofensiva ideológica, propagandística, jurídica… contra el nacionalismo étnico (desde su mismo nacimiento, pero sobre todo desde finales de la IIGM) viene a decirnos que éste es el único y verdadero enemigo del ‘sistema’; que es su mera existencia  la que supone una amenaza para el ‘sistema’. De ahí todo el empeño de éste en desprestigiarlo, en destruirlo, en erradicarlo. De ahí también la persecución (en los juzgados y en las calles) a la que se ve sometido.

El modelo cosmopolita, universal, contrario a todo nacionalismo e identitarismo, es el que se difunde por doquier desde los poderosos medios de manipulación de masas de que dispone el ‘sistema’. Esa ideología. La mezcla, la mixtura, lo ‘multi’… Eso es lo excelente, lo mejor. El nomadeo, el desarraigo generalizado. Ciudadanos del mundo. Sin rostro, sin identidad definida (étnica y cultural). Elementos homologados, indiferenciados, sustituibles. Es el futuro social, político, económico… que persiguen, desde hace más de un siglo, tanto la ‘izquierda’ como la ‘derecha’ (los ‘usufructuarios’) del ‘sistema’. Las diferentes fuerzas (aliadas) del ‘sistema’ trabajan en la misma dirección. Ninguna discute sus postulados ideológicos universalistas (‘globales’).

El ‘sistema’ tiene sus usufructuarios o beneficiarios.  Los beneficiarios del ‘sistema’ son sus creadores. Si antaño fueron los sacerdotes y/o los guerreros los que establecían el ‘sistema’, hoy (desde la Revolución Francesa) son la clase económica y/o la clase política las que establecen el marco ideológico (las reglas de juego) en el que se desarrollarán las actividades todas de la comunidad –ponen las bases económicas, políticas y jurídicas. El ‘sistema’ es, principalmente, un sistema de poder, de dominio, que se le impone al conjunto de la población. Únicamente sus beneficiarios (el poder económico, la clase política, las instituciones del Estado…) viven, y gozan, del ‘sistema’, disfrutan de su uso. El resto de la población lo padece, lo soporta…

Las ideologías (religiosas, filosóficas, o políticas) han servido siempre para fundamentar y legitimar el régimen de poder, el ‘sistema’ de dominio (de unos sobre otros) –cualquiera fuese éste.

El ‘sistema’ son sus beneficiarios. ¿‘Cui bono’?

El discurso del ‘sistema’ es, hoy, netamente antipatriótico, antinacionalista, multicultural, multiétnico, internacionalista, universalista, cosmopolita… trans-nacional, post-nacional… Nuestras ‘izquierdas’ y nuestras ‘derechas’ son rostros del ‘sistema’. El mismo internacionalismo, el mismo post-nacionalismo…

No nos dejemos engañar por las llamadas a la patria, o a la nación, de las derechas y de las izquierdas del ‘sistema’. Se trata, en ambos casos, de un nacionalismo y un patriotismo espurios, no ligados a la sangre y al suelo. La patria o nación que postulan es una ‘entidad’ jurídica y política que se pliega a los requerimientos (al discurso) del ‘sistema’. Pretenden convertir las naciones ancestrales en una suerte de  ideología al que cualquiera (venga de donde venga) puede adherirse o afiliarse. Ahora cualquiera puede ser francés, alemán, español, vasco, o catalán… (así como cualquiera puede ser cristiano, demoliberal, o comunista). Con este nacionalismo se desposee a los autóctonos de un patrimonio geográfico, étnico, y lingüístico-cultural que sólo a ellos pertenece. Los nacionalismos que promueven los políticos del ‘sistema’ no tienen otra finalidad que la disolución de las patrias carnales, de las patrias genuinas.

Hay que cuidarse, pues, del nacionalismo, o el independentismo, que difunden estos beneficiarios del ‘sistema’. Promueven naciones abiertas, plurales, multiétnicas, multiculturales… Naciones que acabarán perdiendo sus ancestrales señas de identidad étnicas y lingüístico-culturales. Se pretende, claramente, lo contrario de lo que se predica. Tendremos finalmente naciones étnica y culturalmente heterogéneas que no se diferenciarán en nada unas de otras, y nacionalismos ociosos, superfluos. Véase el caso de España, no sólo en nuestras derechas, atiéndase al poco o nada fiable patriotismo o nacionalismo de partidos o grupos como Podemos, la CUP, ERC, las Mareas y otros. No se trata de nacionalismos o patriotismos equivocados, o confundidos, sino de nacionalismos y de patriotismos deliberadamente engañosos, fraudulentos, tramposos. Son trampas. Confunden, embrollan, desvirtúan… Conducen a la extinción.

Llamo la atención sobre algunos líderes de partidos independentistas catalanes (ERC, CUP…), que ni siquiera son catalanes (de sangre). Una Cataluña que no los considere ‘extranjeros’ parece que construyen, que no los insulte, que no los llame charnegos (perros); una Cataluña plural, diversa, otra (la actual es demasiado catalana); una Cataluña para foráneos, a su medida (y a la medida también del ‘sistema’). Disponen, estos alóctonos, del destino de una nación a la que no pertenecen, y que no les pertenece. Usurpan la palabra, la voz de los genuinos catalanes. Los catalanes de pura cepa no deberían tolerar esta intromisión, esta impostura.

Se diría que estos foráneos se vengan de la nación de acogida desrealizándola. Se vengan de los insultos y menosprecios recibidos. Y esto recuerda a los casos que se han dado o se dan en nuestras tierras europeas con otros grupos étnicos o culturales extranjeros (judíos, musulmanes asiáticos y africanos…). Todos estos no europeos (vistos desde el ‘jus sanguinis’) son partidarios del Estado multicultural y multiétnico (y del ‘jus solis’) –como es lógico (no miran sino por su bien).

Una Europa plural, diversa, otra (la actual es demasiado europea); una Europa para los no europeos, para los extranjeros… Los planes del ‘sistema’.

Los pueblos son comunidades étnicas y lingüístico-culturales asentadas desde antiguo en un determinado espacio. Son comunidades ancestrales. La patria es el territorio que fundaron los ‘padres’, los antepasados. No cualquiera puede ser europeo, chino, o japonés… La patria o nación es herencia, legado, patrimonio centenario, milenario. La patria no se adopta, se hereda. Es una herencia de sangre. Es la sangre (la casta, la raza…) la que aquí hereda.

Los nacionalismos que postulan los políticos (de izquierda y de derecha) del ‘sistema’, vienen a devaluar, a depreciar los lazos de sangre que una población tiene con su territorio ancestral, a restarle importancia (cualquiera puede ser catalán…). Parecen construidos adrede para desvirtuar, para desnaturalizar las naciones genuinas. Como un primer paso hacia su desintegración. Son nacionalismos que, por lo demás, ignoran y ofenden gravemente a los naturales, a los ‘nacionales’, los cuales devienen uno más en estas nuevas naciones en las que todos, vengan de donde vengan, tienen cabida.

Estos nuevos nacionalismos, que sostienen tanto las derechas como las izquierdas del ‘sistema’, resultan, claro está, inocuos, inofensivos, para éste. Sólo el nacionalismo étnico puro, de casta, puede hacerle frente al ‘sistema’ y frenar la disolución de nuestros pueblos. Es la revolución que queda –la rebelión de los nativos europeos  contra el ‘imperio’, contra el ‘sistema’ (contra sus beneficiarios).

Desintegrar a los pueblos y proletarizar a las masas resultantes. Las ambiciones, los sueños del ‘sistema’.

Los sueños del ‘sistema’ son la pesadilla de los pueblos.

Nuestros viejos pueblos y sus demarcaciones territoriales son un estorbo para los planes de dominio del ‘sistema’. El ‘sistema’ requiere masas proletarizadas, no pueblos. Este ‘sistema’ es, por naturaleza, hostil a los pueblos.

Las fuerzas aliadas del ‘sistema’. Los cocreadores. Los beneficiarios. Los poderosos. Los ‘aliados’. El ‘sistema’ mismo. Todas las fuerzas o élites hostiles a los pueblos. Todos los universalismos (religiosos, filosóficos, políticos…) del pasado.

Un mundo trans-nacional, post-nacional; un mundo sin naciones, y sin fronteras. Las utopías del ‘sistema’. El ‘sistema’ crea, adopta, y difunde utopías universales (a ‘diestro’ y ‘siniestro’) que no entran en pugna con sus planes de dominio ‘global’.

La destrucción de pueblos, naciones, y culturas ancestrales es lo que viene. La homologación de la población del planeta. La homologación social, cultural, étnica (racial, mediante el mestizaje)… La destrucción de las diferencias, de aquello que nos distingue a unos de otros –sea en la naturaleza, sea en la cultura.

Es un genocidio étnico y cultural a gran escala lo que viene; lo que ya es. Parece planificado. ¿Quién, quiénes son los ingenieros sociales de esta catástrofe biocultural? ¿De qué medios se vale el ‘sistema’ para imponer su ‘ley’, su ‘orden’; cuáles son sus fuerzas, sus instrumentos?

Son decenas, cientos ya, las etnias en nuestras ciudades más pobladas (Londres, París, Berlín…). Un grave problema, ético incluso, la educación de sus pequeños. ¿Qué instrucción, qué historia…; la francesa, la inglesa, la alemana…? Etnias africanas, asiáticas, amerindias… Sus niños y adolescentes serán formados en una historia que no es la suya, la de su pueblo; en un entorno lingüístico-cultural que no es el suyo, el de su propio pueblo. Millones de personas desarraigadas. Lejos de su tierra, de su hogar, de su gente, de sus ancestros… de su propia historia.

Es un mal para todos (autóctonos y alóctonos) estos flujos migratorios incontrolados. El final será una indistinta masa universal proletarizada y apátrida (el sueño del ‘sistema’; el sueño de Marx); una nueva raza de esclavos a disposición de las izquierdas y las derechas del ‘sistema’ –como fuerza de trabajo,  como carne de cañón, como ‘votante’…; en cualquier caso, como arma, como instrumento, como útil…

Se priva a nuestros pueblos del legítimo derecho que tienen a defender las tierras heredadas, las tierras de sus ancestros. ¿Por qué nuestros pueblos no pueden defender su territorio ancestral, su etnia, su cultura…?

Les recuerdo a los lectores que el único Estado étnico en la actualidad es el Estado Nacional del Pueblo Judío (Israel). ¿Por qué los judíos pueden tener su Estado étnico y el resto de los pueblos no; por qué el resto de los Estados estamos obligados a convertirnos en Estados multiétnicos y multiculturales? ¿A qué viene este privilegio? ¿Qué relación tienen los judíos y el Estado de Israel con el ‘sistema’? Los judíos son cocreadores y cofundadores del ‘sistema’, son por tanto uno de sus beneficiarios.

Antes de la existencia del Estado de Israel los judíos contribuyeron a la creación de los Estados democráticos y plurales que hoy tenemos. Fueron los primeros en beneficiarse de la situación jurídica y política que les proporcionaban los nuevos Estados nacidos tras la Revolución francesa. No sólo los judíos, obviamente, todos los extranjeros, todos los no franceses, o los no ingleses, o los no alemanes podían adquirir estas nacionalidades y gozar de los derechos y libertades de los nacionales. En estas circunstancias nace el ‘ciudadano’, el ‘ente social’… Más allá de etnias y culturas.

Los judíos, hay que decir, son los más celosos defensores del Estado multiétnico y multicultural. Es su medio óptimo para operar, y prosperar, política, cultural, económicamente… aquí o allá. Ese Estado abierto y plural lo quieren para los otros, claro está.

Dicho sea de paso, si a cualquier de nuestros Estados se le ocurriera denominarse a partir de cierto momento “Estado Nacional del Pueblo ‘X’”, sería acusado inmediatamente por el ‘sistema’, desde sus medios (mass media, ONU…), y a escala internacional, de fascista o nazi. Téngase esto por seguro.

Las nuevas naciones que pergeña el ‘sistema’ son buenas para todos menos para los nacionales. Los Estados multiétnicos y multiculturales (plurales, democráticos, abiertos…), los Estados nacidos tras la Rev. Francesa, supusieron el principio del fin de nuestros pueblos. Con tales fundamentos políticos y jurídicos, era cuestión de tiempo el que se dieran las circunstancias presentes (el caos étnico y cultural, la desintegración).

El único intento de revertir la situación, el nacionalismo étnico germano, fue militarmente derrotado, como se sabe. Frente al ‘sistema’ enemigo de los pueblos se abría otra posibilidad, los Estados étnicos. Conservar la homogeneidad étnica y cultural. Neta separación entre autóctonos y alóctonos. Los alóctonos están privados de derechos políticos, de derechos de propiedad… Se evitaba de este modo la injerencia política, cultural, social, o económica de los extranjeros en las cosas propias, en las cosas de los nacionales (de los indígenas, de los nativos). Era una salida; era la salida.

El nacionalismo étnico (indigenismo, identitarismo…) es el único camino de un pueblo hacia el futuro; es para un pueblo su única garantía de futuro. Sólo los pueblos centrados en sí, conscientes de sí, tienen futuro.

La pésima, la horrible imagen del nazismo elaborada por el ‘sistema’, tras los Juicios de Núremberg, es el pretexto que éste usa para arremeter contra todo nacionalismo o identitarismo; es el arma total contra el nacionalismo étnico. Paraliza. Enmudece. Es también la única arma de que dispone el ‘sistema’. No lograremos la victoria si primero no desmontamos públicamente ese dispositivo paralizador –sería tanto como desarmarlo; privarlo de derecho, de argumentos, de razón…

El ‘sistema’ ha construido un muro de infamias, de mentiras, de calumnias… alrededor del nacionalismo étnico. Éste es el muro que tenemos que derribar.

El nacionalismo étnico (de origen europeo) es el ‘mal’ para el ‘sistema’. Es el único adversario del ‘sistema’ (de sus beneficiarios).  Hace tiempo que éste le declaró la guerra. El ‘sistema’ se limita a combatir su mal con todos los medios a su alcance, a remover los obstáculos, a acabar definitivamente con la única fuerza que se le opone.

Para reducir a los identitarios europeos el ‘sistema’ se vale de la ilegalización del nacionalismo étnico (tras los Juicios de Núremberg); del constante bombardeo de consignas contrarias al nacionalismo étnico (democracia universal, derechos humanos universales… altruismo, multiculturalismo, fronteras abiertas…) en la enseñanza y desde los ‘mass media’; del incesante flujo migratorio de asiáticos y africanos hacia nuestras tierras todas; de la pública satanización de la resistencia identitaria ante la masiva entrada de extranjeros (de intrusos); de la intimidación, la persecución, la violencia contra los resistentes, contra los irreductibles…

Alterar (hacer otra) las señas de identidad étnica y cultural de un pueblo. Para ello se deprimen, se debilitan sus naturales, sus legítimos instintos defensivos, al tiempo que se reprime su derecho a la defensa, al rechazo del invasor.

El ‘sistema’ premia y castiga públicamente las conductas favorables y desfavorables a sus intereses; usa técnicas de modificación de la conducta (a escala social) mediante el condicionamiento operante.

El condicionamiento comienza ya en las edades tempranas. Los ‘principios’ universales éticos, jurídicos y políticos del ‘sistema’ (con los relatos sobre las bondades del ‘sistema’ (de los ‘aliados’), y las maldades del enemigo único del ‘sistema’) están implementados en todos los aspectos de la vida escolar de nuestros niños y adolescentes –asignaturas, trabajos escolares, juegos… Los omnipresentes ‘mass media’, a los que nuestros pequeños tienen acceso desde que se levantan, hacen lo demás.

El ‘sistema’ juega con ventaja. Sabe lo que hace. La ilegalización y la pública satanización del nacionalismo étnico nos dejan inermes ante cualquier ataque. Nos paralizan. Nos enmudecen. Hacen imposible la defensa pública de nuestros intereses étnicos y culturales; nos privan del derecho a la legítima defensa de nuestro territorio ancestral. Nos dejan atados de pies y manos; nos cierran la salida –nuestra única salida.

La guerra de las fuerzas aliadas del ‘sistema’ contra los pueblos europeos no ha terminado. Es una guerra de aniquilación, insisto, y la estamos perdiendo.

Nuestra madre patria, Europa, se hunde, se arruina sin remedio. Cada día hay algo que lamentar; algo irreversible pasa… Cada día más cerca del final.

Europa es una víctima más del ‘sistema’. Nuestros pueblos europeos milenarios están siendo engañados, desposeídos, manipulados y, finalmente, sacrificados.

Quizás la conciencia de este más que probable final haga revolverse a los europeos contra el estado de cosas. Ya se atisban movimientos de liberación  –pese a los ‘media’, las masas anti-identitarias, y las amenazas (políticas, económicas, jurídicas…) de Bruselas. La resistencia identitaria está perdiendo el miedo a aparecer públicamente.

Tal vez nuestros pueblos tengan aún una posibilidad de futuro; tal vez podamos aún recuperar la fisonomía que nuestras ciudades tenían hasta no hace muchos años… Tal vez quede aún tiempo para salvar a Europa; para salvarnos a nosotros mismos.

*Nuestro drama histórico me recuerda una vez más el Ragnarök escandinavo. No faltan entre nosotros los traidores conscientes, y los inconscientes –los ‘Loki’ y los ‘Holder’ del relato. Cuando deberíamos estar festejando el retorno de Balder resulta que estamos como al principio, en pleno ‘invierno supremo’, y bajo el fuego de Surt.

Parecía que salíamos de aquel Ragnarök que sufrimos cuando la cristianización de nuestros pueblos. Parecía que vivíamos el fin del ‘invierno supremo’, que la estirpe de Líf (la vida) y Lífthrasir (el que ama o desea la vida) proliferaba. Parecía que renacíamos. Pero he aquí que Surt ataca de nuevo, y con nuevos recursos (con nuevas armas). Se trata ahora del ‘sistema’; del polimorfo, del policéfalo, del todopoderoso ‘sistema’. De aquel que surge cuando la Revolución Francesa.

Desde su nacimiento este ‘sistema’ avanza y logra victorias en nuestras tierras. Tras la IIGM impera sin oposición. Nuestros pueblos yacen caídos, postrados, sometidos. El nuevo ‘orden’ universal que los ‘aliados’ imponen nos priva de auténtica soberanía, de autonomía real… Nuestro futuro nunca fue tan incierto.

Este nuevo universalismo es ahora el ‘derecho’, la ‘ley’. El que vence impone su discurso, su historia, su bien y su mal, simplemente; dicta la ‘ley’, dice lo que ha de ser. El ‘derecho’ está, como de costumbre, en las manos de quien va ganando la partida. El adversario único, el mal único del ‘sistema’ (de este Surt redivivo) está, por supuesto, fuera de la ‘ley’ –satanizado y prohibido; arrojado a las tinieblas exteriores. Hoy como ayer. Ayer como ‘pagano’, hoy como nacionalista étnico (‘nazi’).

Se repiten las condiciones del Ragnarök. Es una guerra total (étnica, territorial, cultural…) la que se sostiene contra nuestros pueblos. La derrota militar del nacionalismo étnico germano fue un episodio en esta guerra en la que nos lo jugamos todo (la herencia territorial y la cultural; incluso nuestro ser –nuestro seguir siendo). La guerra no ha terminado. Si resultáramos definitivamente derrotados no habría más auroras para nuestros pueblos, sería nuestro último ocaso.

*

Hasta la próxima,

Manu

En un principio…

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En un principio… Dedicado a mis nietas Karla, Helena, y Julia Flavia.

 

Manu Rodríguez. Desde Europa (28/10/16).

 

 

*

 

*Primero fue la sustancia viviente única. Primero es la sustancia genética, el ser genético. Todas las formas vivas responden a diseños, a designios de este demiurgo, de este creador. Pululan en el agua, en la tierra, en el cielo. El ser genético es el creador, el señor, y el pastor de las criaturas todas; de todas las formas vivas. No hay otro ser creador.

La sustancia viviente única es el único sujeto, el único actor en los seres vivientes. No hay otro sujeto. Es el único ser. No hay otro que muga, aúlle, o hable.

En nosotros habla el ser primero y único. Nosotros somos ese ser. El ser creador.

La formación de las moléculas vivientes debe ser tan común en el cosmos como la formación de átomos, u otras moléculas. En tanto se den las condiciones geofísicas adecuadas. La llamada zona de habitabilidad –la distancia adecuada de un planeta con respecto a su sol. Ni muy lejos, ni muy cerca. La zona óptima para que la vida surja.

Digamos que en nosotros, en el cariotipo humano, la sustancia viviente única ha encontrado la manera de salir a la luz. De darnos a conocer, también, a nosotros mismos. Nuestro fenotipo, nuestro diseño, nuestra apariencia –obra de la sustancia viviente única, no lo olvidemos–, se lo permite. Salir a la luz; asomarse a ver.

La complejidad de nuestros lenguajes, de nuestros mundos simbólicos; nuestros artilugios, nuestros artefactos –nuestras invenciones. Todo lo que nos ha permitido aproximarnos a nosotros mismos. Descubrirnos. Encontrarnos.

El descubrimiento, hace poco más de medio siglo, de la sustancia genética y del código genético han sido para nosotros (como formas vivas) como un proceso de auto-conocimiento; como una revelación. Ya no más hombre; ya no más criatura. Ahora me conozco como sustancia viviente única, como la misma vida; como señor, como creador.

Nosotros somos la vida en el cosmos. Y es más que posible la existencia en cualquier rincón del cosmos de cariotipos similares a nosotros (a nuestras funciones) que le permitan a la vida salir a la luz; conocerse y expresarse en términos simbólicos.

Este estadio deja atrás todo lo habido o conocido, o creado, en punto a civilización y cultura, por los seres humanos. Vivimos en un nuevo período; un período biocéntrico, genocéntrico.

Con respecto a nuestro ser genético (único) todo  nuestro pasado yace en la ignorancia. Ni paleolíticos ni neolíticos se aproximaron a este nuestro ser.

Este único ser es el creador también de pueblos (razas, etnias) y culturas (cielos, dioses, mundos…). El árbol de los pueblos y culturas del mundo es obra suya. Como el árbol de las aves, o el de los peces… Toda manifestación de lo viviente en este planeta es obra suya. En la naturaleza, o en la cultura.

El único sujeto, el único actor. El único creador. Ya no hay otros seres; ya no hay hombres, ni fenotipos, ni criaturas. Ya no queda sino el creador, la sustancia viviente única. Nos.

*La era técnica cierra el ciclo que se inicia cuando la agricultura y la ganadería, cierra el ciclo del neolítico, pertenece a éste. Es un período extremadamente antropocéntrico (fenocéntrico). Todo sigue girando alrededor del ‘hombre’; el ‘hombre’ sigue siendo lo primero.

 

Superar la era técnica, la última civilización del neolítico. Superar de una vez por todas el antropocentrismo (el fenocentrismo) del neolítico.

 

*El nuevo período biocéntrico; genocéntrico. El nuevo período étnico, racial. La palingenesia, la regeneración del árbol de los pueblos.

 

Si cuidamos de las formas vivas en peligro de extinción, ¿por qué no de los pueblos y de las culturas cuya existencia también peligra?

Aún seguimos comportándonos como criaturas del neolítico. Nuestro comportamiento hacia las otras formas vivas, pero también hacia los diversos pueblos y sus respectivas culturas lo denota. Se maldice, se corrompe, se explota, se ignora… Es la codicia. La codicia antropocéntrica, fenocéntrica, arcaica, neolítica… La codicia depredadora, loca, necia, inconsciente… Indiferente al futuro, y a los futuros.

Todo está perturbado. No sólo lo concerniente al árbol de los pueblos y culturas. El árbol de la vida está infecto, corrompido, maldito. El desierto crece, aumenta cada día –en la naturaleza y en la cultura.

Es la obra del hombre del neolítico. El que no acaba de desaparecer.

*Algún día se hablará de este nuevo estadio, de este nuevo período. Definitivo, a mi manera de ver. Pues desde ahora sabemos quiénes somos. Nosotros somos la vida. Éste es el saber que cambiará la faz del planeta.

El saber acerca de nuestro ser lo cambiará todo. El amor, la amistad, la sociedad, la política, la ‘paideia’, la ciencia, la economía, las artes… Todo ha de estar ahora a la altura de este saber.

Los renacidos a este nuevo período aún carecen de arte, de ciencia, de sociedad… Estos renacidos tienen la responsabilidad de crear esa ‘cultura’ acorde con el nuevo saber. Crear la nueva ‘atmósfera’ espiritual, simbólica; las nuevas condiciones espirituales de existencia. Los renacidos, los dos veces nacidos.

De momento no tenemos nada. Apenas si podemos aprovechar algo del pasado –por su extremado antropocentrismo. Por su descentramiento, podríamos decir. Nadie pudo adivinar. Nadie adivinó, ni presagió, ni profetizó su llegada –la llegada de Xenus/Nexus.

El nuevo período étnico, genético; biocéntrico, genocéntrico. Ahora el centro, el sujeto, es la vida.

*Las nuevas criaturas humanas. El copioso árbol étnico de ramas sagradas. La ‘humanidad’ que somos. Tenernos por diferencias queridas, buscadas, logradas por la sustancia viviente única. Como seres necesarios. Podemos considerar a cada una de las razas como formas de supervivencia, modos de sobrevivir, de dominar el medio geofísico y viviente. Rasgos físicos y aptitudes diferentes; lenguas y culturas (mundos) diferentes. La floración: decenas, cientos, miles de etnias/culturas –de ‘mundos’. El árbol de ramas doradas. Las diferentes etnias tienen su razón de ser.

Los verdaderos racistas, o mejor, los auténticos genocidas o etnocidas son aquellos que niegan las razas en la teoría y en la práctica; los que quieren acabar con ellas (con las diferencias étnicas y culturales).

El que afirma su raza, su pueblo, su cultura… afirma a todas las razas…

No debemos olvidar que las diferentes razas son ramas del árbol de la vida.

Ahora viene el ser biológicamente, genéticamente, étnicamente arya. Así como étnicamente masai, chino han, aino, japonés, mongol, tibetano, inuit… Dignos ejemplares de las razas supervivientes.

*Hablando de (y a) mi pueblo –el pueblo al que pertenezco. Hombres y mujeres aryas. De raza y de cultura. De cuerpo y de mente. ¿Cómo representar el ser arya? Tenemos que conservar y preservar el ser arya en este mundo nuevo; alcanzar y representar dignamente esta nueva dimensión del ser nuestro.

Mundos aryas, artes aryas, filosofías aryas… culturas aryas. Lo sublime arya. Lo espiritual arya. La elegancia arya. Lo exquisito, lo excelente…

Las señas de identidad arya. El ser eterno arya. Lo reconocible arya. Lo propio del arya, lo exclusivo. La singularidad biosimbólica arya. Su diferencia específica.

*No hay otra buena noticia que dar a los pueblos del presente –a los ‘humanos’ del presente. Nuestra verdad, finalmente. La verdad acerca de nuestro ser.

El cariotipo humano ha llegado a su verdad. A la verdad de su ser; de su ser único. Un ser que comparte con el resto de las formas vivas, de las criaturas. Un ser único. Somos fragmentos cifrados del ser único –del ‘Uno’. Nos.

Ahora devendremos el pastor del ser. El cuidador del ser –de la vida.

Ya no más depredadores humanos. Ya no más extraños a nuestro ser. Ahora sabemos quiénes somos. Ya no más engaños, ya no más extrañamiento, ya no más ilusiones, ya no más ignorancia…

Es un comienzo absoluto. Período genocéntrico, post-antropocéntrico, post-fenocéntrico… El futuro del ser genético; de la sustancia viviente única.

*Gemeinwesen (comunidad). Ser, esencia, o naturaleza común.

*Debemos centrarnos en las ciencias de la vida. Es el saber que nos concierne. El saber acerca de nuestros ser. La genómica, la ecología, la etología… Un futuro genocéntrico –centrado en la vida.

*Hablarnos, comunicarnos como sustancia viviente única. Que hable la vida (desde el arya, desde el inuit, desde el masai…) en todo momento y lugar. Que la conciencia del ser único que somos alcance a todos los pueblos (las etnias) y culturas.

No la ‘humanidad’ (el cariotipo humano en todas sus formas) importa, sino la vida.

*Lo primero es la conciencia de sí como sustancia genética, como sustancia viviente única, luego viene la conciencia de sí como ente perteneciente a un cariotipo específico (el humano), luego viene la conciencia de sí como ente perteneciente a un grupo étnico determinado (a un subtipo del cariotipo específico), y por último viene la conciencia de sí como ente perteneciente a un grupo lingüístico-cultural determinado. Éstas son las conciencias que hay que cultivar. En orden de relevancia, la preeminencia la tiene la conciencia de sí como sustancia genética. Es lo primero; la base, el fundamento. La segunda en importancia es, obviamente, nuestra pertenencia al cariotipo humano. La conciencia étnica y lingüístico-cultural serían las últimas en importancia.

Las falsas conciencias serían las conciencias ideológicas (filosóficas, religiosas o políticas) y las conciencias de clase (de pertenencia a una determinada clase). Estas conciencias nos alejan absolutamente de nuestro ser primero –de nuestra realidad, de nuestra verdad.

Conciencia de sí es saber de sí. Saber de sí como sustancia viviente única. Esta conciencia, este saber, lo cambiará todo.

Así pues, ni la clase (social), ni la creencia (religiosa o política), ni la pertenencia a un grupo lingüístico-cultural determinado, ni la pertenencia a un grupo étnico determinado, ni siquiera la genérica, la específica ‘humanidad’ (que nos hace caer en el antropocentrismo, en el fenocentrismo)… Lo que importa en nuestra condición de naturaleza viviente única. Nosotros somos la vida, sin más.

*No se trata, en ningún caso, de derechos del ‘hombre’, sino de derechos de la vida. El ‘hombre’, el cariotipo específico humano, está subordinado a la vida. No se trata, pues, de extender los derechos del hombre al resto de los ‘animales’ (como dicen), este es un lenguaje antropocéntrico aún; neolítico, arcaico, pre-genocéntrico.

Velar por la vida. Éste es el cometido de nuestra especie a partir de ahora. Porque nuestra especie puede alcanzar la conciencia de sí como sustancia viviente única, más allá de su condición cariotípica, étnica, o cultural. Ésta es nuestra diferencia con respecto al resto de las formas vivas. No como ‘hombre’, pues, sino como ‘vida’ debemos pensar.

Esta conciencia que digo religará en el futuro a todos los grupos humanos. Crearemos sociedades más allá del hombre.

Podemos decir con total seguridad que el período antropocéntrico (fenocéntrico) ha quedado atrás desde el descubrimiento de los ácidos nucléicos. La criatura se ha esfumado, ha desaparecido, ha dejado paso al creador, a la sustancia viviente única, que es el ser de todo criatura, de toda forma viva.

En nosotros, el cariotipo específico humano, no habla el hombre, la criatura, sino el creador.

La revolución silenciosa. La venida inadvertida, inesperada, insospechada, de Xenus/Nexus.

Aún seguimos atrapados por variantes antropocéntricas, por ideologías religiosas o políticas del pasado. La etnia misma, y el legado cultural, nos detienen, nos impiden ir más allá de nuestra condición fenotípica. Dejar atrás, abandonar.

No un ‘hombre nuevo’ es lo futuro. El ‘hombre’ quedó atrás. Pensar, actuar, vivir… como sustancia viviente única, desde la sustancia viviente única. Renacer como sustancia viviente única.

Un nuevo comienzo absoluto. La conciencia, el saber de sí de la misma vida. El ‘ser’ recobrado, reconocido, puro. El ‘ser’ único, la sustancia genética. Nos, Genousse y Genoussin.

Crearlo todo de nuevo. Nueva cultura, nueva sociedad, nueva civilización. Todo por hacer. Las preocupaciones humanas desaparecen; todo lo ‘humano’ desaparece. El centro ahora es la vida. Inaugurar el período genocéntrico. Milenios nos esperan.

No es una nueva fe, o una nueva creencia. Es un saber. Un saber que trasciende las etnias y las culturas. Un saber que trasciende todo lo humano. Nos movemos en el terreno del saber, de la certeza; de un conocimiento cierto, indubitable.

Hemos llegado a nosotros mismos; a Nos. Un recorrido de millones de años. Se ha requerido una especie inteligente –un cariotipo concreto; una forma específica, y capaz. La vida, siempre inteligente, se ha dotado a sí misma de órganos que le han permitido salir a la luz, y reconocerse. Autoconciencia, autognosis. Ha sido una revelación.

Todos los tanteos del ‘hombre’… No eran tanteos del ‘hombre’, sino de la misma vida. Se buscaba a sí misma. Quería su verdad. Las tradiciones humanas la distrajeron bastante tiempo; la alienaron de sí. La vida descentrada; centrada en la criatura, en ‘su’ obra. Detenida.

El ‘hombre’, la criatura, es un medio para la vida; un instrumento, un útil; un cuerpo, un vehículo –las formas vivas, en general. Medios de supervivencia, transportes… somas protectores. Nada más. Importancia relativa de los fenotipos. Lo que importa es el ‘ser’ único, lo único verdaderamente vivo en la criatura.

*Las creencias, las tradiciones del neolítico que sobreviven (religiosas, filosóficas, o políticas), perturban, separan a los grupos humanos. También las etnias y las culturas. Todo contribuye a dividir y a enfrentar. Entorpecen la llegada, el triunfo de la conciencia de sí genética. Los grupos humanos han de dejar atrás todas esas tradiciones y posiciones para alcanzar la conciencia de sí genética. Las comunidades humanas han de partir de cero. Han de limpiarse, purificarse, de las ataduras humanas, demasiado humanas –de su antropocentrismo, en primer lugar; de sus creencias, tradiciones, etnias o culturas.

Hablamos de una visión transcendente, que trasciende las diferencias que entre los individuos y los grupos humanos pudieran darse.

Es una nueva era, un nuevo comienzo absoluto. Post-humano, post-fenocéntrico.

No en nombre del hombre o de la humanidad (el cariotipo específico, la especie…), pues. Más allá de todo humanismo, de todo antropocentrismo.

*Pensar desde el genouma, desde la sustancia genética. Como sustancia genética. Desde el ser único. Como el ser único.

Cambia el sujeto. Ya no habla o actúa únicamente el ser meramente simbólico (el ‘yo’ cultural’ –el hombre, el fenotipo, la criatura…), sino el ser biosimbólico, el genoma instruido –el ‘genouma’. El ser creador consciente de sí. Xenus/Nexus.

Habla la vida. Desde la vida. En nombre de la vida.

Una espiritualidad desde el ser único. Una cultura para el ser único. Más allá del hombre, en verdad.

Todo por hacer.

*

Saludos,

Manu

http://larespuestadeeuropa.blogspot.com.es/2016/10/140-en-un-principio.html

28 oct 2016