26) Salvar a la patria, defender nuestra libertad

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LUNES, 17 DE MAYO DE 2010

26) Salvar a la patria, defender nuestra libertad

Salvar a la patria, defender nuestra libertad.
Manu Rodríguez. Desde Europa (16/05/10).
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*“Según los usos de los romanos hay que salvar a la patria con el hierro, no con el oro”. Fue Marco Furio Camilo (Camilo) el que pronunció estas preciosas palabras con ocasión de las negociaciones celebradas entre Roma y Breno (caudillo de los galos) en el 604 del IV milenio (3604), y en la que los romanos habían concertado con éste un pago en oro (que Camilo impidió en el último momento) a cambio de que los galos abandonaran la ciudad (Plutarco, Camilo, 29). También se conservan las palabras de Breno. Éste, al alcanzarse el peso determinado, añadió además su espada y su escudo a la balanza mientras decía estas palabras: Vae uictis! (¡Ay de los vencidos!). Palabras parecidas a las de Camilo se le atribuyen también a un jefe local en la península ibérica; ante una propuesta de capitulación, hecha esta vez por los mismos romanos, éste respondió: “Nuestros padres nos legaron hierro para defender nuestra libertad, no oro para comprarla.” La defensa del territorio ancestral, y de nuestra libertad, que implica independencia y soberanía. Nuestra libertad, que es como decir nuestra cultura; el producto de nuestro genio, de nuestra sensibilidad, de nuestra necesidad vital. Nuestras condiciones espirituales de existencia. Aquí el término ‘patria’ tiene su uso primitivo, y se refiere al lugar, al territorio que fundaron los Padres ancestrales. El otro término es ‘libertad’. La palabra ‘libertad’ se diría que tiene su origen en las culturas y pueblos de Europa (en sus lenguas). Les recuerdo a los europeos la relación que este concepto tiene con Libero (en las lenguas románicas) y Freya (en las lenguas germánicas). En Grecia, en Roma, entre los celtas, entre los germanos… Es una palabra talismán para los europeos de ayer, de hoy, y espero que de mañana. Éstas, pues, son las claves: patria (territorio), legado, libertad. *La actual clase política europea será juzgada con severidad y desprecio en el futuro. Desde hace varias décadas no dan muestras más que de estulticia e ineptitud, si no de maldad. Recuérdese el bombardeo de Serbia a finales del siglo pasado (y sus consecuencias). Embaucados por Clinton (el entonces presidente) y los estrategas del Pentágono. Incluyo a todos los presidentes de gobierno del momento: González, Chirac, Blair, Schroeder… Comportamiento servil y auto-lesivo. Contribuyeron a aquella zancadilla que nos pusieron los USA. Me refiero a los costos económicos, sociales, humanos, geopolíticos… para la misma Europa. A USA no le interesaba sino estorbar, perjudicar, entorpecer, torpedear… el proyecto europeo. El crecimiento económico, político, y militar de Europa era un peligro para el ambicioso imperio; no podían consentir que la fuerza europea llegará a superarlos. Había que hacer algo, embrollar el asunto europeo, dividirlos y enfrentarlos; retrasar o impedir la paulatina integración de la Europa oriental al citado proyecto de unión de todos los pueblos europeos. Les recuerdo aquel artículo que firmaba Clinton y que pretendía asustarnos con un supuesto pan-eslavismo. Bien, ambos, los USA y Europa, hemos sido ampliamente superados por las circunstancias presentes. Tiene que ver con la actual estrategia musulmana de expansión en el planeta, que se nos hizo patente en el atentado contra las Torres Gemelas y que obligó a los estadounidenses a desviar su atención de Europa. Los planes para Europa, la batalla de Europa, se postergan, pues, por un tiempo indeterminado. La intención era, a no dudarlo, la destrucción del proyecto europeo. Eliminar al potencial rival. Tenemos como secuelas la lamentable situación en que quedó Serbia después de meses de bombardeos intensivos (aún no se han recuperado), la pérdida del mítico territorio de Kosovo, ahora en manos de albaneses islamizados, el recelo con que la población de la Europa oriental mira ahora a la Europa occidental… Está claro que hay que disolver la OTAN y crear un ejército estrictamente europeo (con exclusión de inmigrantes extranjeros). Un ejército étnico, vale decir. Tenemos que desembarazarnos de los USA, que no intervengan nunca más en nuestros asuntos. Nuestra potencia nos convierte en virtuales enemigos de su imperialismo, entiéndase esto, y procurarán, en todo momento, impedir nuestro fortalecimiento. Esto es tan antiguo como el nacimiento de las civilizaciones e imperios (hace seis mil años). Cómo éstas se perjudican y se destruyen entre sí. Un poquito de lectura histórica y de reflexión les pido, por favor, a mis conciudadanos europeos. *Volviendo a la actualidad hay que decir que nuestra clase política ha empeorado, incluso, desde la aventura yugoeslava. Parece que ya no quedan adjetivos que califiquen su nivel de torpeza e incompetencia. Citaré al paso los nombres de Zapatero, Sarkozy, o Berlusconi. Personajes ridículos. En los momentos que más necesitamos hombres y mujeres como el Camilo romano o aquel jefe local de la península ibérica (dos ejemplos entre cientos; léase a Tucídides, Demóstenes, Tácito, César…). El status actual (económico, político, social…) de los pueblos y culturas ancestrales de Europa peligra más que nunca. Nuestra patria, y nuestra libertad. Más incluso que con el ambicioso imperio estadounidense. Hablo, naturalmente, de la enorme población musulmana, asiática y africana, que inunda nuestras tierras. Son un estorbo, y un peligro. Jamás debimos permitir que tal cosa sucediera. No lo hicimos nosotros, el pueblo, lo hicieron nuestros gobernantes y nuestra despreciable clase política. Ésta es la que ha puesto a Europa al borde de su ruina y de su extinción. ¿Qué hacer? Tampoco ahora el oro va a garantizarnos nuestra libertad, nuestra independencia, o nuestra europeidad. Nuestra situación está más cerca de Camilo que de aquel jefe local. No es un imperio el que nos ataca, sino millones de musulmanes extranjeros que se afincan en nuestras tierras y pretenden (algo intolerable) modificar nuestra cotidianidad y adaptarlas a sus tradiciones y costumbres. No sólo nos privan de nuestro oro y de nuestra tierra estos parásitos (son los grandes beneficiarios de la política social que nuestros más cercanos antepasados elaboraron para nosotros, sus descendientes), también podemos advertir la merma en nuestras tradiciones y en nuestra libertad. Esto es, en último término, lo que pretenden y exigen: que dejemos de ser lo que somos. ¿A cambio de qué? A cambio de nuestra paz y tranquilidad, dicen. Estos miserables nos amenazan, nos intimidan, nos chantajean en nuestra propia casa, en nuestras propias tierras. ¿Y qué hacen, a todo esto, nuestros gobernantes y nuestra clase política? Promueven campañas de tolerancia, de convivencia, así como alianzas con este particular enemigo de nuestra cultura, de nuestra libertad. El islam (la ‘umma’) pone en peligro todo lo conseguido tras cientos de años. Son nuestros antagonistas, nuestros antípodas más perfectos. Ninguna ideología cultural se nos opone tanto. Y no es una oposición lejana, exterior, ajena, sino interior. Los tenemos dentro, los tenemos en casa, y son millones; estos huéspedes indeseables que, por la cobardía y la incapacidad de nuestros representantes políticos, medran y se multiplican en nuestros lares a nuestra costa. He hablado de la patria (de los Padres ancestrales), del legado, del oro, de la libertad. Queda el hierro. ¿Qué es el hierro? El hierro es la guerra declarada, fría y caliente, a todo aquel que pretenda o procure nuestro mal. Simplemente. A todos aquellos que pongan en peligro nuestra integridad, o nuestra identidad; nuestra tierra, o nuestros cielos (el legado). Ya dije en otra ocasión que las circunstancias, históricas, que vivimos requieren otro tipo de políticos, de gobernantes, de intelectuales, e incluso de pueblo, me atrevo a decir. A la altura de la grandeza de los momentos que vivimos. No he cambiado, por desgracia, de opinión al respecto. Todo sigue igual en nuestra Europa. ¿Durante cuánto tiempo habrá que lamentar este estado de cosas? * Hasta la próxima, Manu
PUBLICADO POR EN 07:51

2 COMENTARIOS:

  1. Con tu permiso te enlazo. Muy buen blog

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  2. En realidad, los musulmanes son víctimas también del Islam. En realidad, son las primeras víctimas, puesto que están sometidas a él, en sumisión, que es lo que significa Islam.  El plegamiento que hacen muchos occidentales ante el Islam (porque tienen hombres bomba y tienen petróleo) no beneficia en absoluto a esas masas de gente sometidas a él.  Cuando se dice que una mujer puede acudir con velo a un instituto, que son sus costumbres, se está haciendo un flaco favor a esa mujer, que a lo mejor acaba un día con la cabeza rota a pedradas mientras tiene el cuerpo enterrado porque su gente la acuse de adúltera. Y todos éstos gay occidentales que van de progretarios, que tanto comprenden las costumbres musulmanas, estarían ahorcados según la ley de Mahoma.

    Responderhttp://larespuestadeeuropa.blogspot.com.es/2010/05/26-salvar-la-patria-defender-nuestra.html

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