Heidegger y el nacional-socialismo (1

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Heidegger y el nacional-socialismo (1): Críticas de Heidegger al nacional-socialismo oficial

Carnet de Heidegger del NSDAP
Las posturas
Crítica a la concepción de la poesía en Rosenberg y Kolbenheyer
Crítica a la raza como subjetividad y como forma de dominio
Crítica al biologismo
Crítica a los dirigentes producto de la técnica. La verdadera Führung y el verdadero Führer
Crítica al totalitarismo de las visiones del mundo

Las posturas

Sobre Heidegger y el nacional-socialismo se ha escrito mucho en los últimos treinta años. Las posturas son las siguientes.
                Unos defienden que su filosofía va por un lado y su vida privada por otro. Esto supone una escisión difícil de admitir. No lo creo posible en un filósofo profesional.
                Otros defienden que era un nazi radical. Las críticas que hace a la raza y a los dirigentes de la época hacen inviable esta postura. Ni el racismo ni el antisemitismo están implícitos en la filosofía de Heidegger.
                Una tercera postura consiste en pensar que sufrió una caída durante los años 33-34 y que esta caída no tiene repercusiones en su filosofía. No olvidemos que Heidegger no se borró del partido, que lucía la esvástica en la chaqueta y que en la entrevista a der Spiegel, todavía pensaba en la patria como algo fundamental. Esta postura la considero también inviable.
                El mismo día del discurso La autoafirmación de la universidad alemana, durante la comida de celebración, el ministro de enseñanza de Baden le dijo a Heidegger que su nacional-socialismo era privado. Esta es mi posición: Heidegger defendía un nacional-socialismo a su manera, que admitía algunos puntos del nacional-socialismo oficial, pero no otros. Trataremos de aclarar las críticas y las adhesiones de Heidegger al nacional-socialismo en las próximas semanas.
                Esta postura permite explicar al mismo tiempo las críticas veladas de Heidegger (a Rosenberg, a Kolbenheyer, a los líderes, a la raza…) y el hecho de que se siguiera sintiendo nacional-socialista. El famoso texto de la grandeza del nacional-socialismo de Introducción a la metafísica y el texto de “las posibilidades positivas que yo veía entonces en el movimiento” de El rectorado van también en esta dirección. Él entendía que el nacional-socialismo oficial se había integrado en la rueda diabólica de la técnica moderna y que nacional-socialismo auténtico era otra cosa.

Crítica a la concepción de la poesía en Rosenberg y Kolbenheyer

La literatura de la época concebía normalmente la poesía como la expresión de una vivencia. Por ejemplo Spengler decía que era la expresión de un alma cultural, Rosenberg la expresión de un alma racial y Kolbenheyer: “Una necesaria función biológica de un pueblo” (1). Kolbenheyer era uno de los escritores estrella del nacional-socialismo. Estaba incluido en la Gottbegnadeten list, o lista de los autores más importantes del régimen (2).
Heidegger hace una crítica metodológica doble de esta posición: crítica el contenido de la definición y crítica el subjetivismo. En primer lugar, crítica el contenido demasiado amplio. Si definimos “libro” como útil hecho de papel, la expresión “El libro es un útil hecho de papel” es verdad, pero no es una definición, porque es demasiado amplia; no baja a la esencia. También los envoltorios de los productos comerciales son útiles hechos de papel y no son libros. Con la definición de poesía ocurre lo mismo. Si la definimos como expresión de una vivencia (vivencia de un alma, de una masa…), no llegamos a la esencia. También el ladrido de un perro es expresión de una vivencia y no es poesía. El contenido de la definición es demasiado amplio. Esta manera de hacer definiciones no acude a la esencia. Y ya sabemos que la filosofía de Heidegger es lo contrario: vuelta a las cosas como son, esenciar. En segundo lugar, critica el subjetivismo. La expresión es de un sujeto. Pero el sujeto de la modernidad es un sujeto absoluto que hace girar todo alrededor de sí mismo. El sujeto-razón y el sujeto voluntad de poder que domina a través de los valores no son fenomenológicos, son formas de generar olvido del ser. La apelación al sujeto oculta la estructura primordial hombre-mundo.
Según Heidegger, la poesía no tiene que ver con una producción sentimental interior, sino con el presentarse de algo, tiene que ver con que se muestre algo de manera originaria. Pero como “ser significa la venida a presencia en lo no oculto” (3), tenemos que poesía es fundación del ser: “Poesía es instauración, fundación efectiva de lo que permanece. El poeta es el que fundamenta el ser” (4).
Si nos fijamos en el origen de distintos pueblos, encontramos siempre poesía: Rig Veda en los indios, Ilíada en los griegos, Leabar Gabala en los celtas… No es que ese pueblo esté manifestando ya su manera de ser. Si es origen de un pueblo, todavía no tiene una manera de ser, se está formando. La poesía es quien crea esa manera de ser. La creación de un pueblo es siempre poética. Poesía es inicio. Arte es inicio. “La poesía instaura el ser. La poesía es el lenguaje originario de un pueblo” (5). Revolución de regreso al inicio es, entre otras cosas, revolución de regreso al arte. La comunidad popular originaria es una comunidad estética y ontológica: “Habitar poéticamente significa: estar en presencia de los dioses y ser tocado por la cercanía esencial de las cosas” (6). Hay varias formas de comunión con lo sagrado. El arte es una de ellas. Esto no quiere decir que la poesía –el arte en general– solo se pueda hacer al comienzo de la historia de un pueblo. Un pueblo se sigue generando y regenerando a sí mismo en la medida en que sigue haciendo poesía originaria. El ejemplo más claro es el de la tragedia griega.

Crítica a la raza como subjetividad y como forma de dominio

Para entender lo que Heidegger criticaba de la raza, hemos de ver primero lo que pensaba sobre imagen del mundo, visión del mundo, subjetividad e inteligencia. Representación en el sentido de Heidegger es traer algo ante sí mismo y asegurarlo. En la representación, se obliga a algo a retornar a un sujeto que impone normas y que juzga a partir de ellas. Ya no importa que las cosas se muestren como son, sino como las pone un sujeto que decide su valor. Una imagen del mundo o visión del mundo es para Heidegger el resultado de ponerse a sí mismo todos los objetos y todas las personas y comportamientos en un modo en que puedan ser dominados. ¿Cómo se logra? De varias formas no necesariamente excluyentes. Una de ellas es la representación matemática. La ciencia moderna consiste en que un sujeto-razón se pone a sí mismo el mundo en el modo del cálculo y le da el ser de esta manera. ¿Qué son las cosas? Lo que la física dice que son. Otra forma de autoaseguramiento y dominio son los valores. Durante el siglo XIX, se extendió la visión matemática del mundo en detrimento de la visión religiosa. De esta manera se fueron perdiendo los fundamentos tradicionales platónico-cristianos. El tribunal último de Dios que decía como las cosas debían ser ya no era seguro. Se necesitaba otro tribunal. De ahí que nacieran los valores como nuevo sustituto y como nueva forma de deber ser (7).
Algunas características de la visión del mundo según Heidegger son las siguientes. En primer lugar es total. Esto significa tanto que abarca todos los aspectos de la cultura –arte, religión, modos de comportarse, industria…– como que es algo definitivo y acabado. La visión del mundo es algo ya terminado, que se cierra sobre sí mismo a diferencia de la filosofía que siempre está abierta (8). Este aspecto de cierre se opone directamente al regreso al inicio. En segundo lugar ya sabe de antemano lo que es el hombre y lo que son todas las cosas a diferencia de la filosofía, que tiene que indagar (9). En tercer lugar es un producto moderno del olvido del ser: ““Concepción del mundo” es, al igual que el domino de “imágenes del mundo” una excrecencia de la modernidad, una consecuencia de la metafísica moderna” (10). En cuarto lugar es una maquinación para dominar. No me cabe duda de que la interpretación heideggeriana de los conceptos de representación y visión del mundo es demasiado estrecha. Pero prefiero seguir simplemente exponiendo a Heidegger y dejar las críticas para otra ocasión.
El humanismo aparece donde el mundo se convierte en imagen, porque el sujeto es el polo que dirige ese ponerse a sí mismo representaciones. Humanismo es para Heidegger valorar lo ente en su totalidad a partir del hombre y para el hombre (11). De ahí las críticas a la subjetividad.
Con estos manejos, el espíritu se convierte en inteligencia. Espíritu es decisión por la esencia, salto al origen. Inteligencia es instrumento intelectual de dominio. El sujeto en el inicio griego era espiritual; el sujeto de la modernidad es inteligencia. El sujeto en el inicio griego estaba ligado al origen; el sujeto moderno es maquinación que le impone a los entes lo que deben ser.
Heidegger entendía el capitalismo, el comunismo y el racismo de su época como otras tantas imágenes modernas del mundo producidas por sujetos maquinadores:
“El pensamiento de la raza, esto quiere decir que el hecho de contar con la raza brota de la experiencia del ser en tanto que subjetividad y no es una cuestión política. El adiestramiento de una raza es una vía de autoafirmación con vistas a la dominación. Este pensamiento viene al encuentro de la explicación del ser como “vida” es decir, como dinámica” GA 69: Die Geschichte des Seyns, 70
“El fundamento metafísico del pensamiento racial no es el biologismo, sino la subjetividad (pensada metafísicamente) de todo ser de algo del ente (el alcance de la superación de la esencia de la metafísica y especialmente de la metafísica de los modernos)” GA 69: Die Geschichte des Seyns, 70-71
“El espíritu, así falsificado en inteligencia, se degrada hasta desempeñar el papel de instrumento puesto al servicio de otra cosa, cuyo manejo es susceptible de enseñarse y aprenderse. Ahora bien, si este servicio de la inteligencia sólo se vincula con la regulación y el dominio de las relaciones materiales de producción (como en el marxismo), o, en general, con la ordenación y aclaración intelectual de lo que en todos los casos está presente y ya dado (como en el positivismo), o si se cumple en la conducción organizada de las masas y razas de un pueblo, en cualquier caso de éstos, el espíritu –entendido como inteligencia– es la impotente superestructura de otra cosa que, por ser a-espiritual o, incluso, contra-espiritual, se da como lo real propiamente dicho” Einführung in die Metaphisik, Niemeyer, 36. Introducción a la metafísica, Nova, 84
Heidegger ve el concepto de raza usual en el nacional-socialismo como otra vertiente más de la subjetividad dominante de la época moderna. A través de la raza y de su valor implícito de autoafirmación, se pueden organizar las masas. El procedimiento es otro episodio más de la metafísica.
                La panorámica que dibuja Heidegger de la modernidad es clara: en vez de actividad espiritual de vuelta al inicio para recuperar el verdadero ser, enfrentamiento de visiones del mundo por el poder. La táctica de dominio del marxismo es la apelación emocional a la igualdad y la posesión gregaria de los medios de producción. La táctica de dominio del racismo es la apelación emocional a la autoafirmación. Pero, en cualquier caso, se trata de distintas versiones de la misma técnica moderna sin control. No hay voluntad de esencia.
                Las críticas de Heidegger al nacional-socialismo siempre fueron en la misma dirección. De entrada, la patria y la comunidad se encontraban en el buen camino del regreso al inicio. La patria es en Heidegger la tierra del origen. Por eso se acercó al NSDAP. Pero, una vez dentro, vio que la postura oficial era otra forma más de dominio que ya conocía todo de antemano antes de investigarlo. ¿Cómo diablos sabían lo que eran las cosas si no habían experimentado la huida de los dioses ni llevado a cabo el regreso al inicio? El nacional-socialismo oficial adolecía de mala fundamentación. Los ideólogos del régimen no tenían ni idea de lo que era una fundación originaria.

Crítica al biologismo

                Los vitalistas y fenomenólogos se revelan contra la reducción mecánica positivista típica del siglo XIX. El hombre es algo más que una máquina material y, por tanto, las ciencias sociales han de ser fundadas de manera espiritual-existencial.
“Es un viejo error decir que el hombre es un animal con razón como suplemento. Tenemos que definir al hombre desde arriba y entonces se constata el carácter de la esencia de su vida. La razón no debe ser construida sobre el cuerpo, sino que la corporalidad debe ser trasladada a la existencia del hombre.
                Tampoco el lactante es un animal, sino inmediatamente hombre. Todas las manifestaciones de un hombre joven no deben ser tomadas como biología animal; también la raza y la estirpe hay que entenderlas así y no presentarlas a partir de una anticuada biología liberal” GA 33/34: Sein und Wahrheit, Klosterman, 178
“La naturaleza es, como nos gusta decir de forma pálida y vacía, lo total, pero no el magma y ciénaga originarios en donde empieza y termina la cosmovisión biológica-orgánica” GA 39: Hölderlins Hymnen “Germanien” und “Der Rhein”, Klostermann, 255. Los himnos de Hölderlin “Germania” y “El Rin”, Biblos, 220
“Que esta biología de 1900 está basada en la aproximación al darvinismo y que esta doctrina darvinista de la vida no es algo absoluto, ni tampoco, incluso, algo biológico, sino que está determinada histórica y espiritualmente por la concepción liberal de la humanidad y de la sociedad humana que era dominante en el positivismo inglés del siglo XIX” GA 36/37: Sein und Wahrheit, Klosterman, 210.
El concepto de reducción biológica está ausente de la filosofía de Heidegger. Tampoco se encuentra en él el darvinismo social propio del Mi lucha de Hitler –lucha de razas y supervivencia de la más fuerte–. Intentar meter a Heidegger en esta visión del mundo es un despropósito.
                Estrictamente hablando, esta es una crítica a las concepciones materialistas de la raza, no a todas las concepciones de la raza. Dentro del nacional-socialismo, había concepciones más materialistas –Fischer– y menos materialistas –Clauss–. Heidegger hace una crítica a todas las concepciones de la raza en otros textos como hemos visto en la sección anterior.

Crítica a los dirigentes producto de la técnica. La verdadera Führung y el verdadero Führer

Heidegger habla muchas veces del mismo tema en un doble plano, el plano de la metafísica y del olvido del ser y el plano de lo auténtico y del regreso al inicio. Por eso parece que unos textos denigran al Führer y que otros lo alaban. Führung y Führer son denigrados en el plano de la historia de la metafísica, tal y como se estaban dando de forma masiva en su época, pero no son denigrados en el plano del auténtico ser. Por eso encontramos estas expresiones negativas sobre la Führung:
“El dirigente es el escándalo y no se libra de perseguir el escándalo que él mismo ha provocado, pero solo de un modo aparente, porque los dirigentes no son los que actúan. Se cree que los dirigentes, en el furor ciego de un egoísmo exclusivo, se han arrogado todos los derechos y se han organizado según su obstinación. En realidad ellos son las consecuencias inevitables del hecho de que el ente haya pasado al modo de la errancia en la que se expande el vacío que exige un único ordenamiento y un único aseguramiento del ente. Allí está exigida la necesidad de dirigismo, es decir, del cálculo planificador del aseguramiento de la totalidad del ente” Vorträge una Aufsätze, 88. Conferencias y artículos, Ediciones del Serbal, 84
“Son los primeros empleados en el negocio de la usura incondicionada del ente al servicio del vacío del abandono del ser. Este negocio de la usura del ente desde el inconsciente rechazo del ser excluye de antemano las diferencias entre lo nacional y los pueblos como momentos de decisión aún esenciales”Vorträge und Aufsätze, 92. Conferencias y artículos, Ediciones del Serbal, 86.
al mismo tiempo que estas positivas:
“El verdadero y único Führer anuncia en su ser el dominio de los semidioses. Ser Führer es un destino, y, en consecuencia, un ser finito” GA 39: Hölderlins Hymnen “Germanien” und “Der Rhein”, Klostermann, 210. Los himnos de Hölderlin “Germania” y “El Rin”, Biblos, 187
“Conducir significa ir por delante en actitud interrogativa (Das Führen ist ein fragendes Vorangehen)”Einführung in die Metaphisik, Niemeyer, 15. Introducción a la metafísica, Nova, 58
                ¿Qué significa esto de los semidioses? Se trata del lenguaje poético de Hölderlin. La dualidad mortales-divinos es el eje del espíritu, el eje de la lucha por el origen. El orden a seguir en la dualidad divinos-mortales es el siguiente. Lo supremo es lo sagrado y lo sagrado es la ley (12). La ley hay que entenderla comodíke y como logosLogos es el modo de reunir que entrega la esencia y que impera sobre todo lo que acontece. Después, vienen los dioses. Los dioses son dioses porque están fundados en lo sagrado, no viceversa. El logos tiene sus ritmos. Los distintos ritmos son los dioses. Lo propio de los dioses es enviar rayos (enviar señales a los hombres). Por eso el espacio entre los dioses y los hombres es la tormenta. A continuación, los semidioses se encargan de señalar y mantener el espacio diferencial entre hombres y dioses(13). Tras los semidioses, vienen los poetas, encargados de recoger las señales de los dioses y transmitirlas a los hombres. El poeta es el que vive en la tormenta.
LO SAGRADO
DIOSES
SEMIDIOSES
POETAS
Espacio de la tormenta.
Espacio de la lucha por el origen.
Espacio del acercamiento-alejamiento de los dioses.
Espacio de la huida de los dioses.
MORTALES
                Que el Führer anuncia el dominio de los semidioses significa que da a conocer el espacio de la tormenta y que guía a través de él. Por tanto, ocupa un lugar junto al poeta.
                “Führer” y “Führung” tienen, según Heidegger, un significado muy amplio, son reflexión que abre camino, lucha de acercamiento al origen. Esto no tiene por qué ser peyorativo y no tiene nada que ver con intereses personales de dominio. El papel del Führer en Heidegger es similar al del director de orquesta: buscar la armonía, encontrar el punto clave en el que se desvela y se mantiene la esencia. Pero la conducción puede convertirse en otra forma más de planificación y cálculo al servicio de la técnica moderna. Los dirigentes de su época no eran un abrir camino, sino una consecuencia del olvido del ser. Estaban por completo dentro de la rueda del cálculo y de la planificación para dominarlo todo. La forma de vida de la técnica moderna es esencialmente totalitaria en el sentido del ámbito de aplicación, necesita calcular “la totalidad del ente” para que nada se le vaya de las manos. Está en su esencia la universalidad de su objetivo. Por otra parte, requiere dirigentes, porque alguien tiene que hacer los cálculos y planificaciones del dominio. “Se expande el vacío”. El desierto crece y los dioses huyen. En el desierto moderno, no hay personas libres, hay funcionarios de la técnica dirigentes o dirigidos. Ni siquiera se da la oportunidad de elegir desierto, cuanto más uniforme sea el desierto, mejor para el cálculo.

Crítica al totalitarismo de las visiones del mundo

                Ya hemos hablando antes de las visiones del mundo como representaciones que un sujeto se pone a sí mismo. A esto hay que añadir el aspecto de las visiones del mundo que consiste en abarcarlo todo y pretender la verdad absoluta (exclusividad, infalibilidad, eternidad). Una visión del mundo de este tipo no se diferencia de una religión. Ya lo había dicho Nietzsche: no adelantamos nada cambiando el sacerdote judeo-cristiano por el sacerdote político.
“No puede maravillar el que la fe política total y la igualmente total fe cristiana, en su incompatibilidad sin embargo se avengan a la compensación y táctica. Pues son de la misma esencia. Como actitudes totales yace en ellas de base la renuncia a decisiones esenciales. Su lucha no es una lucha creadora, sino “propaganda” y “apologética”” GA 65, Beiträge zur Philosophie (Vom Ereignis), Klosterman, 41. Aportes a la filosofía. Acerca del evento, Biblos, 50
“La concepción del mundo total tiene que cerrarse a la inauguración de su fundamento y al sondeo del reino de su “crear”; es decir, su crear no puede nunca llegar a la esencia ni devenir un crear por encima de sí, porque con ello la concepción del mundo total tendría que ponerse a sí misma en cuestión” GA 65, Beiträge zur Philosophie (Vom Ereignis), Klosterman, 40. Aportes a la filosofía. Acerca del evento, Biblos, 49
                Heidegger entiende las concepciones del mundo como productos técnicos especialmente elaborados para las masas. A la gente se le da todo pensado para que le resulte más cómodo y, al mismo tiempo, la totalidad del control es más útil desde el punto de vista del dominio. Pero, si todo está resuelto en la visión del mundo, no hace falta preguntar por nada. La búsqueda de la esencia desaparece. Si se pone directamente una concepción del mundo como guía, ¿cómo se sabe que es verdad?, ¿de dónde sale?, ¿no es mucho más lógico investigar primero lo que es el pueblo y no imponerle una forma prefijada?
                Las visiones del mundo dependen de un sujeto maquinador que construye desde vivencias subjetivas. Pero la maquinación y la vivencia “tienen que creer en el todo y como lo duradero, y por ello nada les es más corriente que lo “eterno”. Todo es “eterno”. Y lo eterno –este eterno- ¿cómo no habría de ser también lo esencial?” (14). La exclusividad, infalibilidad y universalidad de las visiones del mundo son platonismo puro.El nacional-socialismo estaba construyendo la visión del mundo como si fuera una religión platónica.
                Los textos de Introducción a la metafísica se encuentran en la misma línea. La técnica moderna tiene vocación totalitaria. Dicho de otra manera, la técnica moderna es planetaria. Tanto el capitalismo, como el comunismo y el nacional-socialismo oficial ven el mundo a la manera de la maquinación y del dominio.
                Heidegger es muy claro al respecto: filosofía abierta contra concepción del mundo cerrada. Investigación a fondo de la esencia del pueblo contra visión del mundo construida desde arriba en unos meses por los nuevos sacerdotes políticos.
Eugenio Gil
Todo fluye
Notas
(1) GA 39: Hölderlins Hymnen “Germanien” und “Der Rhein”, Klostermann, 26. Los himnos de Hölderlin “Germania” y “El Rin”, Biblos, 39
(2) La Gottbegnadeten list o lista de elegidos de Dios, era una lista de 1024 artistas elegidos por Hitler y Goebbels como guías de la cultura nacional-socialista. Disfrutaban de algunos privilegios como no hacer el servicio militar. Dentro de esta lista, había otra lista de 24 autores y compositores a los que llamaban “indispensables”. Kolbenheyer era uno de ellos. Otros escritores indispensables eran Gerhart Hauptmann, Hans Carosa, Agnes Miegel y Ina Seidel.
(3) GA 9: Wegmarken, Klostermann, 270. Hitos, Alianza, 224
(4) GA 39: Hölderlins Hymnen “Germanien” und “Der Rhein”, Klostermann, 33. Los himnos de Hölderlin “Germania” y “El Rin”, Biblos, 44
(5) GA 39: Hölderlins Hymnen “Germanien” und “Der Rhein”, Klostermann, 74. Los himnos de Hölderlin “Germania” y “El Rin”, Biblos, 75
(6) GA 4: Erläuterungen zu Hölderlins Dichtung, Klostermann, 42. Interpretaciones sobre la poesía de Hölderlin, Ariel, 62
(7) Einführung in die Metaphysik, Niemeyer, 151. Introducción a la metafísica, Nova, 233
(8) GA 65, Beiträge zur Philosophie (Vom Ereignis), Klosterman, 37. Aportes a la filosofía. Acerca del evento, Biblos, 47
(9) GA 65, Beiträge zur Philosophie (Vom Ereignis), Klosterman, 37. Aportes a la filosofía. Acerca del evento, Biblos, 48
(10) GA 65, Beiträge zur Philosophie (Vom Ereignis), Klosterman, 38. Aportes a la filosofía. Acerca del evento, Biblos, 48
(11) GA 5: Holzwege, 86. Caminos del bosque, 76
(12) GA 4: Erläuterungen zu Hölderlins Dichtung, Klostermann, 67, 104. Interpretaciones sobre la poesía de Hölderlin, Ariel, 87, 122
(13) GA 4: Erläuterungen zu Hölderlins Dichtung, Klostermann, 104-105. Interpretaciones sobre la poesía de Hölderlin, Ariel, 122-123
(14) GA 65, Beiträge zur Philosophie (Vom Ereignis), Klosterman, . Aportes a la filosofía. Acerca del evento, Biblos, 117
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