Heidegger y el nacional-socialismo (3).

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Heidegger y el nacional-socialismo (3). Ser con los otros, resolución, destino individual, destino colectivo y comunidad

Ser con los otros. Destino individual y destino colectivo
Ser sí mismo y comunidad
Comunidad originaria
Comparación con el nacional-socialismo oficial

Ser con los otros. Destino individual y destino colectivo

Somos seres comunitarios, seres con los otros. Normalmente nos relacionamos con los otros en la forma indeterminada del se. Decimos lo que se dice, pensamos lo que se piensa y hablamos lo que se habla. De esta manera dejamos de ser nosotros mismos para convertirnos en uno más que se ajusta al término medio. El término medio nos dice lo que está bien, lo que está mal, lo que hay que pensar y lo que hay que decir. Por deducción, también nos dice lo que no hay que hacer y lo que no hay que decir. Un ejemplo actual de esto último lo tenemos en los consejos de Homer Simpson a su hijo Bart: no digas nada que no digan los demás. Los medios de comunicación se sirven de este término medio del se como del criterio de validez al que hay que ajustarse.
Nuestro estado normal en el mundo es la caída en el se. Pero tenemos una conciencia moral que no deja de recordarnos el imperativo de “ser nosotros mismos”. Según este mandato, hay que alejarse de la caída y decidirse a ser sí mismo.
Dentro de la caída en el se no nos dejamos ser a nosotros mismos ni a los demás. Supongamos una sociedad con individuos decididos que han superado la caída y se han entregado a la esencia de ser sí mismos. Las relaciones sociales cambiarían por completo:
“El “estado de resuelto” relativamente a sí mismo es lo único que pone el “ser ahí” en la posibilidad de dejar ser a los otros que “son con” en su más peculiar “poder ser” … del ser sí mismo propio del “estado de resuelto” surge por vez primera el “uno con otro propio”” Sein und Zeit, 324. Ser y tiempo, FCE, 324
                El texto lleva implícito el fundamento de una nueva forma de sociedad. Con la resolución, pasamos de la sociedad fundada en el se a la comunidad fundada en el ser. La resolución produce una sociedad nueva, una comunidad. Existe un “ser con” impropio y uno propio. Ligado a la resolución, está el destino individual, que consiste en “el acontecer originario del Dasein que tiene lugar en la resolución propia, acontecer en el que el Dasein, libre para la muerte, hace entrega de sí mismo a sí mismo en una posibilidad que se ha heredado, pero que también se ha elegido” (1).
Antes de pasar a la comunidad implícita en el texto, aclaremos los conceptos de resolución y de destino. Resolución es “el silencioso proyectarse, dispuesto a la angustia sobre el más peculiar ser deudor” (2). Me explico. Somos “poder ser”. Pero ese poder ser hay que cumplirlo. Cada uno lleva a cabo su propio proyecto de vida. Naturalmente podemos hacerlo bien o mal, aceptando lo que somos o no. “Llevar a cabo”, en este contexto, significa decidir y efectuar lo decidido. La resolución, en cuanto proyectar, es un decidir. Por otra parte, no estamos ya hechos, tenemos que hacernos a nosotros mismos. Somos una carencia –un no– que tenemos que completar. Mientras no la completemos estamos en deuda y cada uno es responsable de completarse a sí mismo. De ahí que mencione el “ser deudor”. La resolución heideggeriana implica dos procesos al mismo tiempo : 1) aceptar lo que somos. Dicho en el lenguaje de Heidegger: arrebatarse hacia la angustia y 2) decidirse a ser sí mismo y a seguir ahí.
Schicksal es una combinación de “destino” (Schicksal) y enviar (schicken). Hay determinadas formas de vida que nos “llevan a…” o nos “envían a…”. Por ejemplo la estructura de la técnica moderna nos lleva a la destrucción ecológica o nos envía a la destrucción ecológica. “Destino” es en este sentido el “estar abocado a” dependiente de una situación. Si te encuentras en esta situación estás abocado a… Si te encuentras en esta otra situación estás abocado a…
Pasemos ahora al texto. Destino individual es lo que acontece cuando hemos decidido ser nosotros mismos. Pero ser nosotros mismos implica asumir nuestra propia muerte. No somos ángeles, somos seres finitos. Esto quiere decir que morimos, pero también que tenemos un físico con sus límites, un lenguaje, unas costumbres y una manera de ser, que gravitan siempre sobre nosotros. La autenticidad es tanto admitir la finitud de la muerte como las peculiaridades y limitaciones de nuestro propio cuerpo y de nuestra manera de ser. Nuestro modo de ser auténtico es una posibilidad a elegir. Si llevamos a cabo la resolución de ser nosotros mismos (“posibilidad que también se ha elegido” en el texto), tenemos un destino, estamos abocados a…
A su vez, el destino colectivo es “el gestarse histórico de la comunidad, del pueblo. El “destino colectivo” no es el conjunto de “destinos individuales”, como tampoco puede concebirse el “ser uno con otro” como un venir a estar juntos varios sujetos. En el “ser uno con otro” en el mismo mundo y en el “estado de resuelto” para determinadas posibilidades son ya trazados por anticipado los “destinos individuales”” (3). Una sociedad sí puede ser una asociación accidental de individuos con arreglo a un contrato o a unas circunstancias externas, pero una comunidad no es algo accidental, la somos por naturaleza, sin ningún contrato.
La última parte del texto parece determinismo social; pero teniendo en cuenta que el hombre es ya siempre comunidad, el destino individual siempre está relacionado con el colectivo. Por eso dice que ya están trazados por anticipado los destinos colectivos.

Ser sí mismo y comunidad

                Heidegger se pregunta al comienzo del libro Lógica. Lecciones de M. Heidegger: ¿Quiénes somos nosotros mismos? La pregunta no dice solo “nosotros”, sino “nosotros mismos”. “Nosotros” es algo que puede predicarse de cualquier colectivo, auténtico o inauténtico, humano o deshumanizado. “Nosotros mismos” se refiere sin embargo a lo esencial, a lo que verdaderamente somos en el fondo: “Nuestro ser nosotros mismos es el pueblo” (4). Por tanto, la pregunta ¿Quiénes somos nosotros mismos? nos lleva a la pregunta ¿Quién es el pueblo que somos nosotros mismos? Ahora no somos ahora el pueblo que verdaderamente somos debido al olvido del ser y a la huida de los dioses. La respuesta a la pregunta se encuentra en la decisión de ser sí mismo. La decisión de ser sí mismo está relacionada con la resolución:  con la aceptación de sí mismo y con la decisión de ser sí mismo.
                El paso siguiente es conectar resolución con historia: “Con el estado de resuelto quedamos situados en el ámbito de la historia” (5). Ahora estamos acostumbrados a entender un suceso histórico como algo que ocurre en un periodo de tiempo. Nosotros seríamos puntos que ocurren en el continuo espacio-temporal. Estamos dentro de la historia en una relación parecida a como el cuaderno está en el cajón o el agua en la botella. Pero, según la fenomenología hermeneútica, la historia es creada por la libertad. El tiempo de la historia no es el tiempo de la física y la producción humana no “es en la historia”, sino que “es la historia”. Hacemos la historia desde las decisiones y las ejecuciones correspondientes y la llevamos a cabo proyectando futuro desde lo que ya somos en el pasado, desde una tradición. No experimentamos el tiempo a través de las manillas del reloj, sino a través de nuestras determinaciones. Podemos determinarnos a/decidirnos por lo esencial o no. Si nos determinamos a/decidimos por ser nosotros mismos y por aceptarnos a nosotros mismos, estamos en la resolución. En caso contrario estamos en otro tipo de decisiones. La historicidad humana se lleva a cabo en los instantes de sus determinaciones. Si nos determinamos a entender al hombre como sujeto, tenemos la metafísica del idealismo alemán del siglo XIX y perdemos su esencia (no somos nosotros mismos). El hombre-sujeto, el yo, se olvida de la dimensión esencial de ser con los otros y del cuidado en el que siempre estamos inmersos. Si nos determinamos a comprender al hombre desde el cuidado y desde los estados de ánimo en los que siempre se encuentra, recuperamos la esencia y se manifiesta que el hombre es un animal comunitario (accedemos al nosotros mismos). La existencia como cuidado es el fundamento de ser sí mismo: “Existencia es lo cada vez exclusivamente mío” significa justamente que mi ser es entregado al ser con otros y para los otros. Yo soy como un mismo solo porque soy histórico, en el estado de decidido y resuelto para la historia” (6).

Comunidad originaria

                La obra Germania se ocupa de la interacción entre comunidad originaria (patria), poesía y esencia. Trataremos de la patria en Heidegger en otro capítulo. De momento entresacaremos de Germania lo que tiene que ver con el tema de esta sección: resolución, esencia, historicidad y comunidad.
                La relación entre esencia y comunidad vuelve a apuntarse en el § 7:
“Esta comunidad originaria no surge mediante el aceptar una mutua conexión –solamente una sociedad (Gesellschaft) surge así-, sino que la comunidad es mediante la previa vinculación de cada individuo con lo que, en un nivel superior, vincula y determina a cada individuo. Tal cosa, que no es el individuo para sí ni la comunidad como tal, debe quedar manifiesta. La camaradería de los soldados en el frente no tiene su fundamento en el hecho de que deban estar juntos, porque falten los otros de quienes se está lejos; tampoco en un entusiasmo colectivo previamente concertado, sino en lo más profundo y, en ese momento único en que la cercanía de la muerte como un sacrificio, ha puesto previamente a cada uno en igual nadidad (Nichtigkeit), de modo que ésta deviene la fuente de una incondicionada pertenencia mutua. Precisamente la muerte, la que cada hombre individual debe morir por sí, aísla extremadamente en sí a cada individuo; precisamente la muerte el aprontarse a su sacrificio crea, antes que nada, el espacio de la comunidad desde el cual surge la camaradería […] El poder-escuchar-uno-a-otro solo es posible si cada uno está previamente expuesto a la cercanía y lejanía de la esencia de las cosas. Pero eso sucede a través del lenguaje no como medio de entendimiento, sino como instauración original del ser. Recién cuando retornamos a nosotros, desde el previamente experimentado poder esencial de las cosas, llegamos a reunirnos y somos con y para los otros” GA 39: Hölderlins Hymnen “Germanien” und “Der Rhein”, 72-73. Los himnos de Hölderlin “Germania” y “El Rin”, Biblos, pp.73-74.
La aceptación de las conexiones mutuas y de los contratos entre personas lleva a sociedades, no a comunidades. No hay nada que contratar en una comunidad en cuanto comunidad, las relaciones de la comunidad son previas a cualquier contrato. Para explicar lo que es una comunidad, hay que remontarse a algo más esencial y más originario. ¿Qué es lo que nos vincula a este nivel originario? Según el texto, la muerte crea el espacio de la comunidad. ¿Cómo? A través de la resolución de ser sí mismo. Dicho de otra manera, a través de la asunción de la angustia. Asumir la propia esencia es aceptar la muerte. Solo entonces, la reunión con los demás crea una comunidad. Esto vale tanto para los soldados del frente como para el resto de miembros de la comunidad. Una comunidad originaria solo es posible mediante la vuelta a la esencia (mediante la asunción de nuestra finitud). Cuando cada individuo viene de su esencia, entonces acontece la reunión de los individuos en una comunidad originaria(8).
Otro aspecto del texto es el sacrificio. Un héroe divino no tiene ningún problema si lo matan, porque es inmortal. No tiene mucho que perder en un combate. Un héroe humano puede perderlo todo y aun así se sacrifica. El sacrificio del segundo es infinitamente superior. El verdadero heroísmo es el del hombre. Los héroes son excelentes porque se sacrifican y se sacrifican porque pueden morir (9).
Respecto a la historicidad, repite lo mismo que en Ser y tiempo y Lógica. Lecciones de M. Heidegger, pero relacionándolo con los estados de ánimo y con la poesía. Lo pasado en la concepción usual ya está pasado y no cuenta. Pero en Heidegger es aquello a partir de lo cual somos lo que somos y, por tanto, es imprescindible para nuestra esencia. Somos a partir del pasado. El tiempo originario es un imperar hacia delante de un proyecto que tiene raíces en lo ya sido en el pasado (10). Nos lanzamos al futuro desde lo que ya somos desde el pasado. El ámbito a partir del cual lo hacemos es un clima emocional que llama temple fundamental (Grundstimmung). Sabemos por Ser y tiempo que el hombre siempre se encuentra en un estado de ánimo y por las obras sobre Hölderlin que este estado de ánimo funda la poesía y que la poesía funda el ser. Pues bien, la producción del tiempo (Zeitigung) es lo que funda, a su vez, el temple. Este temple o clima emocional no es solo individual, es colectivo.
El todo está antes que las partes, la comunidad está antes que los individuos. Los individuos están en función de la comunidad. Esta es la tesis básica del comunitarismo de inspiración de polis griega, compartida por volkisch, nazis y por la escuela actual de comunitaristas –Sandel, McIntyre, Taylor, Walzer…–. Esta escuela, desarrollada casi por completo en el ámbito anglosajón, no tiene nada que ver con la tradición volkisch alemana. Pero, partiendo de las polis griegas, ha llegado a unas críticas parecidas al liberalismo y a un diferencialismo cultural también parecido al volkisch (11).

Comparación con el nacional-socialismo oficial

El nacional-socialismo oficial se comportaba como si la comunidad originaria fuese posible ya aquí y ahora o como mucho a corto plazo. Una reforma política sería suficiente. Heidegger era mucho más cauto. Teniendo en cuenta que la historia de Europa está distorsionada desde los griegos, la comunidad popular heideggeriana es una transformación más profunda y a largo plazo. La revolución tenía que pasar por la experiencia de la huida de los dioses, por la destrucción de la historia de la metafísica y por las resoluciones. La tarea era ingente.
Todo fluye
Eugenio Gil
Notas
(1)    Sein und Zeit, 384. Ser y tiempo, Trotta, 697
(2)    Sein und Zeit, 297. Ser y tiempo, FCE, 323
(3)    Sein und Zeit, 384. Ser y tiempo, FCE, 415
(4)    Lógica. Lecciones de Heidegger (En el legado de Helene Weiss), Anthropos, 17
(5)    Lógica. Lecciones de M. Heidegger (En el legado de Helene Weiss), Anthropos, 35
(6)    Lógica. Lecciones de M. Heidegger (En el legado de Helene Weiss), Anthropos, 117
(7)    Lógica. Lecciones de Heidegger (En el legado de Helene Weiss), Anthropos, 121
(8)    GA 39: Hölderlins Hymnen “Germanien” und “Der Rhein”, 8. Los himnos de Hölderlin “Germania” y “El Rin”, Biblos, pp.21
(9)    La muerte como fundamento ético y la relación entre sacrificio y muerte son ideas de Jaume Farrerons. Véase http://nacional-revolucionario.blogspot.com.es/2013/08/la-fundamentacion-del-fascismo-4.html
(10)GA 39: Hölderlins Hymnen “Germanien” und “Der Rhein”, 109. Los himnos de Hölderlin “Germania” y “El Rin”, Biblos, p.103
(11)Un buen libro sobre el comunitarismo actual es Stephen Mulhall y Adam Swift, El individuo frente a la comunidad, Temas de hoy.
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