Gustavo Bueno: “La idea de hombre no sale de unos huesos que encima no son humanos”

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Gustavo Bueno: “La idea de hombre no sale de unos huesos que encima no son humanos”

El filósofo asturiano cree que el hallazgo en Atapuerca de un fémur con ADN similar al nuestro y 400.000 años de antigüedad se está interpretando erróneamente

08.12.2013 | 02:56

Gustavo Bueno.

Gustavo Bueno. , Luisma Murias
 
 

Oviedo, Javier NEIRA En Atapuerca se ha encontrado un hueso con ADN humano de hace 400.000 años, el más antiguo logrado hasta ahora. Una noticia sensacional. La cuestión, en todo caso, es la calificación del hallazgo, ya que, como recientemente expuso el filósofo asturiano Gustavo Bueno en un extenso curso, la idea de hombre no se puede alcanzar desde la paleontología. Y se ratifica; en Atapuerca no están las claves del hombre.

“Hay mucho de gremial en la valoración de este hallazgo”, indicó ayer Gustavo Bueno, “lo que llaman ahora comunidades científicas son gremios. Viene todo de Kuhn. La distinción entre sociedad y comunidad. Pintan a la comunidad buscando la verdad. Como esas ridículas comunidades de la NASA o del CERN aplaudiendo determinados avances. Aplauden porque hay trabajo para otro año. Tal falta de autocrítica produce vergüenza ajena”.

“Han descubierto una secuencia de ADN mitocondrial de un hueso de Atapuerca”, recuerda Bueno, “al que atribuyen 400.000 años. El “fémur XIII”, lo llaman, y señalan que no es neandertal, sino que se parece al “hombre de denisova”, en Siberia. Y que eso es lo que cambia todo; pero ¡si no eran humanos ninguno de los dos!”

Como telón de fondo del debate “cuenta la ideología del culto a los huesos que recuerda a las excavaciones en las fosas del franquismo. Encontraron, por ejemplo, un cráneo al que denominaron “Miguelón”, como el ciclista Indurain. Como si fuese el bisabuelo. Dijeron que “Miguelón” era el primer burgalés. Todo anacronismos. Y el primer español y el primer europeo y… resulta que venimos de África”.

Bueno indica, asimismo, que “en Atapuerca se propuso el “hombre antecesor”; pero, señores, si es antecesor no es hombre. Como lo del hombre primitivo: entonces es un salvaje, no un hombre”.

El filósofo asturiano comenta que “en el Museo de la Evolución de Atapuerca te encuentras, en la primera planta, un tinglado vegetal que representa al cerebro humano, patrocinado por Ramón y Cajal; en la segunda planta, “Miguelón”, y por aquí y por allá los nuevos profetas, como Bermúdez de Castro y Arsuaga, dando doctrina. Insisten en dos centros de interés, el cerebro humano y el genoma. Ahí creen que están las claves del hombre, pero no es así, de los huesos no se deduce qué es el hombre”.

Conocedor a fondo de las raíces del debate, Bueno destaca que “en Francia propusieron, en su día, que la paleontología humana era la ciencia de los cráneos enterrados en las iglesias. Latía una discusión sobre los orígenes galos, francos o romanos. Una pugna racista. En el fondo se peleaba por saber si la Revolución Francesa había sido cosa de galos o francos. Como con las fosas ahora del franquismo”.

“Analizando el ADN no se sabe cómo es el hombre en absoluto”, afirma el pensador, que pregunta “¿eran humanos Gengis Kan y sus bárbaros, que lo destruían todo? O, ligado al indigenismo, ¿eran humanos los antropófagos que tiraban los cadáveres desde lo alto de las pirámides mayas y aztecas?”.

Bueno indica que “en el siglo XVI se discutieron en serio estas cosas. Siguiendo a Aristóteles, dijeron que no, que eran sólo pre-hombres y que debían ser educados en el cristianismo para darles después la independencia política”.

Por otra parte, “algunos alegan ahora la dignidad humana, pero eso ¿qué es? ¿tiene dignidad humana “Miguelón”? Esa idea aparece en el Renacimiento, en Italia, con Pico della Mirandola, y en España, pero ahí está funcionando, según mi tesis, discutible, la tradición católica de situar a los hombres por encima de los ángeles. Es el origen de la rebelión de los ángeles. Cuando se enteraron de que Dios Padre había elegido a una criatura mortal para encarnarse se rebelaron. Estar por encima de los ángeles parece un criterio sumamente teológico. Ya, pero políticamente la consecuencia es inmediata: si estás por encima de los ángeles no eres musulmán, no funciona ya el entendimiento agente. El hombre está por encima de los ángeles porque es Dios mismo por Cristo. La diferencia entre el cristianismo y otras religiones es total en cuanto a la significación del hombre. En todo caso, decir que el hombre existe desde la creación de Adán no es serio, porque ¿dónde localizas a Adán?”.

En el abanico de propuestas también aparece “Foucault, quien afirma que el hombre es una invención del Renacimiento. Más aún, de España, con Veláquez cuando pinta “Las meninas”. Dio su juego esa idea tan fantasiosa, cuando publicó “Las palabras y las cosas”. El hombre es el lugar vacío donde se sitúa quien ve “Las meninas”. Es el lugar del Rey Felipe IV. Esa idea es una herencia de Sartre y de Heidegger: el vacío y la nada. Foucault lo transformó en una imagen muy propia de los franceses; pero afina demasiado. ¿Colón o Alfonso X el Sabio no tenían una idea de hombre? El público, sin embargo, cae bobaliconamente ante las estupideces de los editores franceses”.

Para Bueno, “la idea de hombre no es de ayer, que diría Foucault, pero sí de anteayer. Viene de Aristóteles: el “zoon politikon”. Lo que cuenta son las sociedades políticas, que pueden reflexionar objetivamente sobre el resto. El error es ver el cerebro como algo individual y subjetivo, y de ahí deducir la conciencia. Y es falso vincularla al cerebro según el materialismo idealista de Schopenhauer: el yo no es el cartesiano, dice, sino el del cerebro. Por ahí aparecen los neurólogos asegurando que el cerebro lo controla el genoma. Pura mitología. No explican cómo el genoma actúa en el cerebro y el cerebro en la conducta”. Bueno remata indicando que “la única conexión brota en la Historia, no en la Prehistoria. El hombre reflexiona social y políticamente. No psicológicamente. Y en forma de conflicto, no de solidaridad contra terceros. Más aún, hablan de “Homo sapiens”, pero precisamente lo discutible es la sabiduría. También el chimpancé “Sultán” muestra sabiduría en determinados ensayos”.

 
 
 
 
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