El talmud al desnudo

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11 septiembre, 2013 |

El talmud al desnudo 

Si a usted, amable lector, le causaren repugnancia algunas citas que aquí aparecen, no descargue su ira sobre mí persona, puesto que no voy a pretender más que dar testimonio de la Verdad, y no veo mejor forma que exponiendo a la luz lo que está oculto; trataré de demostrar que los judíos no veneran ni se guían por la Ley ni por los Profetas, sino por las opiniones de los rabinos.

Sin embargo, la frontera entre la Sinagoga y la Esposa de Cristo, aunque es absoluta, no es meramente territorial ni es tan fácil de distinguir su perímetro difuso, sino que atraviesa sinuosamente a los mismos miembros de la iglesia oficial; por eso se encuentran en ésta esposos y hermanos, padres e hijos, uno de los cuales será llevado y otro dejado; y sobretodo, muchos pastores que introducen al lobo en el aprisco, canes mudos, doctores bobos, maestros de la inmundicia, ‘santos’ adictos al ‘blu-jeans’ a la ‘cocacola’ y al ‘hog-dost’, monas del gran San Bernardo, caricaturas de Santa Catalina de Siena y ‘papas’ que conducen a su grey a las fauces de los anticristos reunidos en la Sinagoga de Roma, de Buenos Aires, New York o en cualquier otro Kahal, (1) desde los cuales quieren dominar toda la tierra (Jn. 8, 39 ss.).

Sí, he dicho también papas, y lo digo con muchísimo dolor y tristeza, pero me es imposible callar la verdad ¿Qué significan, sino, estás palabras suyas que resalto?: “Hasta entonces [la parusía], Israel mantiene su propia misión. Está en la mano de Dios, el que en el tiempo que quiera, los salve “totalmente” cuando el número de los gentiles se haya completado”. ( Benedicto XVI en la obra “ Jesús de Nazaret II ”P. 63); o estas otras del mismo autor “Y si los judíos no ven las promesas que se cumplen en Él, no se trata de mala voluntad por su parte, sino realmente a causa de la oscuridad de los textos. … Hay buenas razones, entonces, para negar que el Antiguo Testamento se refiere a Cristo y para decir, ‘No, eso no es lo que dice‘ “(C. Ratzinger en Dios y el Mundo’ P. 209) o éstas del santo súbito “¡Shalom!… El encuentro entre el pueblo de Dios de la Antigua Alianza, que nunca fue rechazada por Dios, y el de la Nueva, es asimismo un diálogo interior a la Iglesia misma, como si fuera entre la primera y la segunda parte de la Biblia (…) Judíos y cristianos están llamados como hijos de Abraham a ser bendición para el mundo (…) Diálogo entre las dos religiones que, con el Islam, deben dar al mundo la fe en el único e inefable Dios que nos interpela”.( Juan Pablo II a la comunidad judía en Maguncia el 11/7/80) o ésta del mismo y anterior ‘doctor’ A quienes comparten con nosotros la herencia de Abraham, nuestro padre en la fe, y la tradición del Antiguo Testamento, es decir, los judíos; y a quienes, como nosotros, creen en Dios justo y misericordioso, es decir, los musulmanes, dirijo igualmente esta llamada, que hago extensiva, también, a todos los seguidores de la grandes religiones del mundo” (Encíclica Sollicitudo Rei Socialis de Juan Pablo II) o ésta de Francisco “La Iglesia oficialmente reconoce que el pueblo de Israel sigue siendo depositario de las promesas” (Bergoglio en Sobre el Cielo y la Tierra, pag. 176) ¿Pero no se cumplieron ya las antiguas promesas en Cristo, al que no aceptan los judíos talmúdicos, Francisco? ¿cómo van a ser herederos de las promesas los que rechazan al Verbo de Dios, si Él mismo les dice en Jn.8, 24: “ Si no creéis que Yo Soy, moriréis en vuestros pecados”; y en otro pasaje les dice que no tienen por padre a Abraham, sino al demonio? ¿Qué, pues, significa la comunicación en lo sagrado del card. Bergoglio, cuando participó en la fiesta de la Janucá judía o en sus rezos en la Sinagoga? Francisco y sus predecesores están enseñando que el Antiguo Pacto no fue abrogado, contra lo que dice infaliblemente la Santa Iglesia Católica “[La Iglesia] Firmemente cree, profesa y enseña que las legalidades del Antiguo Testamento, o sea, de la Ley de Moisés, que se dividen en ceremonias, objetos sagrados, sacrificios y sacramentos, como quiera que fueron instituidas en gracia de significar algo por venir, aunque en aquella edad eran convenientes para el culto divino, cesaron una vez venido nuestro Señor Jesucristo (Concilio de Florencia DZ 1348). Doctrina confirmada siempre en la Iglesia:“Y en primer lugar, por la muerte de nuestro Redentor el Nuevo Testamento tomó el lugar de la antigua ley que había sido abolida …por su muerte Jesús dejó sin efecto la Ley con sus decretos [Ef. 02:15] … se establece el Nuevo Testamento en su sangre derramada por toda la raza humana.” A tal punto, por consiguiente, “dice San León Magno al hablar de la cruz de nuestro Señor, se llevó a cabo la transferencia de la Ley al Evangelio, desde la sinagoga a la Iglesia, de muchos sacrificios a una sola Víctima, que, cuando nuestro Señor había expirado, se desgarró violentamente de arriba abajo el velo místico que cubría la parte más interna del templo y su secreto sagrado. En la cruz, murió la antigua ley; murió, para inmediatamente ser enterrada y ser portadora de muerte … “ (Papa Pío XII, Mystici Corporis Christi # ‘s 29-30, 29 de junio de 1943)

Pues bien, sean suficientes estas citas y gestos tan dolorosos, entre cientos que podría traer, de este último obispo de Roma y de sus más inmediatos predecesores para exhibir las vergüenzas de quienes, en vez de llevar a las ovejas a verdes y tiernos pastos, las conducen a los abrojos de las peñas donde serán más fáciles presas del lobo sanguinario, y las abrevan, no en pozos de aguas cristalinas, sino en los charcos estancados y contaminados de ponzoña, predicando una doctrina que ya no es católica.

Parece, pues, que según aseguran Juan Pablo II, Benedicto XVI y Bergoglio, los judíos siguen hoy la Torá y a los Profetas, manteniendo su propia misión: Pero eso es un error de consecuencias gravísimas para los fieles católicos, porque los rabinos ni guardan ni se someten, en primer lugar, a Ley la de Moisés, como se demuestra por la lectura del Talmud, del cual vamos a hablar y a usar como fuente; y en segundo lugar, aunque de mayor calado, aunque así fuese, porque la Antigua Alianza fue abolida.

Tal vez se pregunte, si hasta aquí ha llegado, amable lector, qué es el Talmud. La presunta enseñanza oral transmitida por los rabinos es el Talmud. Esta vasta obra consta del Mischnat, el Gemarah y el Tosephot como partes principales, más las notas marginales del rabino Ascher llamado el Piske Tosephot y el Perusch Hamischnaoth de Maimonides. El Talmud completo contiene, pues 63 libros y 524 capítulos. Existen otros 4 tratados breves, pero que no han sido incluidos en el Talmud ordinario. Ahora bien, habiendo estado en desacuerdo los rabinos sobre la interpretación de muchas de sus partes, surgió la necesidad de un libro que ofreciera soluciones concisas; necesidad que satisfizo el rabino Joseph Caro (1488-1577) con su comentario Schulchan Arukh –‘La Mesa Preparada’-; pero como las costumbres de los judíos orientales diferían profundamente de los judíos occidentales, no sirvió para contentar a todos; por tal motivo el rabino Mosche Isserles escribió un comentario sobre ‘La Mesa Preparada’ bajo el título de Darkhe Mosche –El Camino de Moisés-, que tuvo la misma buena aceptación en Oriente y en Occidentes, el cual se usó durante siglos. Sin embargo, en la actualidad el Schulchan Arukh de Joseph Caro es el que se utiliza principalmente en los estudios. Es muy difícil para los cristianos obtener una copia auténtica, ya que éstos suelen comprar, engañados, ediciones espurias que ocultan la mayor parte de las ofensas a Nuestro Señor escritas en él, ofertados en las librerías católicas, para más agravio. Con brevedad expliquemos estas partes y cómo surgen.

Los judíos del Talmud, que no de la Antigua Alianza derogada por Dios, afirman que Moisés recibió de Dios, además de las Tablas de la Ley, también oralmente las interpretaciones de la misma. Esta interpretación oral no fue transmitida a Josué, pero si a Josías y al cabo del tiempo a la Gran Sinagoga, y luego a ciertos rabinos hasta que ya no fue posible retenerla más. En el siglo II después de J. C.N.S., viendo los judíos que esta ley oral se desvanecía, un rabino de nombre Jehuda recopiló todas las cartas y formó el primer Mischnat, es decir, fijó las presuntas leyes orales por escrito. Aceptado, al principio, por las academias de Babilonia y Palestina, con el correr del tiempo surgieron muchas divergencias. Estas polémicas y diferentes resoluciones escritas sobre el Mischnat pasaron a formar parte del Talmud, llamándoselas el Gemarah. Pero existe, en principio, un doble Talmud: el palestino cuyo Gemarah es obra de un solo autor y de contenido bastante vago y el babilónico, obra de varios rabinos durante distintas épocas, por lo que éste ha sido tenido en el más alto concepto por los judíos. Pues bien, al Gemarah le siguen ciertos agregados u opiniones de algunos rabinos posteriores que los usaron para explicar la Mischnat en los colegios, pasando también al Talmud y se denominan Tosephot. Pero hubo también otros comentarios de doctores externos, es decir fuera de los colegios de enseñanza; estos comentarios se compilaron en sentencias breves y pasaron igualmente al Talmud, llamándoseles Piske Tosephot. El Talmud babilónico estaba casi terminado en el siglo VII después de Cristo, y casi nada se añadió durante 400 años, salvo algún relevante Tosephot al comienzo del siglo XI y sobre todo, casi al final de ese largo periodo, el Perusch Hamischnaoth de Maimonides.

Sea lo anterior suficiente para hacerse idea de la existencia de una creencia, extra bíblica, en una ley oral distinta de la Ley de Moisés, que ni Caudillos o Reyes, y ni siquiera los Profetas dieron testimonio alguno de conocerla. Obviamente, en la plenitud de los tiempos, cuando vino el Mesías prometido, la religión estaba tan pervertida en manos de los escribas, saduceos y fariseos, y su corazón tan endurecido, que no quisieron reconocer al Prometido.

Por desgracia, se nos intenta convencer hoy de que los judíos actuales, aunque no han reconocido al Hijo de Dios, veneran la Ley y los Profetas, es decir, se rigen por lo establecido en nuestro Antiguo Testamento. Nada más incierto y ninguna anestesia más poderosa que ésta para adormecer los débiles entendimientos de la mayoría de los católicos actuales.

Hay que destacar, pues, que esta vasta obra, El Talmud, se considera sagrada por los judíos y mucho más importante que las Sagradas Escrituras, según sus creencias, y que, incluso, dentro de aquélla ni siquiera la supuesta ley oral o Mischnah es la parte más venerada, sino los comentarios a éste de los rabinos o Gemarah . No son delirios nuestros estas afirmaciones, pues es el propio Talmud quien lo asegura. Así podemos leer en él:

“Aquellos que se dedican a leer la Biblia ejercitan una determinada virtud, pero no mucha; aquellos que estudian la Mischnach ejercitan una virtud por la que serán premiados; pero, no obstante, aquellos que se dedican a estudiar el Gemarah ejercitan la más grande de las virtudes”. (2).

La Sagrada Escritura se asemeja al agua, el Mischnah al vino, y el Gemarah al vino aromático” (3)

Esta siguiente cita es ya bastante más conocida para muchos estudiosos:

“Hijo mío, presta atención a las palabras de los escribas antes que a las palabras de la Ley” (4)

Para los judíos, la razón de esta inversión de la Revelación divina se encuentra, entre otros lugares, en lo que dice el Tratado de Shanedrín, X, 3, f. 88b, sentenciando: “aquél que quebranta las palabras de los escribas peca más gravemente que aquellos transgresores de las palabras de la Ley.

En el Tratado de Erublhin, f. 13b, donde consta que existió una grave diferencia de opiniones entre la escuela de Hilel y Schamai, se concluye para perplejidad de la inteligencia sana, que “Las palabras de ambos son las palabras del Viviente” .Osea, que las palabras contradictorias de las dos escuelas son la Palabra de Dios; no forma, pues, parte de la Revelación de Dios la Sagrada Escritura, sino la vanidad de las opiniones humanas y vehementes de los rabinos, aunque unos se contradigan a los otros. Nada más alejado del concepto de Revelación que mantuvieron los Profetas del Antiguo Testamento, que es el mismo los católicos. Esta negación del objeto formal de la Revelación no mantiene ni los más elementales presupuestos filosóficos, aceptando en sus alocadas y extraviadas mentes hasta el principio de contradicción como argumento y desvariando, por lo tanto, hasta en el mismo objeto material.

Con mayor claridad aún, si cabe, afirman en varios lugares más la supremacía del Talmud sobre las Sagradas Escrituras. No existe nada superior al Sagrado Talmud” (5)

Muchos fueron los papas que condenaron el Talmud. He aquí una breve lista de los Romanos Pontífices, que no pretende ser exhaustiva y que sancionaron al Talmud por blasfemo contra Cristo y los cristianos: Gregorio IX, Inocencio IV, Julio III, Pío IV, Pio V, Gregorio XIII, Clemente VIII, Alejandro VII, Benedicto XIV, León XIII… Otra cosa no podían hacer, pues el mismo Logos Encarnado dijo a los judíos: «Si fuerais hijos de Abraham obraríais como él.; pero ahora queréis matarme a mí, al hombre que os dice la verdad que ha oído de Dios. Abraham no hizo eso. Pero vosotros obráis como vuestro padre». Ellos le dijeron: «Nosotros no hemos nacido de la prostitución; tenemos un solo Padre, que es Dios ».[¿no lo mismo que dicen, por desgracia, Benedicto XVI, Juan Pablo II, Francisco y el concilio V. II en los textos citados ‘ut supra’, y lo digo con profundo dolor?] «Jesús prosiguió: «Si Dios fuera vuestro Padre, vosotros me amaríais, porque yo he salido de Dios y vengo de Él. No he venido por mí mismo, sino que Él me envió…vosotros [los judíos que no aceptan a Cristo] tenéis por padre al demonio y queréis cumplir los deseos de vuestro padre [matar al Hijo de Dios entonces, y hoy a su Cuerpo Místico la Iglesia]. Desde el comienzo él fue homicida y no tiene nada que ver con la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando miente, habla conforme a lo que es, porque es mentiroso y padre de la mentira” (S. Juan 8 39, ss). Y el Apóstol de los gentiles no cambia una tilde de la doctrina del Divino Maestro, diciéndoles a los de Tesalónica ..los judíos, los cuales no contentos con matar al Señor Jesús y a los profetas, también a nosotros nos persiguieron: que no agradan a Dios y son contrarios a todos los hombres … obstinados siempre en colmar la medida de sus pecados pero está para descargar sobre ellos la ira hasta el colmo”. (I Tesalonicenses 2:14-16). Y la Esposa Inmaculada de Cristo, fiel transmisora del depósito de la divina fe, ha sentenciado ex cathedra la misma doctrina, que debe ser creída como de fe divina definida: “[La Iglesia] Firmemente cree, profesa y enseña que las legalidades del Antiguo Testamento, o sea, de la Ley de Moisés, que se dividen en ceremonias, objetos sagrados, sacrificios y sacramentos, como quiera que fueron instituidas en gracia de significar algo por venir, aunque en aquella edad eran convenientes para el culto divino, cesaron una vez venido nuestro Señor Jesucristo, quien por ellas fue significado, y empezaron los sacramentos del Nuevo Testamento” (Decreto para los jacobitas -Concilio de Florencia –XII ecuménico-De la Bula Cantate Domino, de 4 de febrero de 1441, (fecha florentina) ó 1442 (actual), del Papa Eugenio IV DZ 1348).

Los defensores contemporáneos del Talmud se expresan sobre él de la misma manera que los judíos contemporáneos de Cristo que le rechazaron; y en nada se distinguen, pues, de sus antepasados, sino en que ahora ostentan un poder capaz de orientar el mundo. Como nada tiene que ver Cristo con Belial, tampoco su Cuerpo Místico con la Sinagoga; así pues, no escuchéis a los falsos pastores, y guardad impoluta la fe de los Apóstoles, porque los hijos del diablo, no pueden ser ni hermanos mayores nuestros, y ni siquiera parientes lejanos.

Continuará, Dios mediante más adelante, denunciando las blasfemias contenidas en el Talmud contra Cristo, Vida nuestra, y su Santísima Madre, esperanza de todos nosotros pecadores.

(1) El Kahal es la forma suprema de organización judía. Es un centro gubernamental que coordina unidades representativas locales alrededor del mundo que a su vez se dividen en distritos llamadas kehillas

(2)Tratado de Baba Metsia, fol.33ª; El Talmud desenmascarado, pag. 22. El Talmud desenmascarado; Pranaitis, S. pestesburgo 1892; Ed Alpa Miami, pag.22

(3) Tratado Sophereim, XV,7, fol 13b; Ibid; pag.22

(4) Erubhin, f.21b. Ibid.

(5) Mizbeach (12) cap V.; Cf. Joan, Bustorf, Recensio operis Talmud, p. 225; ibid.

Sofronio

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23 septiembre, 2013 |

El TALMUD CONTRA CRISTO

En la primera parte de este escrito he pretendido demostrar- con los propios textos talmúdicos- cómo las enseñanzas de Moisés y los Profetas han sido desplazadas por la autoridad de los rabinos, siguiendo los judíos a éstos últimos y no al A.T.

A medida que el cristianismo se expandía, pese a las persecuciones constantes de los judíos primero y siempre, y luego de los romanos, bárbaros, mahometanos…, el Talmud iba adquiriendo mayor violencia verbal, llegando a escribirse en él las mayores blasfemias e infamias contra Cristo, su Madre santísima y los cristianos. Con la invención de la imprenta los judíos comenzaron a distribuir ampliamente el Talmud. La primera edición conteniendo todo tipo de injurias contra nuestra sagrada Religión fue hecha en Venecia (2). A finales del siglo XVI muchos eruditos se interesaron por estas impresiones auténticas, por lo que, en las siguientes, se comenzó a expurgar aquellas partes del Talmud insidiosas contra los cristianos, pues empezaron a temer los judíos la reacción de éstos.

Contra estas insolencias sacrílegas determinaron los papas y los príncipes y reyes católicos que los ejemplares de estos libros blasfemos fueran pasto de las llamas.

La reacción de los judíos consistió en practicar la astucia de Caín. Reunidos en un sínodo celebrado en Polonia en el año 1631, acordaron suprimir todas aquellas partes del Talmud que se referían a Jesús, asegurando, no obstante, la transmisión oral de las mismas injurias y blasfemias a las siguientes generaciones. He aquí el contenido de dicho acuerdo:

“Por tales razones, os ordenamos que de ahora en adelante, cuando publicareis una nueva edición de estos libros, dejéis en blanco los pasajes donde se habla de Jesús de Nazareth, haciendo un circulo como éste: ‘O’; y todo rabino, como cualquier otro maestro, tenga el cuidado de enseñar tales pasajes a sus fieles sólo verbalmente. De este modo los hombres de ciencia cristianos no tendrán nada que reprochamos al respecto, y podremos evitar que nos sobrevengan las más grandes calamidades y nos será posible vivir en paz”. (1)

A pesar de este malvado sigilo de susurros en las tinieblas, quiso la Providencia que quedara manifiesta la iniquidad en parte, al menos, porque esos mismos libros blasfemos, con pocas mutilaciones, se volvieron a editar en Holanda- país que acogía benévolamente a los judíos expulsados de España- durante la segunda mitad del siglo XVII. Estas ediciones son muy similares a la veneciana.

Este súbito cambio táctico iba a hacer casi imposible aportar pruebas concluyentes sobre las verdaderas enseñanzas de los judíos. Pero quiso el Señor que el mal no quedara oculto. En 1892, de la tipografía de la Academia de Ciencias de San Petersburgo salía la mejor y más cuidadosa antología de máximas talmúdicas referentes a Cristo y los cristianos. Su autor era el muy católico Mons. I. B. Pranaitis,- ‘liquidado’ por la Checa durante la revolución bolchevique en Rusia- titular de la cátedra de hebreo de la Universidad Imperial y tenía por título: “Christianus in Talmude Judaeorum, sive Rabbinicae doctrinae de christianis secreta”. (“El cristiano en el Talmud de los judíos, o los secretos de la enseñanza rabínica acerca de los cristianos”). El libro, con imprimatur del Arzobispo metropolitano católico, Mons. Kozlowsky, llevaba el texto hebreo de las prescripciones rabínicas con su traducción en latín. Pero los ejemplares, por desgracia, desaparecieron casi completamente debido a los saqueos y purgas del régimen soviético a los católicos. Sólo algunos pocos se salvaron. Con uno de éstos publicó una edición litografiada Mario de Bagni, con la correspondiente traducción italiana. De esa edición aparecida en los Editores Tunminelli y Cía., Milán, Roma, 1939, se realizó otra en Georgia, USA, que es la que usamos como fuente principal de estos artículos.

SOBRE LOS NOMBRES DE CRISTO. El nombre verdadero de Cristo en hebreo es Jeschua Hanotsri Jesús el Nazareno-. Se lo llama Notsri por la ciudad de Nazaret en la cual se crío. A los cristianos también se los llama en el Talmud NotsrimNazarenos-. Puesto que la palabra Jeschua significa “Salvador”, el nombre de Jesús raramente aparece en los libros judíos; casi siempre se lo abrevia a Jeschu, empleándolo maliciosamente como si fuera compuesto de las letras iniciales de las tres palabras Immach SCHeino Vezikro“que su nombre y memoria sean borrados”-. Es bien conocida la afición de los judíos a la cábala e igualmente que en las Escrituras Sagradas se nos advierte de apartarnos de Elohe Nekhar“dios o dioses extraños”-; pues bien, mediante la numerología de la Cammatria, a la que son tan adictos, resulta que las palabras Elohe Nekhar suman 316, que juntas forman la palabra Jeschu . En la cita de Prainatis sobre Cf. I. Bustorf en Abreviatura Jechu, se lee que “Los judíos entre ellos no dicen Jeschu, sino Isschu, casi tan similar a las palabras de esta maldición….que no sólo significan esa maldición –“que su nombre y memoria sean borrados”, sino también Jeschu Scheker “mentiroso”Utoebah“abominación”-.

Usan también para evitar nombrar a Cristo, el apelativo “Otho Isch”“Aquel Hombre”-, como dando a entender que con ese nombre todos saben de quién se habla. Ejemplo: ”Lleva el nombre de cristiano el que sigue las falsas enseñanzas de aquel hombre, que le enseñó a celebrar las fiestas en el primer día del Sábado, o sea, rendir culto en el primer día después del Sábado” (Tratado de Aboda Zarah, 6ª). En ocasiones utilizan un apelativo más despreciativo, “Peloni”,-“un cierto uno”. Ejemplo: “María…la madre de un cierto uno, de quien se cuenta en Schabbath” Despectivamente llaman a Jesús “Naggar bar naggar”“el carpintero hijo del carpintero”. Otras veces se le evita el nombre, diciendo “Ben charsch etaim”, “el hijo de un ebanista”. Se lee esto en Aboda Zarah, 50b. Es bastante frecuente que lo llamen “Talui-“el que fue colgado”; v.gr.:“El rabino Samuel, el hijo de Meir, en el Hilch Akum de Maimonides, refiere el hecho de que fue prohibido tomar parte de las fiestas cristianas de Navidad y Pascua porque se celebraban debido a aquel que fue colgado. Y el rabino Abn Ezra, en un comentario sobre el Génes (XXVII,39) también lo llama Talui, cuya imagen el emperador Constantino reprodujo sobre su estandarte: ”.. en los día de Constantino, que cambió de religión y colocó la figura del que fue colgado sobre su estandarte” (3).

SOBRE LA VIDA DE CRISTO Y SU STª. MADRE. El Talmud enseña que Jesucristo era ilegítimo y fue concebido durante la menstruación, que tenía el alma de Esaú; que era un necio, un conjurador, un embaucador; que fue crucificado, sepultado en el infierno y desde entonces fue tenido como un ídolo por sus seguidores. Ejemplo narrado en el Tratado de Kallah 1b (18b): “Una vez estando los Ancianos sentados a la entrada, pasaron dos jóvenes, uno de los cuales tenía cubierta la cabeza y el otro descubierta. El rabino Eliezer hizo la observación de que el de la cabeza descubierta era ilegítimo, un mamzer. El rabino Jehoschua dijo que fue concebido durante la menstruación, ben niddah. No obstante el rabino Akibah, dijo que con él se daban ambas cosas. Entonces los otros preguntaron al rabino Akibah, cómo se atrevió a contradecir a sus colegas. Él contestó que podía probar lo que había dicho. Se dirigió, por tanto, a la madre del joven a quien había visto en el mercado vendiendo verduras y le dijo: ‘Hija mía, si me contestas con la verdad lo que te voy a preguntar, te prometo que te salvarás en la otra vida’ .Ella le exigió que le jurara que guardaría su promesa, y el rabino Akibah así lo hizo, pero solamente con sus labios, porque en su corazón invalidó el juramento. Entonces él dijo. ‘Dime, ¿qué clase de hijo es el tuyo?’ A lo que ella contestó: ’El día que contraje matrimonio estaba con la menstruación, y debido a esto mi esposo me dejó. Pero un espíritu maligno vino y durmió conmigo y de esta unión me nació mi hijo’. De este modo se probó que este joven no sólo era hijo ilegítimo sino que fue concebido durante la menstruación de su madre. Y cuando sus interrogadores escucharon esto manifestaron: ‘¡Grande en verdad fue el rabino Akibah cuando rectificó a los ancianos!’ Y ellos exclamaron: ¡Bendito sea el Señor Dios de Israel que reveló este secreto al rabino Akibah el hijo de José! No cabe ninguna duda de que los rabinos interpretan este pasaje como referido a Jesús y a su santísima Madre, la Virgen María, puesto que en otro libro donde se narran blasfemias parecidas lleva por título Toldath Jeschu-“Las Genealogías de Jesús”. Igualmente en Sanhedrin, 67ª, se narra otra historia más blasfema, si cabe: “…..Esto es lo que hicieron al hijo de Stada en Lud [hacerle confesar con un ardid] y lo colgaron en la víspera de la Parasceve. Porque ese hijo de Stada era el hijo de Pandira. Por cuanto el rabino Chasda nos dice que Pandira era el marido de Stada, su madre, y vivió durante la época de Paphus el hijo de Jehuda. Pero su madre era Stada, María de Magdala (una peluquera de señoras), quien, como se cuenta en Pumbadita, abandonó a su marido”. Aquí se llama a María, la Virgen, ‘Stada’, que significa en hebreo prostituta, porque de acuerdo a lo que dice el tratado ‘Pumbadita’ dejó a su marido y cometió adulterio. Se dice lo mismo tanto en el Talmud de Jerusalén, como en el Maimonides. No cabe dudar de que se refieren a la Madre de Jesús, pues según una nota marginal del Tratado de Chagigag, 4b, explica que esta historia de la peluquera de señoras, se refiere, en realidad, a la madre de Peloni,- ‘ese hombre’– uno de los nombres más usuales con el que se refieren a Jesús, como hemos visto más arriba.

Blasfema el Talmud contra la Virgen purísima

Insisten en sus blasfemias al hablar de los milagros de Jesús; así en el Tratado de Schbbath, fol. 194b, se lee. “¿Acaso el hijo de Stada –”Ben Stada: el hijo de la prostituta” – no practicó la magia egipcia…..? Ellos respondieron: ‘Él era un necio y nosotros no prestamos atención a lo que hacen los necios. El hijo de Stada, el hijo de Pandira, etc.” En el Lexicón, Jud., in verbo Jeschu, dice Buxtorf: “Existen pocas dudas sobre la identidad de este Ben Stada. Aunque los rabinos, en los agregados que han hecho al Talmud, traten de ocultar su malicia y digan que no es Jesucristo, su engaño salta a la vista, y son muchas cosas las que prueban que ellos escribieron e interpretaron todo esto sobre Él. En primer lugar [porque] lo llaman también el hijo de Pandira. En otros pasajes del Talmud lo llaman Jesús el Nazareno (4), donde se menciona en forma particular a Jesús el hijo de Pandira”. Hay muchas más pruebas contundentes que demuestran que se refieren con la expresión Ben Stada a Jesús, que por la índole de este escrito y por la necesaria brevedad no nos es posible exponer, creyendo que éstas sean suficientes.

Le acusan de mago e impuro. En el infame libro Toldoth Jeschu, donde se narra que Judas era un competidor de Jesús haciendo milagros, se blasfema de forma grosera contra Jesucristo, diciendo: “Y Jesús dijo: ¿no profetizaron mis antepasados, Isaías y David sobre mí?……Ahora asciendo a mi Padre y me sentaré a su diestra y vosotros lo veréis con vuestros propios ojos: Pero tú, Judas, nunca alcanzarás tal altura. Luego, Jesús, pronunció el grande nombre de Dios (IHVH) y continuó pronunciándolo hasta que sopló el viento lo elevó entre la tierra y el cielo. Judas también pronunció el nombre de Dios y él igualmente fue elevado por el viento. De esta manera flotaron los dos por los aires ante el asombro de los espectadores. Entonces Judas, pronunciando nuevamente el Nombre Divino, lo tomó a Jesús y lo empujó hacia la tierra. Pero Jesús trató de hacer lo mismo a Judas y así lucharon juntos. Y cuando Judas se dio cuenta de que no podía triunfar sobre las obras de Jesús le orino a Jesús, y de este modo, estando ambos impuros se precipitaron a la tierra; y hasta que no se lavasen no podían utilizar el nombre divino”. En otro pasaje del mismo libro le acusan de conjurador, porque habiendo aprendido las letras tetragrámaton (IHVH) – a pesar de haber puesto los judíos dos perros guardianes en el santuario con el fin de que, quien las leyera, asustado por el ladrido de los canes se olvidase de ellas-se hizo Jesús un corte en el muslo e introdujo el pergamino, donde las había escrito las letras, en la herida practicada, para que pudiera, más tarde, recordarlas; cicatrizándose la llaga enseguida.

Los exégetas saben que ‘salar demasiado la comida’ de uno significa destruir su paladar, es decir, se dice, bien de quien es de conducta corrupta deshonrándose a sí mismo o del que cae en idolatría o en herejía o la predica a los demás. Así pues, leemos en el Tratado del Sanhedrín (103ª) la exégesis de este verso del Salmo 90,“No te llegará la calamidad ni se te acercará la desgracia”, de la siguiente forma blasfema: “Que nunca tengas un hijo o un discípulo que por poner tanta sal a su comida destruya su paladar públicamente, como Jesús el Nazareno”.

La injuria contra Jesús, llamándole embaucador y corruptor, es frecuente; ejemplo: “Dijo Mar: Jesús embaucó, corrompió y destruyó a Israel” (Tratado del Sanhedrín 107b).

El odio a Dios es el mayor de los pecados y muchos pasajes en el Talmud son muy transparentes en expresar ese sentimiento propio de los demonios y condenados. Así en el Libro de Zohar, III. (282) leemos que Jesús murió y fue sepultado en aquel “montón de basura .donde arrojan los cuerpos muertos de los perros y los asnos, y dónde los hijos de Esaú (los cristianos) y los ismaelitas (los turcos), y también Jesús…incircuncisos e impuros como perros muertos, están sepultados”. Hay que saber, pues, que los judíos enseñan lo que sigue: “el que se aparta (a saber, que no cree ciegamente en las enseñanzas rabínicas), sufrirá las torturas del condenado, como está decretado en la ley Talmúdica de castigo en el Tratado de Repudiis, Gitt.c.5 (5) de esta forma: ‘El que desprecia las palabras de los hombres sabios será arrojado al montón de basura con los condenados’ ”. Temblor y temor siento sólo de exponer, aunque sea por noble causa, que ellos blasfemamente ofenden a Dios cuando narran que nuestro Dios y Señor, Jesucristo, Vida nuestra y cuyo Nombre sea por siempre bendito, sufrió ese castigo siendo arrojado a la Gehena.

Tratan a Jesús de un ídolo en muchos tratados; entre éstos destacan el libro de Maimonides que lleva el título Hilkoth Malekhim , en IX,4 o el Tratado de Aboda Zrah, en 21a Toseph.; aquél de estilo apologético y éste, más práctico, preocupado por Mammon, dice: “Está permitido hoy en día alquilar una casa a los gentiles porque ellos sólo traen a su ídolo [el viático] por un tiempo, cuando alguien está enfermo” Y en el mismo pasaje citado, un poco después: “Hoy han elevado incienso a su ídolo”.

Otras citas señalan a Jesús como hereje y a sus enseñanzas de falsedad e imposibles de cumplir. La Cruz es, ora Tsurat Haattalaui– “imagen e aquel que fue colgado”-, ora Elil“vanidad”-, ora Psila“ídolo esculpido”-, pero en cualquier lugar que se mencione es con el sentido de algo despreciable. Pero sean suficientes estas citas auténticas, para ultimar con el P. Julio Mienville que el judío ya no es Isaac, sino Ismael. No Jacob, sino Esaú. No Abel, sino Caín. Concluyamos, pues, para sellar la boca de los que tienen ávida la lengua y corto el entendimiento, diciendo por nuestra parte que, “tanto la bondad como la malicia son cualidades morales de los actos, ordenados o no según la Ley de Dios y la recta razón. Si la bondad no procede de la sangre o ésta no agrega mérito, la maldad tampoco procede de ella sino de las acciones y la mala voluntad del sujeto; claro está que si alguien reemplaza la Ley de Dios por las prescripciones del Talmud necesariamente odiará, y mucho, todo lo que no sea judío”. En fin, que no se vea pues ningún antisemitismo en decir la verdad. En el problema judaico, dice el citado presbítero, no es Sem contra Jafet quien lucha, sino Lucifer contra Jehová, el viejo Adán contra el nuevo Adán, la Serpiente contra la Virgen, Caín contra Abel, Ismael contra Isaac, Esaú contra Jacob, el Dragón contra Cristo, hasta que los judíos se conviertan a Jesús. El verdadero magisterio católico y la teología ya han hablado: Nada tiene que ver Cristo con Belial; lo contrario a esto viene de falsos profetas abducidos por el demonio.

¿Qué diremos, pues, cuando los que deben vigilar se han rendido al espíritu de los tiempos y proclaman con gestos y ‘magisterio’ que judíos y cristianos creemos en el mismo Dios? ¿No es, acaso, Dios, Jesucristo el Verbo de Dios Encarnado, en el cual ni creen los judíos y además, Le blasfeman? Porque si no creen en Cristo y además le injurian, no pueden creer en el mismo Dios que nosotros; el dios del Talmud no es el Dios Trino ¿o se ha convertido la Trinidad en un obstáculo que hay que silenciar o eliminar, para proclamar el dios iluminista, común a todas religiones: fundamento de la nueva religión universal que liderará el Anticristo? Es cierto que existe un único y verdadero Dios. El único Dios verdadero lo es de los astros, de los animales, de las plantas, de las estrellas.., de todos los hombres de cualquier condición, raza, sexo, creencia; de todo lo visible e invisible. Sólo en este sentido podemos decir que el único Dios verdadero lo es de todos; pero predicarlo en el sentido de que todos creemos en, a y por el mismo Dios es crasa apostasía. Porque sólo existe una única Revelación de ese Dios verdadero; es decir, que Él por su misericordia ha querido revelarnos Su rostro. Si Él no se hubiese revelado, el hombre, sin distinción de condición, caería en el error inevitablemente bajo las consecuencias del pecado original. Para evitar el yerro sólo pueden los hombres, caídos en la ignorancia al perder los dones preternaturales, acoger la única Revelación.

Por lo tanto, la cuestión, de vida o muerte eternas, es si lo que afirman del Dios único católicos, judíos, (y musulmanes) coincide con la Revelación, es decir, sobre lo que Él, Dios por su misma autoridad, nos ha dicho sobre sí mismo. Pues sólo se puede decir que creemos en,creemos a, creemos por el mismo Dios cuando creemos en su única Revelación.

Con esta sencilla exposición es más que suficiente para asegurar que los católicos, judíos (y musulmanes) no creemos en el mismo Dios. La razón es sencilla: Porque ni judíos (ni musulmanes) creen en la divina Revelación y por lo tanto, no creen en las mismas cosas que los católicos.

Abundemos un poco más: Existe una diferencia infinita entre la realidad divina, alcanzada en sí misma en su verdadera esencia, tal como la luz de la fe teologal nos la revela, luz y divina gracia en el alma, y las representaciones humanas de dios fruto de errados, unos más otros menos, entendimientos que proponen las falsas religiones. La diferencia es infinita porque estamos hablando de la gracia frente a la razón natural. Sólo un errado magisterio que hace desaparecer la frontera entre el orden sobrenatural y natural, entre lo Dios y lo contingente, entre lo infinito y lo finito, entre Creador y criatura, entre gracia y naturaleza, puede decir que cristianos judíos (y musulmanes) creemos al, en y por el mismo Dios. Eso es simple y llanamente, la predicación de la salvación universal para todos sin condiciones, que según las palabras del card. Wojtyla se daría “con independencia del hecho de que el hombre lo supiera o no lo supiera, lo aceptase o no”; la negación del dogma del pecado original y de la necesidad del bautismo; en definitiva, el mayor ataque desde dentro a las raíces del árbol, que es la Iglesia, en 2000 años de historia.

Pero si negamos esta diferencia, si solamente atenuamos esta divergencia, entonces no sólo apostatamos, sino que reducimos a una trivialidad la necesidad de una Revelación divina. Y peor aún, estaríamos diciendo [con los judíos] que si la justicia viene por medio de la ley, entonces Cristo, vida nuestra, murió en vano [Gal 2,21].

No obstante, pretenden sortear hoy esta enseñanza infalible, no negándola directamente, sino vaciándola de su verdadero y obvio sentido. Lo hacen con las argucias que ya denunció el Papa Pío XII en la Encíclica Humani generis; porque muchos actos y declaraciones en encuentros interreligiosos, libros y documentos supuestamente magisteriales, que escandalizarían a cualquier niño del catecismo del P. Ripalda, son propios de pastores abducidos por las novedades del pensamiento moderno y “por lo que a la teología se refiere, es intento de algunos atenuar lo más posible la significación de los dogmas y librar al dogma mismo de la terminología de tiempo atrás recibida por la Iglesia, así como de las nociones filosóficas vigentes entre los doctores católicos,….,. Ellos abrigan la esperanza de que despojado el dogma de los elementos que dicen ser extraños a la divina revelación podrá fructuosamente compararse con las ideas dogmáticas de los que están separados de la unidad de la Iglesia [o practican las falsas religiones: talmúdica, islámica, etc.] y que por este camino vengan paulatinamente a equilibrarse el dogma católico y las opiniones de los disidentes [y las falsas vehementes opiniones de las otras religiones que adoran a los ídolos]…”

Dios mediante, en la tercera parte veremos la persecución de la Sinagoga de Satanás a la Esposa Inmaculada de Cristo y cómo este acoso y cazería están fundamentados en las enseñanzas rabínicas del Talmud.

por Sofronio

(1). Preb. Julio Meinvielle (teológo); El Judío en el Misterio de la Historia. Ed. Theoría; Bs.As, 1975

(2) Esta edición en 12 volúmenes se encontraba en la Imperial Biblioteca de viena; de la cual han salido muchas copias

(3) Pranaitis, edic. fuente, pag 32

(4) Ibid. Talmud de Jerusalén, Abboda Zorah, cap. II ;en Schabattab, cap. XIV y en Beth Jacobh 127a

(5) Ibid. Libro Sinag. Judaica, cap. III pg. 75

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16 diciembre, 2013 |

El Talmud al desnudo (y III)

Bloody Pascua Pasque di sanguePascuas Sangrientas se refiere a las crucifixiones rituales de niños católicos y el consumo de su sangre por Judios Ashkenazy en las celebraciones de la Pascua. Estas ceremonias se llevaron a cabo según los informes, al menos hasta el siglo 15. Este polémico libro escrito por el Prof. Ariel Toaff (AT), un erudito judío italiano, levantó la indignación de los rabinos amigos de J. Pablo II y Benedicto XVI, tan pronto como se publicó en 2007

En la primera parte de esta trilogía vimos cómo los actuales judíos, según sus propios textos, se rigen por el Talmud y no por lo que nosotros conocemos como la Ley y los Profetas del Antiguo Testamento. En la segunda parte pudimos demostrar con sus propias máximas, contenidas en el Talmud y coleccionadas por I. B. Pranaitis y sin tener que acudir a fuentes cristianas, que ese libro, que se ha convertido en su única guía religiosa, está lleno de blasfemias contra Jesucristo, vida nuestra y su santísima Madre, nuestra abogada. Nos queda, pues, en esta tercera y última parte sobre el Talmud, desenmascararlo totalmente, manifestando que aquel odio que les llevó a cometer el deicidio matando al Autor de la Vida, Cristo Jesús, continua ejerciéndose ahora contra los seguidores del Mesías: los cristianos; incluso hasta la muerte de éstos, si la coyuntura les fuera propicia. Como en las otras partes del artículo hemos hecho, para evidenciar tal persecución de los judíos al Cuerpo Místico de Cristo, sólo acudiremos a lo que ellos mismos dicen en el que hoy es su máximo libro sagrado: El talmud. Haremos sí, una breve referencia histórica, para comparar sus máximas talmúdicas con el actuar de la Iglesia, tan diferente.

Tras un somero repaso histórico, podríamos preguntarnos ¿Qué habrá de común en estos martirios de infantes, escogidos de entre cientos de casos, muchos de ellos crímenes rituales?: San Guillermo de Inglaterra, niño de 12 años, afrentosamente martirizado en 1144; San Ricardo de París, asesinado el día de Pascua de 1179, Santo Dominguito de Val, crucificado en Zaragoza el año 1250; el Beato Enrique de Munich, que fue desangrado y herido con más de 60 golpes, el año 1345; el Beato Simón, martirizado en Trento el año 1475; el Padre Tomás de Calangiano, martirizado en Damasco, con su pequeño criado, aún en el año 1840; el niño crucificado S. Richard de Pontoise, Sebastián Porto da Buffoli (1)…y unas cuantas decenas más de fidedignos, por documentados, martirios de impúberes. Pues que todos estos mártires, en general niños, fueron víctimas del odio de los judíos talmúdicos a Cristo a lo largo de la historia y a sus seguidores, y que en el presente vuelven a ser víctimas de la jerarquía conciliar, que para formar contubernio con los que tienen por padre al diablo (Jn 8, 39 Y ss.) ha retirado a varios de estos mártires del santoral, mientras ecuménicamente reza con los que mataron a Cristo, y le siguen negando.

Se podrá contestar que esos extremismos son más propios del Medievo donde las costumbres eran más rudas, según la mitología popular y la tibieza del flojo entendimiento de los actuales cristianos. Pero en realidad toda la historia ha demostrado que la lucha teológica entre la Esposa de Cristo y la Sinagoga es permanente y durará hasta la Parusía. Alguno objetará que esos martirios, si bien fueron protagonizados por judíos, de ninguna manera puede decirse que tales intenciones exterminadoras estén consignadas en los textos donde éstos se inspiran. Contra esto y bien al contrario, queremos demostrar, citando sólo su Talmud y sin usar de nuestros los millares de documentos cristianos, que son precisamente sus escritos contenidos en la Mischnat, Gemarah y sus Tosephot los que incitan a la perenne persecución de los cristianos.

De cómo nombran los judíos a los cristianos (2)

Porque vamos a citar los propios documentos talmúdicos, será necesario conocer los distintos nombres que los judíos dan a los cristianos, dada la necesidad que tuvieron de usar eufemismos, generalizaciones o espacios en blanco para evitar las condenas, cuando deseaban referirse con ofensas a Cristo, a la Virgen María o los cristianos. Silencios, en fin, que eran llenados por la enseñanza transmitida oralmente por los rabinos a los estudiantes, como quedó confirmado en su conciliábulo de Polonia, de forma que los pupilos tuvieran claridad sobre quién se referían. Para no hacer el artículo, ya extenso en sí, mucho más largo, he aquí un sucinto cuadro de los nombres que los judíos usan para nombrar a los seguidores de Cristo:

NOMBRES

SIGNIFICADO

TRATADO TALMÚDICO

Aboda Zarah Extraño, culto, idolatras Schabbath, otros
Akum Adoradores de estrellas y planeta Schulchan Aruth, otros
Obdhe Elilim Servidores de ídolos Orach Chaiim, 215,5
Minim Herejes Schabbath, 116ª;otros
Ejemplo: “El rabino Meir denomina a los libros del Minin: Aven Gilaion (volúmenes inicuos) porque ellos los llaman Evangelios”
Edom Edomitas.De religión cambiante Kad Hakkemach, 20ª
Goi No judío o idólatra Choschen Hammischpat.En casi todos los tratados
Nokhrim Desconocidos, extranjeros Casi todos los tratados
Amme Haarets Pueblos de la tierra, idólatras Obhde Aboda Zarah
Basar vedam Hombres carnales. Synag. Jud. Cap. XII
Apikorosim Epícureos, amantes de placeres Casi todos los tratados
Kuthim Samaritanos Choschen Ham, ed Ven.
Ejemplo: En su libro ‘Idolatría’, Maimonides da el nombre de idólatras indiscriminadamente a los siguientes: Goim, Akum, Obhde Kokhabhim, Obhde Elilim, ect.

De lo que enseña el Talmud sobre los cristianos

No nos resultarán extrañas sus calumnias, luego de saber lo que piensan de Cristo los judíos y el desprecio que sienten por su Santo Nombre. Ninguna abominación ahorran sus escritos y los susurros de sus bocas para describir a los seguidores del Hijo de Dios. Un resumen de sus abundantes sentencias podría ser el siguiente. Dicen que somos idólatras, la peor clase de gente, mucho peores que los turcos, criminales, fornicadores, animales impuros, mugrientos indignos de llamarnos hombres, bestias con forma humana, dignos del nombre de bestias, vacas, asnos, cerdos, perros, peor que los perros, de origen diabólico, con almas que provienen del demonio y que vuelven al infierno después de la muerte y que aún el cuerpo de un cristiano muerto en nada se diferencia de un animal. Citemos sólo cinco textos, entre otros muchos del Talmud, que dan fe, por escrito, del odio de los judíos a los cristianos.

LOS CRISTIANOS PEORES QUE LOS MUSULMANES:” Lo mismo se permite (usar el vino) en el caso de todos los gentiles que no sean idólatras, como los turcos (Ismaelitas). A un judía, sin embrago, no le está permitido beber el vino de ellos, aunque lo puede utilizar para su propia conveniencia. Todos los rabinos más conocidos están de acuerdo en esto. Pero como los cristianos son idólatras, ni siquiera para su propia conveniencia les está permitido utilizar su vino” (3).

LOS CRISTIANOS SIGUEN LOS MÁS BAJOS INSTINTOS: En el Aboda Zorah (15b,22a y 22b) luego de mandar que no se deje a los Goim con los animales en el granero porque sus mujeres son hiper-sexuales ( la edic. norteamericana dice over seded) porque se sospecha que pueden tener relaciones con ellos, relata: ”…porque cuando los hombres paganos concurren a las casas de sus vecinos para cometer adulterio con las esposas de sus vecinos, al no encontrarlas en sus hogares, fornican, en cambio, con la oveja que está en el granero. Y algunas veces aun cuando las esposas de sus vecinos se encuentran en sus hogares, ellos prefieren fornicar con los animales, porque ellos aman más a la oveja de los israelitas que a sus propias mujeres”.

LOS CRISTIANOS IMPUROS: “Cuando las mujeres judías salen del baño deben tener cuidado de encontrarse con una amiga primero y no con algo impuro o con un cristiano. Si fuese así, si una mujer desea permanecer pura, debe regresar y bañarse nuevamente” (4).

LOS CRISTIANOS SON ANIMALES: Respecto al múltiple uso de ‘cerdo salvaje’ en el Zohar, en el Kas Hakkemach y en otros para referirse principalmente a los cristianos, queda demostrado en Buxtor (lex) que dice: “Por cerdo salvaje el autor se refiere a los cristianos que comen carne de cerdo y que, como los cerdos, han destruido la viña de Israel y la ciudad de Jerusalén, y son los que creen en el Cristo suspendido”.

LOS CRISTIANOS DESPUÉS DE MUERTOS BAJAN AL INFIERNO: “todos los incircuncisos descienden al infierno”; El impío Sammael (el demonio que tomó la forma de la serpiente), el príncipe de Roma (el papa) (5).

De lo que enseña el Talmud sobre el culto cristiano

Puesto que para los judíos talmúdicos los cristianos son idólatras, todo sus ritos y cultos también lo son. En el Talmud los sacerdotes católicos son denominados sacerdotes de Baal, adivinos y rasurados (si son monjes); a las iglesias cristianas las llaman casas de vanidad y necedad –Beth Tiflah, -que sin embargo Buxtorf dice que habría que traducirla mejor como burdel o prostíbulo- o de adolatría (Beth Aboda Zarah) o una casa de risa malvada (Beth Hatturaph Schel Letsim). Los libros cristianos son descritos como libros de la Casa de Perdición. Las oraciones cristianas se nombran no como Tifllah, sino como Tiflah, insertan un Iod cambiando el punto, por lo que al leerlas se lee pecado, necedad. A la festividad cristiana del Domingo la llaman día de destrucción, infortunio o calamidad (Iom Ed). Dos ejemplos creemos que serán suficientes para probarlo:

SOBRE LOS CÁLICES: “A un judío que compra cálices de los Goi, que han sido rotos y arrojados, no está permitido vendérselos nuevamente a ellos, porque el sacerdote de ellos, de Baal, los volverá a utilizar para el culto del ídolo” (se lee en el Hilkoth Aboda Zarah, 10 b).

SOBRE LOS SANTOS EVANGELIOS: “El rabino Meir los llama libros heréticos, Aaven Gilaion, volúmenes de la iniquidad, porque ellos los llaman Evangelios” (esto se lee en Schabbath 116a Toseph)

Preceptos del Talmud contra los cristianos

Santo Dominguito de Val, crucificado en Zaragoza el año 1250, víctima de los judíos talmudicos

Terminamos con una parte amarga, por lo que pensamos requiere de un preámbulo que vamos a escribir resumiendo lo que el erudito D. Marcelino Menéndez Pelayo nos ilustra en su Historia de los Heterodoxos Españoles ( I,III, Epílogo) respecto al comportamiento que las más altas instancias de la Iglesia tuvieron frente a los judíos en España, que condenó todo exceso cometido sobre ellos e impulsó a tiempo y a destiempo la predicación de la fe para la conversión de los judíos – predicación de la Iglesia absolutamente contraria al abandono que de esta obligación hicieron Juan Pablo II, Benedicto XVI y ahora Francisco– sin imponerles por la fuerza al bautismo. Preferimos este recorrido por nuestras crónicas, porque en nuestro suelo patrio se escenificó, más que en otras tierras, la lucha entre La Iglesia y la Sinagoga, entre Abel y Caín.

La necesidad de este preámbulo viene determinada porque vamos a describir –no nosotros, sino sus propios textos talmúdicos- la violencia que el Talmud prescribe contra los cristianos, de tal forma que podamos comparar la intimidación a la violencia de sus prescripciones escritas, no con nuestros inmaculados textos pletóricos de Verdad y Caridad, sino con la práctica histórica de caridad de papas y santos predicadores, aún en mitad de un terrible conflicto. Por otra parte, resulta también necesario para tratar de convencer a los incautos y atolondrados católicos, que hoy son mayoría, de que es imposible la coyunda entre los deicidas judíos y los seguidores de Cristo, excepto que aquéllos se conviertan al Verbo Encarnado, por cuya razón sí pasarían a constituirse, sólo entonces, en verdadero hermanos.

De lo visto hasta ahora se desprende que, de acuerdo a las enseñanzas del Talmud, todo judío que se precie debe cumplir con los preceptos que le fueron dados por los rabinos respecto a los idólatras, consideración ésta que tenemos, para ellos, los cristianos. Por lo tanto, el Talmud les exige evitar a los seguidores de Cristo y hacer todo lo que puedan para exterminarlos, como veremos más abajo.

Comencemos, v. g., por nuestra profunda herida sufrida como Nación, cuando apenas habíamos logrado la unidad católica y la paz, unos cincuenta años atrás con Recaredo. Ya entonces lo judíos conspiraron contra el Estado y en tiempos de Égica, traicionando así la confianza que los Concilios XII y XIII de Toledo les habían otorgado, habiéndoles concedido inusitados privilegios a los verdaderos conversos, haciéndoles nobles y hasta exentos de capitación. Más como aquella suave política con ellos resultó en vano y el peligro era inminente, no le restó otra opción al Rey que endurecerla. Cuando Witiza, más tarde, se convirtió en protector de los judíos, éstos, lejos de agradecérselo, “cobraron fuerzas con su descuido e imprudentes mercedes para traer y facilitar, en tiempos de D. Rodrigo, la conquista musulmana, abriendo a los invasores las puertas de las principales ciudades, que luego quedaban bajo la custodia de los hebreos: Toledo, Córdoba, Híspalis, Iliberis”.

Pero ya había dado la Iglesia, tiempo antes, benignas muestras de protección a los judíos; por ejemplo, cuando tras la atropellada conducta de Sisebuto contra éstos, fue el Concilio Toledano IV (633), presidido por San Isidoro, quien dictaminó que se les predicase para que acogiendo el bautismo pudieran ser salvos, pero prohibiendo que a nadie se hiciese creer y bautizar a la fuerza.

Cuando las hordas de fanáticos almohades venidos de África puso a los judíos ante el dilema de abrazar el islamismo o la muerte, Alfonso VII los protege y se refugian en Castilla, trayendo a Toledo las academias de Sevilla, Córdoba y Lucena, siguiéndose para ellos una edad de tolerancia, apenas interrumpida por algún atropello, como los de Ultra (1212), del cual tuvieron que ser defendidos los hebreos, no por turcos, sino por los caballeros cristianos que lucharon contra aquella miserable turba que deseaba matarlos.

Era vox populi, sin embargo, la acusación a los judíos no sólo de proselitismo entre sus esclavos, casi todos cristianos, a los que obligaban a someterse a la ley talmúdica a la fuerza, sino también de otros crímenes y profanaciones inauditas: “ Oyemos decir, escribe el legislador, que en algunos lugares los judíos ficieron et facen el día de Viernes Sancto remembranza de la pasión de Nuestro Señor Jesu Christo, furtando los niños et poniéndolos en la cruz, e faciendo imágenes de cera, et crucificándolas, cuando los niños non pueden aver”. “Gonzalo de Berceo, en los Milagros de Nuestra Señora, y el mismo D. Alonso en las Cántigas, habían consignado una tradición toledana muy semejante”.(6)

En el siglo XIV, la usura endémica, el arrendamiento de las rentas reales que ejercían, el ejercicio del comercio y de las artes mecánicas practicados de modo que habían esquilmado a muchísimos con malas artes, el cobro de tributos y alcabalas que concentraban cada vez más en sus manos, habían dado gran prosperidad a los hebreos; pero ésto excitaba las quejas, más o menos de noble origen, de los cristianos; aunque también codicias del bien ajeno de la peor especie de individuos. El conflicto estaba servido y a nadie asombrarán los durísimos edictos y las matanzas que comenzaron en Aragón y Navarra, en los cuales es de destacar los 30.000 pastores que hicieron una razzia espantosa en el Mediodía de Francia y en las comarcas fronterizas españolas contra los judíos. La Iglesia, siendo papa Celestino V, aplicó la Ley de la Caridad y excomulgó a los inicuos pastores del Pirineo , mientras que el fiel hijo de la Iglesia en aquel menester, D. Alfonso XI, acabó con los criminales pastores, aunque no lograra que lo siguieran, luego, los navarros, quienes emularon a aquellos miserables. No fue de la misma prudencia D. Pedro El Cruel, en quien su entusiasmo cristiano no era ni su primera ni mejor cualidad.

Más que a ninguno, aborrecía el pueblo a los cristianos conversos del judaísmo, rigurosos seguidores del Talmud y de sus execrables prescripciones contra los cristianos; atraían aún más sus iras por sus crímenes, como “el asesinado Niño de la Guardia, que hoy es moda negar, pero que fue judicialmente comprobado (7), y que no carecía de precedentes históricos” -pues bastantes documentados se encuentran otros sacrilegios de sangre impúber-. “Los conversos Juan Franco, Benito García, Hernando de Rivera, Alonso Franco, etc., furiosos por haber presenciado en Toledo un acto de fe en 21 de mayo de 1499, se apoderaron, en represalias, de aquella inocente criatura cristiana llamada en el siglo Juan de Pasamontes y ejecutaron en él horribles tormentos, hasta crucificarle, parodiando en todo la Pasión de Cristo. Descubierta semejante atrocidad y preso Benito García, que delató a los restantes, fueron condenados a las llamas los hermanos Francos y sus ayudadores, humanas fieras. La historia del Santo Niño, objeto muy luego de veneración religiosa, dio asunto en el siglo XVI a la elegante pluma del P. Yespes y a los cantos latinos de Jerónimo Ramírez”, cuya traducción traemos:

“Canto los azotes, el cruel asesinato y las renovadas llagas de Cristo, y el crimen execrable de aquella nación aborrecible, la cual derramando las indómitas iras de su feroz corazón, obligó a un inocente niño a llevar en sus brazos hasta lo más alto de un escarpado monte una carga mayor que su pequeño cuerpo, y a ofrecer a la cruz sus brazos estirados(8).

Más nunca se desentendió la Iglesia de su obligación de predicar el Evangelio y Salvación en, por y con Cristo, a los judíos, a pasar de las orientaciones talmúdicas al odio de los cristianos, que con su estudio y lectura imbuían las mentes judías, la de los pocos conversos a ellos y la de los falsos conversos al cristianismo, ora por ‘fuerza‘, ora por interesados. Es fácil adivinar que los convertidos por interés, muchos de entre ellos judaizaban en secreto, y “otros eran gentes sin Dios ni ley: malos judíos antes y pésimos cristianos después”, nos dice Menéndez Pelayo. No faltaron en la Iglesia, tampoco, los grandes varones, como San Vicente Ferrer, “escudo y defensa de los infieles hebreos valencianos, con cuya predicación muchos judíos se tornaron sinceros y fervorosos creyentes cristianos”. “Cada vez era más necesario acelerar la conversión de los hebreos, para la salud de sus almas, para detener el brazo iracundo de turbas esquilmadas por la usura y para atajar el sacrilegio de la conversiones simuladas, consecuencia fatal de aquel pecado de sangre”

Papas y también antipapas, en medio de aquel castigo conocido con el nombre de Cisma de Occidente, no cejaron ni un momento de cumplir con su deber de la predicación de Cristo a los judíos. Vemos, por ejemplo, cómo D. Pedro de Luna (Benedicto XIII) promueve el Congreso Teológico de Tortosa “donde el converso al cristianismo, Jerónimo de Santa Fe (Jehosuah Ha-Lorqui) sostuvo en enero de 1413, contra 14 rabinos aragoneses, el cumplimiento de las profecías mesiánicas en Cristo Jesús. Todos los doctores hebreos, menos Joseph-Albo y Rabí Ferrer, se dieron por convencidos y abjuraron de su error (el judaísmo). Esta ruidosísima conversión fue seguida de otras muchas de rabinos en toda la corona aragonesa”. Valga esto, para desvanecer los impíos prejuicios que los pusilánimes cristianos segundovaticanistas sostienen con respecto a los católicos del medievo, y para hacer enrojecer de vergüenza a Francisco y sus palmeros, que no cumplen con la misión a la que Cristo nos ha convocado en todo tiempo.

Como nos narra Menéndez Pelayo: “La sociedad española cristiana acogía con los brazos abiertos a los neófitos, creyendo siempre en la firmeza de su conversión; así llegaron [los judíos] a las más altas dignidades en la Iglesia y el Estado, como en Castilla los Santa María, en Aragón los Santa fe, los Santángel, los La Caballería, etc.”

Más no fueron todos convertidos de corazón a Cristo, sino que muchísimos otros siguieron conspirando contra la Iglesia y la seguridad del Estado ¿Qué hacer, pues, en un conflicto religioso con tales enemigos domésticos? El instinto de propia conservación se sobrepuso a todo y para salvar a cualquier precio la unidad religiosa y social, para disipar aquella dolorosa incertidumbre, en que no podía distinguirse al fiel del infiel, ni al traidor del amigo, surgió en todos los espíritus el pensamiento de la inquisición. El Consejo de la Suprema, tendría por objeto, en sus inicios, descabezar a los cristianos que judaizaban rigiéndose por el blasfemo Talmud, que exigía el exterminio de los cristianos, como inmediatamente veremos. A pesar de la protección de la Iglesia a los hebreos contra las atrocidades que las turbas desmandadas cometían contra ellos, a pesar de ofrecerles el manjar del Evangelio por boca de sus más destacados y caritativos santos, fue necesario protegerse del veneno que emponzoñaba su alma, nutridas del implacable odio que fluía de los textos talmúdicos. Si querer ser exhaustivos, leamos algunas de sus sentencias rabínicas

Preceptos del Talmud sobre el exterminio de los cristianos

“A un judío se le ordena dañar a los cristianos (Goim) dondequiera que se pueda, tanto indirectamente no prestándoles ayuda en ninguna forma, y también directamente haciendo naufragar sus negocios y proyectos”. Se conmina a los judíos a no hacerle bien a los cristianos (Zohar-1,25b-), se les prohíbe venderles sus granjas, y se les dice que es lícito robar a los cristianos:

EL LEGÍTIMO ROBO A LOS CRISTIANOS: “La vida de un Goi y todos sus poderes físicos pertenecen a un judío” (9)

“Todas las cosas pertenecientes a los Goim son como el desierto; la primera persona que llega y se las lleva puede reclamarlas como suyas” (10)

“Si envías un mensajero a recolectar dinero de un Akum y el Akum le paga demás, el mensajero se puede guardar la diferencia. Pero si el mensajero no se da cuenta, entonces tú te lo puedes guardar

AL CRISTIANO SE LE PUEDE DEFRAUDAR: “Está permitido defraudar a un Goi” (11)

AL JUDÍO SE LE PERMITE USAR LA USURA CON EL CRISTIANO: “Está permitido prestar dinero a un Akum con usura. (12)

EL JUDÍO PUEDE MENTIR PARA CONDENAR A UN CRISTIANO: “El nombre de Dios no es profanado cuando el Goi no sabe que el judío ha mentido (13)

A UN CRISTIANO EN PELIGRO DE MUERTE NO SE LE DEBE AYUDAR: “ A los Akum, ..no se les debe salvar del peligro de muerte. Por ejemplo si ves a alguno de ellos caer dentro del mar, no lo saques fuera a menos que te prometa darte dinero (14) y Maimonides, en Kilkthoth Akum (X,1) dice: “ No tengas piedad con ellos…Por lo tanto, si ves a un Akum en dificultad o ahogándose, no acudas en su ayuda. Y si está en peligro de muerte no lo salves de la muerte”.

A LOS CRISTIANOS SE LES DEBE MATAR: “A los herejes (Goim), traidores y apóstatas se les debe arrojar dentro de un pozo y no deben ser rescatados” Y hasta un cristiano merece la muerte si lo encuentra estudiando ley de Israel “Un Goi que escrudiña dentro de la ley es culpable de muerte”(15)

“Los pueblos de la Tierra son idólatras, y de ellos se ha escrito: que sean borrados de la faz de la tierra. Destruid el recuerdo de los amalakitas. Ellos están todavía con nosotros en este Cuarto Cautiverio, a saber, Los Príncipes –de Roma(los papas)-..que son realmente amalakitas” (Zohar 1, 25a)

LOS JUDÍOS BAUTIZADOS DEBEN SER CONDENADOS A MUERTE: En Hillkhoth Akum (X,2) se dice: “ Estas cosas (supra) están dirigidas a los idólatras (cristianos gentiles). Pero también a los israelitas que dejan su religión y se convierten en epicúreos (cristianos), deben ser muertos y debemos perseguirlos hasta el final. Porque ellos aconsejan a Israel y apartan a la gente de Dios”. “Se les debe matar a los renegados que se entregan a los placeres de los Akum y que se contaminan con ellos mediante el culto a las estrellas y los planetas como hacen ellos(16).

Que el mandato del Talmud de matar a los cristianos es cierto, se demuestra fácilmente, porque se manda aniquilar a los que niegan la Torah, y entre estos negadores se encuentran los cristianos, en tercer lugar, según la lista que da el rabino Maimonides diciendo: “Aquellos que dicen que Dios cambió la Ley por otra Nueva Ley, y que la Torah no tiene ya ningún valor, aunque no nieguen que fue dado por Dios, como creen los cristianos y los turcos. Todos éstos niegan la Ley de la Torah”(17). Por eso se aplica a los cristianos la sentencia que se lee en Choschem Ham (425,5) : “a aquellos que niegan la Torah…la ley ordena que se debe matar a todos esos; y los que tienen el poder de la vida y la muerte deben hacerlos matar; y si esto no se puede hacer, deben ser conducidos a la muerte mediante métodos engañosos”.

SE DEBE MATAR A TODOS LOS CRISTIANOS, INCLUYENDO A LOS MEJORES, ES DECIR, A LOS QUE SON PRO-JUDÍOS O ESTÉN EN PAZ CON ELLOS: “Se los debe matar aún a los mejores-los que son pro judíos y se mantienen en paz con ellos-.(18). En tiempos de guerra se debe matar a los Akum, porque está escrito: los buenos entre los Akum, (los cristianos pro judíos o que no guerrean contra ellos) merecen que se los mate, etc. (19)

EL JUDÍO QUE MATA A UN CRISTIANO OFRECE UN SACRIFICIO GRATO A DIOS: “Quita la vida de un Kliphoth y mátalo, y le complacerás a Dios de la misma manera que uno que le ofrece incienso a Él” (20).

Tras esta lectura, culminemos con una versión, algo libre, de las palabras del Pbro. Julio Meinvielle: ¿Será necesario advertir a los necios, que esta trilogía, no está destinada a alentar la acción pro semita ni la antisemita? Ambos términos tienden a sesgar interesadamente un problema mucho más hondo y universal, de carácter teológico. En esta cuestión no es Sem contra Jafet quien lucha, sino Lucifer contra Jehová, el viejo Adán contra el Nuevo Adán, la serpiente contra la Virgen María, Caín contra Abel, Ismael contra Isaac, Esaú contra Jacob, el Dragón contra Cristo.

Hace ya muchos años, 1936, ya escribía el Pbro Meinvielle algo que él ya veía con claridad, pero que a nosotros nos parece profético “porque la dominación de este pueblo [el judío], aquí y en todas partes, va cada día siendo más efectiva. Porque los judíos dominan a nuestros gobiernos como los acreedores a sus deudores. Y esta dominación se hace sentir en la política internacional de los pueblos, en la política interna de los partidos, en la orientación económica de los países; esta dominación se hace sentir en los ministerios de Instrucción Pública, en los planes de enseñanza, en la formación de los maestros, en la mentalidad de los universitarios; el dominio judío se ejerce sobre la banca y sobre los consorcios financieros, y todo el complicado mecanismo del oro, de las divisas, de los pagos, se desenvuelve irremediablemente bajo este poderoso dominio; los judíos dominan las agencias de información mundial, los rotativos, las revistas, los folletos, de suerte que la masa de gente va forjando su mentalidad de acuerdo a moldes judaicos; los judíos dominan en el amplio sector de las diversiones, y así ellos imponen las modas, controlan los lupanares, monopolizan el cine y las estaciones de radio, de modo que las costumbres de los cristianos se van modelando de acuerdo a sus imposiciones” .

Añadamos a estas palabras, solamente, que esta dominación de los judíos se hace también sentir desde hace tiempo en la misma Roma, porque escuchamos de la boca de los últimos papas dichos, o contemplamos actos judaizantes, merecedores de la más radical reprensión, pues nadie como éstos contemporáneos se rindió nunca,tanto bajo el poder talmúdico de Ismael y Esaú.

Terminemos en comunión con San Esteban, primer mártir de Cristo a manos de los fariseos, con los corazones encendidos por la caridad de la Iglesia fiel, que desea, no la muerte de los impíos. sino la salvación eterna de ellos por su conversión a Jesucristo, con aquella oración que cada Viernes Santo rezaba la Iglesia por los judíos, hasta que fue suprimida tras el Concilio vaticano II, pero que el que firma sigue rezando hoy en comunión con los confesores y mártires:

Oremos también por los pérfidos judíos para que Dios Nuestro Señor quite el velo de sus corazones, a fin de que reconozcan con nosotros a Jesucristo, Nuestro señor.

Omnipotente y sempiterno Dios, que no excluyes de tu misericordia ni aún a los pérfifos judíos: oye los ruegos que te dirigimos por la ceguedad de aquel pueblo, para que reconociendo la luz de Tu verdad, que es Jesucristo, salgan de sus tinieblas. Por el mismo Dios y Señor Nuestro

Ea, pues, estimado amigo, que los judíos no son nuestros hermanos mayores, ni adoran al mismo Dios, porque no creen a su Unigénito Hijo Jesucristo , Señor y Dios nuestro , a quien mataron entonces, resucitando por Su poder; y desde aquél instante no cesan de hacerlo con su Cuerpo Místico, siendo los primeros en caer bajo su odio deicida Esteban y el Apóstol Santiago, hasta que se conviertan a Jesucristo y entren en su única Iglesia. Conserva la Fe que te quieren robar los falsos pastores que predican Nostra Aetate, cegados de modernismo; ciegos guiando a ciegos.

(1) El Judío en el Misterio de la Historia, Pbro. Julio Meinvielle (Teólogo), Ediciones Theoría, Buenos Aires, 1975.

(2) El talmud desenmascarado. Rev,. P. Pranaitis.

(3) Maimónides en Hilkhoth Maakhaloth. Rvdo. P.Pranaitis; El Talmud al Desnudo).

(4) Iore Dea (198,48) Hagah.

(5) Rosch Hachanach, 17ª

(6) Historia de los Heterodoxos Españoles. Ménendez Pelayo. Homo legens 2007; Vol I pag.609

(7) El Proceso original se conserva en el Archivo de Alcalá de Henares. Una traslación de la sentencia original puede leerse en el Tomo II de los Opúsculos, de Carbonell; según las notas de la obra citada de Menéndez Pelayo.

(8) Historia de los Heterodoxos Españoles, Tomo I, pag. 613, nota.

(9) ARohl. Die Polem, p. 20; citado en El talmud desenmascarado. Rev,. P. Pranaitis.

(10) Baba Bathra (54b). El talmud desenmascarado. Rev,. P. Pranaitis.

(11) Babba Kama (113B); Ibid

(12) Iore Dea (159,1) Ibid

(13) Babba Kama (113a). Ibid

(14) Iore Dea (158,1).Ibid.

(15) Aboda Zorab (26,b). Ibid

(16) Iore Dea (158,2 Hagah). Ibid.

(17) Hilkhoth Teschubhah (III, 8). Ibid.

(18) Aboda Zarah (26b, Tosephoth). Ib.

(19) Schulchan Arukh, según las palabras de Iore Dea (158,1). Ibid.

(20) Sepher Or Israel (177b). ibid.

(21) El judío en el Misterio de la Historia; Pbro. Meinvielle; Ediciones Theoría, Buenos Aires, 1975.

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