Políticos y religiones

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miércoles, 29 de enero de 2014

Políticos y religiones

 
Bakunin y la religión
Marx y la religión
 
Fascismos y religión
 

Bakunin y la religión

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                El hilo conductor de fondo en Bakunin es la liberación de toda opresión: la revolución es un proceso de liberación del Estado, de la religión y de la explotación. El resultado sería una utopía de fin de la historia donde la humanidad conseguiría la felicidad. Aquí haremos referencia solo a la liberación de la religión.
                Los hombres, al principio, adoptaron la religión por miedo y por necesidad de protección frente a las poderosas fuerzas que los rodeaban, pero después Dios y la religión se convirtieron en manos de los poderosos en una forma de esclavitud y de negación.
                En el contexto de la filosofía marxista, se llama inversión a la teoría de Feuerbach y Marx que consiste en poner lo material en vez de lo ideal como la realidad. Hegel había dicho que la auténtica realidad era el espíritu. Feuerbach y Marx le dan la vuelta y piensan que la auténtica realidad es la materia. La “inversión” materialista de Feuerbach y Marx se repite en Bakunin. El hombre –ente material y concreto– pone en Dios –ente ideal y abstracto– toda la realidad, lo que significa que se la quita a sí mismo y a la tierra para depositarla en un mundo vacío. Dios es una mera proyección antropológica de la fantasía religiosa humana:
 
“Dios, instalado como el ser supremo, es simplemente una abstracción absoluta, carente de toda realidad, contenido y determinación, y que está desnudo y nulo como la propia nada. Como tal, se llena y enriquece con todas las realidades del mundo existente, apareciendo ante la fantasía religiosa como su Señor y su Maestro. De aquí se deduce que Dios es el saqueador absoluto y que, siendo el antropomorfismo la esencia misma de toda religión, el Cielo –la morada de los dioses inmortales– no es sino un espejo deformado que devuelve al creyente su propia imagen en una forma invertida e hinchada” Bakunin Escritos de filosofía política, Volumen 1, Alianza, 127
“La acción de la religión no solo consiste en llevarse de la tierra sus riquezas y sus poderes naturales, o las facultades y virtudes mundanas según van siendo descubiertas en el desarrollo histórico, para transferírselas al Cielo y transmutarlas en tantos seres o atributos divinos. Al efectuar esa transformación, la religión cambia radicalmente la naturaleza de tales poderes y cualidades, y los falsifica y corrompe, dándoles una dirección diametralmente opuesta a su tendencia originaria” Bakunin Escritos de filosofía política, Volumen 1, Alianza, 127
 
                Las consecuencias de la inversión son al menos las siguientes.
                Primera: menosprecio de la humanidad. El sistema predominante quita la realidad, verdad, bondad, belleza… de nuestro mundo para ponerlas en otro –cielo, kosmos noetos, nirvana….–.  Lo mejor que tenemos lo ponemos en otro mundo inalcanzable y dejamos aquí solo la miseria. Esta forma de ensalzar un ultramundo al mismo tiempo que denigramos nuestro mundo es una degradación de la humanidad.
 
“Entonces el respeto al Cielo se convierte en desprecio hacia la tierra, y la adoración de la divinidad se convierte en menosprecio de la humanidad. El amor humano, la inmensa solidaridad natural que vincula a todos los individuos y pueblos, y que pronto o tarde los unirá a todos haciendo dependiente la felicidad y la libertad de cada uno de la libertad y la felicidad de todos los demás en una comuna fraternal por encima de todas las diferencias de raza y color” Bakunin Escritos de filosofía política, Volumen 1, Alianza, 127
“El cristianismo es precisamente la religión par excelence, porque exhibe y manifiesta la naturaleza y la esencia misma de toda religión: el empobrecimiento sistemático y absoluto, la esclavitud y la degradación de la humanidad en beneficio de la divinidad. Esto constituye el principio supremo, no solo de toda religión, sino de toda metafísica, como también de las escuelas deístas y panteístas. Al ser Dios todo, el mundo real y el hombre son nada. Al ser Dios la verdad, la justicia y la vida infinita, el hombre es falsedad, iniquidad y muerte. Siendo Dios el señor, el hombre es el esclavo” Bakunin Escritos de filosofía política, Volumen 1, Alianza, 129
 
                Segunda: alejamiento de la naturaleza. Lo único que hay según Bakunin es materia y naturaleza. Si las leyes son divinas, no pueden ser naturales. Bajo la ley divina habría leyes teologicas, no leyes naturales. Si Dios existe, la naturaleza no existe. La única realidad es la materia y la ley natural, con lo cual las grandes propiedades del hombre –inteligencia, voluntad, creatividad…– han de ser pensadas desde la naturaleza.
 
“La hipótesis teológica de una legislación divina conduce a un manifiesto absurdo y a la negación no solo de cualquier orden, sino de la propia naturaleza” Bakunin Escritos de filosofía política, Volumen 1, Alianza, 40
 
                Tercera: eliminación de la razón y de la libertad. La ley divina no es una ley racional, sino una mística irracional de deseos de salvación, de protección y de felicidad. La existencia de Dios lleva directamente a la negación de la razón. Pero lo que más interesa a Bakunin es la esclavitud que supone las leyes teológicas y los mandamientos. Si el hombre es realmente libre, no tiene sentido la presión religiosa. Los ultramundos han sido construidos para esclavizar. Esta es una idea muy en boga durante todo el siglo XIX que se encuentra también en Feuerbach, Marx y Nietzsche.
 
“La existencia de Dios implica una abdicación de la razón y la justicia humana; es la negación de la libertad humana, y acaba necesariamente en la esclavitud teórica y práctica” Bakunin Escritos de filosofía política, Volumen 1, Alianza,130
“Dios existe; luego el hombre es un esclavo. El hombre es inteligente, justo, libre; luego Dios no existe” BakuninEscritos de filosofía política, Volumen 1, Alianza, 130
 
                La tarea a realizar frente a esta esclavitud es la revolución. “Inversión” significa para Bakunin materialismo y “revolución” significa liberación. El materialismo rechaza la esclavitud del hombre en seres ideales. Cree por el contrario que el triunfo de la humanidad solo puede llevarse a cabo mediante la libertad.
 

Marx y la religión

Marx
 
                Alienación en sentido filosófico significa estar limitado por lo otro y tener algo de sí mismo puesto en otro.  El término “alienación” se consolida en las ideas ilustradas de pacto social o contrato social. Según estas ideas los individuos, en virtud de un pacto, delegan el ejercicio del poder en otro. Y otro en latín es alius, de donde viene alienación. En Hegel alienación era objetivación de la idea absoluta que, después de recorrer toda una serie de enajenaciones -naturaleza, historia, arte, religión-, se recupera a sí misma en la filosofía. En Feuerbach la alienación era religiosa, el hombre pone sus mejores propiedades en un Dios que proyecta en otro mundo. Marx hace una distinción de suma importancia, la alienación no siempre tiene un sentido peyorativo, puede ser positiva o negativa. Es positiva cuando hay una relación natural con lo otro, por ejemplo la esencial relación de la persona humana con la circunstancia. La vida se desarrolla en relación; tenemos que respirar, tenemos que comer, etc. Marx utiliza en este caso el término Veräusserung que podemos traducir por “objetivación”. Pero la relación con lo otro puede ser también deshumanizadora, por ejemplo en los trabajos rutinarios, en los estudios no deseados o en la explotación de la actividad humana. Marx utiliza entonces el término Entfremdung que se traduce por “alienación” o “enajenación”. El resultado de la forma de producción capitalista es la explotación humana. En las sociedades capitalistas el hombre se encuentra, hablando en terminología dialéctica, negado (alienado). En Marx alienación es negación del hombre en una sociedad deshumanizada por la propiedad privada. Esta alienación es en su núcleo esencial económica. A través de la alienación económica, surgirán después las alienaciones social, filosófica, religiosa y política.
                El hombre tiene una natural objetivación respecto a la naturaleza donde se mueve, la necesita parasubsistir. En este sentido, dice Marx que el hombre, al transformar la naturaleza (reduciéndola a alimento, vestido, vivienda, etc.) la humaniza. Además, en cuanto que hay concurrencia de actividades de muchos individuos para extraer productos de la naturaleza, el hombre se relaciona con otros hombres. De esta forma alcanza su auténtica dimensión. El proceso de humanización podríamos describirlo como las sucesivas transformaciones que el hombre hace de la naturaleza para adecuarla a sus necesidades. Los grupos humanos transforman la naturaleza haciéndola más humana.
                Ahora bien, la propiedad privada inmiscuida en estas relaciones humanas lleva a la deshumanización y escisión entre los individuos. Esta es la alienación básica o alienación económica que da lugar a todas las demás alienaciones. La propiedad privada lleva consigo a) la utilización de otro para trabajar algo que no es suyo y b) la eliminación de la relación básica hombre-naturaleza: “La propiedad privada es sólo la expresión sensible del hecho de que el hombre se hace objetivo a sí mismo o, mejor aún, objeto extraño e inhumano, que su manifestación de vida es una expropiación de vida y su realización una privación, una realidad extraña” (Marx, K., Manuscritos económico–filosóficos, Tercer manuscrito, Alianza, Madrid, 1972, p.147)
                La primera consecuencia de esta escisión es que el hombre se convierte en mercancía. El obrero se convierte en mercancía que se compra y se vende (pérdida de dignidad). La segunda consecuencia es laenajenación del trabajador respecto al objeto producido. El producto se le enfrenta como un objeto extraño, como una cosa ajena a él que se le escapa de las manos y que contribuye a su miseria. La tercera consecuencia es laenajenación del trabajador en el acto mismo de trabajar. En la perspectiva marxista un trabajo comprado es un trabajo alienado y, por tanto, un trabajo donde el hombre jamás alcanza la armonía de relación con su ambiente. Lo hace porque no le queda más remedio. La cuarta consecuencia es la enajenación de la actividad objetiva natural humana que Marx llama a veces “genérica”. El hombre, cuando no sufre el intermedio de la propiedad privada, dispone (en Marx humaniza) directamente las realidades naturales que necesita para sobrevivir
                La alienación económica produce en primer lugar alienación social; en la sociedad capitalista las relaciones de producción y fuerzas de producción se manifiestan en clases sociales antagónicas. A su vez la alienación social produce la alienación política, filosófica y religiosa.
 
                La alienación social es la enajenación de los hombres en clases sociales antagónicas que niegan una sociedad  en equilibrio por encima de aquellas.
                La alienación política en la sociedad capitalista es la disgregación existente entre la sociedad civil y el Estado. El Estado, que debería ser una conciliación de las tensiones de la sociedad civil, se ha convertido en realidad en el aparato formal de dominio..
                La alienación filosófica es la disgregación existente entre el pensamiento real y el ficticio interesado. Dicho de otra manera, la disgregación existente como consecuencia del intento de justificar intelectualmente la situación privilegiada de una clase dominante.
                En la alienación religiosa Marx sigue a Feuerbach. Alienación religiosa es la escisión entre el verdadero ser material y real del hombre y un mundo ideal extraño creado como ideología que favorece los intereses de una clase. La naturaleza humana no es, según el marxismo, religiosa.
 
“Religión, familia, Estado, derecho, moral, ciencia, arte, etc., no son más que formas especiales de la producción y caen bajo su ley general. La superación positiva de la propiedad privada como apropiación de la vidahumana es por ello la superación positiva de toda enajenación, esto es, la vuelta del hombre desde la religión, la familia, el Estado, etc., a su existencia humana, es decir, social. La enajenación religiosa, como tal, transcurre solo en el dominio de la conciencia” Marx, Manuscritos: economía y filosofía, Tercer manuscrito, Alianza, 144
“La religión como un producto de la auto-enajenación, se encuentra, no obstante, confirmado en la religión en cuanto religión. Aquí está la raíz del falso positivismo de Hegel o de su solo aparente criticismo; lo que Feuerbach llama poner, negar y restaurar la religión o la teología, pero hay que concebir de modo más general. La razón está, pues, junto a sí en la sinrazón como sinrazón” Marx, Manuscritos: economía y filosofía, Tercer manuscrito, Alianza, 198
“La religión es la autoconciencia enajenada del hombre” Marx, Manuscritos: economía y filosofía, Tercer manuscrito, Alianza, 198
 
                La eliminación de la propiedad privada sería también la eliminación de la religión. El razonamiento tras esta idea es el siguiente: la propiedad privada conduce a distintas formas de dominación (alienaciones): social, política, filosófica y religiosa. La religión es un mero invento (económico en el fondo, como todo lo demás) paramantener una superestructura de poder. Puede reducirse en último término a interés económico. Hegel, a pesar de que sabía lo que era la alienación, no consiguió deshacerse de ella. Las últimas categorías hegelianas del espíritu siguen siendo para Feuerbach y Marx, teología y opresión.
                El hombre se siente miserable e inventa otro mundo mejor donde crea la ilusión de encontrarse a si mismo en una felicidad perfecta. Pero, en vez de encontrarse, se pierde en la renuncia a vivir de una forma verdaderamente humana. La alienación religiosa es una deshumanización. El único humanismo posible es para Marx el que rechaza la religión. Pero no solo hay que rechazar al Dios del cristianismo, también hay que desprenderse de los nuevos dioses terrestres de los idealistas. Ateísmo en Feuerbach, Marx y Bakunin es recuperación del hombre. El hombre no puede ser independiente más que cuando descansa solo sobre sí mismo y sobre su relación con la tierra. Para un hombre realizado en la práctica, la religión no tiene sentido.
 

Fascismos y religión

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                El caso de José Antonio es evidente y no es necesario repetirlo aquí. El caso Hitler es otra cuestión. No hay duda de que Hitler era creyente. Pero de ahí a pensar que fuera cristiano hay un abismo. De acuerdo con lasfotos de propaganda y con los textos de los discursos, parece un cristiano como otro cualquiera, pero hay tres datos que no encajan. El primero es el darvinismo social implícito en Mi lucha, especialmente en el capítulo XI, el segundo las palabras de Hitler recogidas por Bormann y el tercero la cantidad de datos empíricos del régimen contra el cristianismo.
Hay decenas de fotos de Hitler en la iglesia y decenas de textos en los que habla del todopoderoso y del creador:
 
“Y que sólo quedaba pedir al Todopoderoso que diese su bendición a esa transformación y no abandonase a nuestro pueblo en el futuro” Mi lucha, Capítulo VII
Si esa lucha fuera dirigida por procedimientos cómodos y cobardes, dentro de quinientos años los pueblos desaparecerán. Nunca más se podrá ver en el hombre la imagen de Dios, sin inferirle una grave ofensa al Creador”Mi lucha, Capítulo X
“El Todopoderoso ha mantenido apartada de nuestro pueblo su bendición” Discurso de llamamiento del gobierno al pueblo alemán (1 de febrero de 1933).
“El pueblo alemán en alas de la revolución nacional, solicita nuevamente su derecho al Todopoderoso Creador” 9 EN Discurso en el Sportpalast de Berlín (3 de febrero de 1933)
“Hemos de agradecer humildemente al Todopoderoso, el que no haya permitido que nuestra lucha contra el paro y el desastre y la salvación del campesino alemán, haya sido en vano”. En la Cancillería del Reich (14 de octubre de 1933)
“Quiera Dios conceder su gracia a nuestra obra, orientar rectamente nuestra voluntad, bendecir nuestrasintenciones y colmarnos con la confianza de nuestro pueblo“ Llamamiento del gobierno del Reich al pueblo alemán, (1 de febrero de 1933)
“Miramos al futuro y podemos mirar bien lejos, porque,.mientras el buen Dios nos deje aquí; difícil le será a cualquier persona eliminarnos” En el Sportpalast de Berlín, (24 de octubre de 1933)
 “Esta transformación no es sino el resultado de la realización de un principio de la teoría nacionalsocialista según el cual la razón y la finalidad del pensamiento y de la conducta humanos no puede estar en la creación o conservación de una teoría, organización o función concebida por el hombre sino en la afirmación y desarrollo de los pilares étnicos creados por Dios. Por esto, el triunfo del movimiento nacionalsocialista colocó al pueblo por encima de toda organización, de toda teoría, de toda función, como lo esencial y permanente”. Discurso ante el Reichstag, (30 de enero de 1937)
 
                Pero también hay otros textos de corte naturalista y darvinista que no encajan con los anteriores.  No son muy conocidos, porque quedaron sin traducir en la versión española de la época del nacional-catolicismo. Pero sí se encuentran en las traducciones actuales. El cristianismo es amor universal, no lucha contra el otro. En el cristianismo, sobreviven claramente los débiles debido al amor y a la compasión. Sin embargo, el darvinismo social hitleriano es pura lucha natural por la supervivencia donde no sobreviven los débiles:
 
“La Naturaleza misma suele oponerse al aumento de población en determinados países o en ciertas razas, y esto en épocas de hambre o por condiciones climáticas desfavorables, así como tratándose de la escasa fertilidad del suelo. Por cierto que la Naturaleza obra aquí sabiamente y sin contemplaciones; no anula propiamente la capacidad de procreación, pero sí se opone a la conservación de la prole al someter a ésta a rigurosas pruebas y privaciones tan arduas, que todo el que no es fuerte y sano vuelve al seno de lo desconocido. El que entonces sobrevive, a pesar de los rigores de la lucha por la existencia, resulta mil veces experimentado, fuerte y apto para seguir generando, de tal suerte que el proceso de la selección puede empezar de nuevo. Actuando de ese modo brutal contra el individuo y llamándolo de nuevo momentáneamente a desaparecer, por no ser capaz de resistir la tempestad de la vida” Mi lucha, Capítulo IV
“La lucha por el pan cotidiano deja sucumbir a todo el que es débil, enfermo y menos resuelto, mientras que en la lucha del macho por la hembra sólo al más sano se le confiere el derecho o la posibilidad de procrear. Siempre, sin embargo, aparece la lucha como un medio de estimular la salud y la fuerza de resistencia en la especie, y, por eso mismo, es un incentivo para su perfeccionamiento” Mi lucha, Capítulo XI
“La naturaleza se encarga de eso, sometiendo al más débil a condiciones de vida difíciles. Solo por eso, el número de estos elementos se vuelve reducido. No consintiendo que los demás se entreguen, sin selección previa, a la reproducción, la naturaleza procede aquí a una nueva e imparcial selección, basada en el principio de la fuerza y la salud” Mi lucha, Capítulo XI
“La naturaleza desea poco la asociación individual de los más débiles con los más fuertes” Mi lucha, Capítulo XI
“Siendo limitada la procreación, por disminución del número de nacimientos, sobreviene, en lugar de la natural lucha por la vida (que sólo deja en pie al más fuerte y al más sano), como lógica consecuencia, el prurito de “salvar” a todo trance también al débil y hasta al enfermo, cimentando el germen de una progenie que irá degenerando progresivamente, mientras persista ese escarnio de la Naturaleza y sus leyes” Mi lucha, Capítulo XI
 
                Bien claro lo dice en el último texto: salvar al débil va contra las leyes de la naturaleza. En la naturaleza, no hay piedad ni compasión. No es propio de un cristiano pensar así. El darvinismo social es incompatible con cualquier tipo de cristianismo, porque el amor cristiano elimina la selección y la selección es el principio básico del darvinismo. Hitler tenía una actitud positiva hacia la lucha y hacia la voluntad, en la línea de Heráclito y Nietzsche, lo que apunta a un paganismo más que a un cristianismo. Tampoco cabe encuadrarlo en la negación de la voluntad de vivir que propugnan Schopenhauer y Wagner. Para Hitler la ley de la naturaleza no tiene compasión.
Una cosa es lo que Hitler decía en sus discursos sobre religión y otra lo que realmente pensaba. Como buen político, sabía adaptarse a la situación. Pensando de manera práctica, las masas necesitaban la religión: “La gran masa de un pueblo no se compone de filósofos y es principalmente para las masas para quienes la fe constituye la única base de una ideología moral” (Mi lucha, Capítulo X: Las causas del desastre). Con un 90% de cristianos no podía permitirse el lujo de criticar al cristianismo en público, pero sí lo hacía en privado. Martin Bormann, secretario personal de Hitler, recogió lo que este decía en sus conversaciones cotidianas. La traducción española que hizo la editorial Luis de Caralt el año 1954 está convenientemente censurada por el nacional-catolicismo. Los textos de Hitler sobre la semejanza entre el cristianismo y el bolchevismo no aparecen allí. Sí aparecen sin embargo en la nueva traducción de editorial Crítica Las conversaciones privadas de Hitler y en la edición inglesa de Hugh Trevor-Roper, Hitler’s Table Talk. Recogemos algunos de estos textos
 
Noche del 11 al 12 de julio de 1941:
“El hombre ha descubierto en la naturaleza la noción maravillosa de esta fuerza todopoderosa, cuya ley adora. Fundamentalmente el sentimiento de ese todopoderoso está presente en todos, y a eso lo llamamos Dios (es decir, el dominio de las leyes naturales en la totalidad del universo)”. Martin Bormann, Las conversaciones privadas de Hitler, Crítica, 3
Noche del 11 al 12 de julio de 1941:
“La llegada del cristianismo es el golpe más fuerte jamás recibido por la humanidad. El bolchevismo es hijo ilegítimo del cristianismo. Ambos son inventos de los judíos” Martin Bormann, Las conversaciones privadas de Hitler, Crítica, 5
10 de octubre de 1941:
“El cristianismo es una rebelión contra la ley natural, una protesta contra la naturaleza. Llevado al extremo, el cristianismo significa el cultivo sistemático del fracaso humano” Martin Bormann, Las conversaciones privadas de Hitler, Crítica, 41
14 de octubre de 1941 a mediodía:
“En este aspecto el cristianismo, desde luego, ha alcanzado la culminación del absurdo. Y por ello llegará el día en que su estructura se venga abajo. La ciencia ya ha empapado a la humanidad” Martin Bormann, Las conversaciones privadas de Hitler, Crítica, 48
“La ciencia no puede mentir, pues siempre está pugnando por deducir, según el estado de los conocimientos del momento, cuál es la verdad. Cuando se equivoca, lo hace de buena fe. Es el cristianismo quien miente” Martin Bormann, Las conversaciones privadas de Hitler, Crítica, 49
19 de octubre de 1941 por la noche:
“El motivo de que el mundo antiguo fuera tan puro, sereno y luminoso es que no conocía de dos grandes azotes: la sífilis y el cristianismo. El cristianismo es un prototipo de bolchevismo: la movilización de las masas de esclavos por los judíos con el objeto de minar la sociedad” “¡Acabar en el pellejo de un Buda me resultaría abrumador y desearía no haber vivido” Martin Bormann, Las conversaciones privadas de Hitler, Crítica, 60
13 de diciembre de 1941 a mediodía
“Tengo seis divisiones de SS formadas por hombres absolutamente indiferentes en materia de religión. Y esto no les impide ir a la muerte con el alma serena” Martin Bormann, Las conversaciones privadas de Hitler, Crítica, 115
13 de diciembre de 1941 a mediodía:
“Chamberlain se equivocaba al considerar el cristianismo como una realidad a nivel espiritual” Martin Bormann,Las conversaciones privadas de Hitler, Crítica, 116
17 de diciembre de 1941 a mediodía:
“Con la intención más noble, Kerrl intentó obtener una síntesis de nacional-socialismo y cristianismo. No creo que tal cosa sea posible, y el obstáculo lo plantea el propio cristianismo” Martin Bormann, Las conversaciones privadas de Hitler, Crítica, 117
14 de diciembre de 1941 a mediodía:
“El cristianismo puro, el de la catacumbas, se preocupa por llevar al campo de los hechos la doctrina cristiana; lo que conduce, sencillamente, a la aniquilación de la humanidad. No es más que bolchevismo puro bajo oropeles de metafísica” Martin Bormann, Las conversaciones privadas de Hitler, Crítica, 117
“Fue el cristianismo quien trajo la decadencia de Roma, no los germanos ni los hunos” Martin Bormann, Las conversaciones privadas de Hitler, Crítica, 291
 
                El primer texto es particularmente relevante porque llega a identificar a Dios con las leyes naturales. La todopoderosa es la naturaleza y las leyes naturales son el mismo Dios.
                El cristianismo, según estos textos, es el origen del bolchevismo y él mismo es bolchevique. Otros autores -Evola- también dicen que el cristianismo era bolchevismo, pero restringen este comunismo al cristianismo primitivo. Hitler lo extiende a todo el cristianismo.
                Que “la llegada del cristianismo es el golpe más fuerte jamás recibido por la humanidad” no es algo que pueda decir un cristiano. El cristianismo ni siquiera era para él una realidad espiritual. Y la afirmación de que no es posible una síntesis entre nacional-socialismo y cristianismo expresa con bastante claridad cuál era su actitud. Después de estos textos, es imposible concluir que Hitler era cristiano. Sus apariciones políticas como cristiano eran por conveniencia. La postura oficial del nazismo sobre religión es incoherente e injusta en lo que tiene de racismo.
                El tercer argumento en contra del cristianismo de Hitler y del nacional-socialismo en general es la cantidad de órdenes, decretos, prohibiciones, desplantes, persecuciones y críticas que el régimen nazi llevó a cabo contra los cristianos. La Iglesia argentina fue recogiendo día a día estos atropellos y los publicó el año 41 en el libroEl cristianismo en el Tercer Reich (Editorial La verdad). Estos dos volúmenes contienen miles de datos sobre aquella situación. Recogen órdenes, textos de revistas, decretos oficiales, noticias de periódicos y defensas de las distintas parroquias ante lo que se les venía encima. No es cuestión de empezar a narrar aquí todos estos sucesos. Remitimos al lector a este libro.
 
 
 
 
Todo fluye
 
 
Eugenio Gil
 
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